domingo, 28 de febrero de 2010

Un instante sin fin


Mientras me hablabas y yo te miraba,
se detuvo el tiempo en medio instante:
el amor me llamaba y yo le obedecía.

Mientras me susurrabas y yo te amaba,
se alzaron los sentimientos, mandó tu voz,
el cielo se hizo visible en tus ojos,
y yo pronuncié el querer en tus labios.


Fue una mirada,un frenesí de besos,
una lujuria de sentimientos.

Fue un instante sin fin,
sin tiempo para soñar.

Y entonces despertamos,
... y seguimos amándonos.




miércoles, 24 de febrero de 2010

Arte

Platón tenía una idea antagónica del arte y del artista aunque aprobara algunos tipos de arte religioso y moralista. Su enfoque tiene que ver una vez más con su teoría de las ideas. Una flor bonita, por ejemplo, es una copia o imitación de las ideas universales de flor y belleza. La flor física es una reproducción de la realidad, es decir, de las ideas. Un cuadro de la flor es, por lo tanto, una reproducción secundaria de la realidad. Esto también significa que el artista es una reproducción de segundo orden del conocimiento y, en realidad, la crítica frecuente de Platón hacia los artistas era que carecían de un conocimiento verdadero de lo que estaban haciendo. La creación artística, observó Platón, parecía tener sus raíces en una inspirada locura.



martes, 23 de febrero de 2010

Julio Cortázar - Papeles Inesperados


"...el verdadero creador es aquel que arroja una piedra al agua apenas siente que la superficie se estanca; favorecedor de los desórdenes fecundos toda vez que la rutina o la burocracia intelectual amenazan hieratizar la palabra y los actos del individuo y de la colectividad, es el instintivo robador del fuego..."

lunes, 22 de febrero de 2010

Señorito ingles

Cuando uno dice esas palabras generalmente intenta significar que es una persona educada y de buenos modales, que trata con respeto al prójimo y no pierde la compostura, algo así como todo lo contrario a lo que somos los argentinos ... para ser mas claro, les paso un ejemplo claro de educación y respeto, digno de los ingleses y su historia ...

LONDRES, 21 (ANSA)- La presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, fue calificada como una "vieja cara de plástico" en un editorial publicado hoy por el dominical inglés Mail on Sunday.

Esa descalificación fue escrita en medio de las crecientes tensiones diplomáticas entre Gran Bretaña y Argentina por la polémica exploración de hidrocarburos en las aguas circundantes a la islas Malvinas, en el Atlántico Sur.
Bajo el título "We will not be bullied by you, Old Plastic Face" (No seremos agredidos por usted, Vieja Cara de Plástico), Lisa Watson, ex editora de la revista Penguin News y habitantes de las Malvinas, afirmó que los kelpers califican a la mandataria argentina con ese apodo, luego de reportes de la prensa de Buenos Aires sobre cirugías a la presidenta.
Watson se refirió en especial a la decisión de Cristina Fernández de imponer por decreto un sistema de permisos para los buques que transiten aguas argentinas o se detengan en puertos de ese país para trasladarse a las Malvinas.
Según la ex editora de Penguin News, dicha medida podría tener serias consecuencias económicas tanto para Argentina como para las islas del Atlántico Sur, principalmente por los problemas para el turismo. "Argentina es su propio enemigo, como también el nuestro", sostuvo Watson, quien destacó que las recientes tensiones diplomáticas por la exploración de hidrocarburos "hizo revivir el interés de la prensa británica en las Malvinas".
"Al mismo tiempo, la reacción de shock y horror también enfatizó cuán poco la población británica entiende nuestra situación actual, debido a que la persecución de nuestro vecino mucho más grande es una ocurrencia diaria", agregó.
La ex editora destacó que los habitantes de las Malvinas aprecian "mucho la relación con el benigno Chile, que no queremos perder" y dijo que, por el contrario, la relación con Argentina "es siempre tensa e improductiva".
"Preferiría que nuestro país vecino (Argentina) nos hiciera vivir con miedo por nuestros sustentos en lugar de nuestras vidas. Pero más allá de toda nuestra determinación para vivir de forma serena a pesar de la persecución insistente, puede resultar una existencia agotadora cuando cada paso valiente hacia la autosuficiencia es amenazado por un perseguidor que ronda en las sombras", concluyó.

(ANSA). BY1
21/02/2010 13:22

domingo, 21 de febrero de 2010

Lo quiero todo ...

Era uno de los temas nuevos (año 1989) de Queen, me gustaba mucho en esa época. Como todos, conocía los clásicos de siempre, repetidos hasta el cansancio. Hubo mejores épocas en la banda (lo aclaro para que Gustavo no diga nada), pero esta fue la primera que yo viví ...

Un temazo y punto...

video

QUEEN - I WANT IT ALL

y que los eunucos bufen

Prólogo a Los lanzallamas
Palabras del autor (1931)
ROBERTO ARLT



Del libro Los lanzallamas (Ed. Losada, Buenos Aires, 1977)

Con Los lanzallamas finaliza la novela de Los siete locos.Estoy contento de haber tenido la voluntad de trabajar, en condiciones bastante desfavorables, para dar fin a una obra que exigía soledad y recogimiento. Escribí siempre en redacciones estrepitosas, acosado por la obligación de la columna cotidiana.

Digo esto para estimular a los principiantes en la vocación, a quienes siempre les interesa el procedimiento técnico del novelista. Cuando se tiene algo que decir, se escribe en cualquier parte. Sobre una bobina de papel o en un cuarto infernal. Dios o el Diablo están junto a uno dictándole inefables palabras.

Orgullosamente afirmo que escribir, para mí, constituye un lujo. No dispongo, como otros escritores, de rentas, tiempo o sedantes empleos nacionales. Ganarse la vida escribiendo es penoso y rudo. Máxime si cuando se trabaja se piensa que existe gente a quien la preocupación de buscarse distracciones les produce surmenage.

Pasando a otra cosa: se dice de mí que escribo mal. Es posible. De cualquier manera, no tendría dificultad en citar a numerosa gente que escribe bien y a quienes únicamente leen correctos miembros de su familia.

Para hacer estilo son necesarias comodidades, rentas, vida holgada. Pero por lo general, la gente que disfruta de tales beneficios se evita siempre la molestia de la literatura. O la encara como un excelente procedimiento para singularizarse en los salones de sociedad.

Me atrae ardientemente la belleza. ¡Cuántas veces he deseado trabajar una novela, que como las de Flaubert, se compusiera de panorámicos lienzos…! Mas hoy, entre los ruidos de un edificio social que se desmorona inevitablemente, no es posible pensar en bordados. El estilo requiere tiempo, y si yo escuchara los consejos de mis camaradas, me ocurriría lo que les sucede a algunos de ellos: escribiría un libro cada diez años, para tomarme después unas vacaciones de diez años por haber tardado diez años en escribir cien razonables páginas discretas.

Variando, otras personas se escandalizan de la brutalidad con que expreso ciertas situaciones perfectamente naturales a las relaciones entre ambos sexos. Después, estas mismas columnas de la sociedad me han hablado de James Joyce, poniendo los ojos en blanco. Ello provenía del deleite espiritual que les ocasionaba cierto personaje de Ulises, un señor que se desayuna más o menos aromáticamente aspirando con la nariz, en un inodoro, el hedor de los excrementos que ha defecado un minuto antes.

Pero James Joyce es inglés. James Joyce no ha sido traducido al castellano, y es de buen gusto llenarse la boca hablando de él. El día que James Joyce esté al alcance de todos los bolsillos, las columnas de la sociedad se inventarán un nuevo ídolo a quien no leerán sino media docena de iniciados.

En realidad, uno no sabe qué pensar de la gente. Si son idiotas en serio, o si se toman a pecho la burda comedia que representan en todas las horas de sus días y sus noches.

De cualquier manera, como primera providencia he resuelto no enviar ninguna obra mía a la sección de crítica literaria de los periódicos. ¿Con qué objeto? Para que un señor enfático entre el estorbo de dos llamadas telefónicas escriba para satisfacción de las personas honorables:

"El señor Roberto Arlt persiste aferrado a un realismo de pésimo gusto, etc., etc."
No, no y no.
Han pasado esos tiempos. El futuro es nuestro, por prepotencia de trabajo. Crearemos nuestra literatura, no conversando continuamente de literatura, sino escribiendo en orgullosa soledad libros que encierran la violencia de un "cross" a la mandíbula. Sí, un libro tras otro, y "que los eunucos bufen".

El porvenir es triunfalmente nuestro.

Nos lo hemos ganado con sudor de tinta y rechinar de dientes, frente a la "Underwood", que golpeamos con manos fatigadas, hora tras hora, hora tras hora. A veces se le caía a uno la cabeza de fatiga, pero…. Mientras escribo estas líneas pienso en mi próxima novela. Se titulará El Amor brujo y aparecerá en agosto del año 1932.Y que el futuro diga.

Roberto Arlt
http://www.revistacontratiempo.com.ar

viernes, 19 de febrero de 2010

Piedras en el camino espiritual - parte 2



En occidente la espiritualidad se vende fácilmente a la gente joven o inmadura. Ante la dificultad de construir una identidad, problema psicosocial muy actual, las promesas fáciles y atractivas son el mejor señuelo.

El placer después de cualquier técnica se equipara con el placer de tomar una coca cola, se puede haber llegado a ella por sugestión y estar en peligro de adicción. Toda práctica necesita de una elaboración de las emociones o cogniciones que nos presenta como nuevas, elementos extraños a integrar en la identidad del sujeto.
Cabe denunciar la poca conciencia y respeto que existe sobre este tema. Se le da más valor al efecto inmediato, sugestivo y prometedor que a las consecuencias a veces peligrosas de estos procesos que por un lado tienden a desestructurar, con los posibles desencadenantes psicóticos y otras veces a reestructurar de forma rígida (sectas).
Muchas veces se parte de un mito, matar al ego. En los casos más suaves el mito consiste en desenmmascarar los engaños del ego.
Es un tema confuso que polariza en nuestro interior dos seres, uno más espiritual al que se le asocian los buenos momentos y un ego como la parte oscura que hay que cambiar.
Este mito del ego es una forma metafórica de las luchas internas, motores de nuestra construcción como personas. Es a través de querer ser lo que no somos que nos construimos. Es en ese momento que la identidad va adquiriendo una forma más precisa, cuando va apareciendo un sufrimiento enquistado y oculto, no el padecer dinámico del adolescente que saborea ciertos triunfos.
El adulto ya ha armado su defensa (identidad, carácter, hábitos, a veces precariamente) y su defensa le ha limitado.
El ego se tiende a asociar con ese aspecto defensivo y limitante olvidando que el ego somos nosotros. No hay unas rejas que retienen nuestro potencial de ser mejores. Nuestro potencial es nuestro ego. Tan solo reconociendo esa unidad interna, aceptando nuestros actos, puede llegar algún cambio (no buscando el cambio).
En los ambientes espirituales se dan estas polaridades del yo-tu evolucionado (ideal) frente al yo-tu no evolucionado (ego) Por mi experiencia estas contradicciones de los procesos de crecimiento personal son alimentados interesadamente (aunque inconscientemente) por los maestros o terapeutas de la espiritualidad. En este orden cosmológico tener seguidores nos hace subir escalones hacia la perfección, generando una gradación, empezando por los comunes, pasando por los discípulos y llegando a los maestros. A veces la cuestión es tener un maestro o inventarlo para no ser un común.

Estos son algunos de los pensamientos que me surgen. Son muchas las dudas que aparecen cuando analizamos estos temas. Con la experiencia cada uno se da sus respuestas.

Si alguien ha conseguido seguirme en esta serie de denuncias se preguntará si yo creo en el camino espiritual. La respuesta es que sí, por supuesto que creo, creo en la intención honesta e inocente de los que buscan estar mejor y en la oferta sensata y consecuente con sus propias necesidades de los que ofertan plazas en el camino de la evolución. Cada uno con su camino. Gráficamente es un problema de peso, ¿qué pesa más a la larga, lo que gano o lo que pierdo? La cualidad del ser humano es la inteligencia "la capacidad de anticiparse a la experiencia".Estamos en la era cognitiva, hoy construimos la realidad de que cada uno construye su propia realidad.


http://www.concienciasinfronteras.com

Piedras en el camino espiritual - parte 1


Estas reflexiones sobre el tema del camino interior, o espiritual, o proceso terapéutico, pretenden abrir puertas, acercarnos a un pensar diferente. Son fruto de mi propia experiencia y no buscan sistematizar el tema de una forma congruente.
En esta era cognitiva ya se tiene bastante asumido que uno de los pilares de las tradiciones, la realidad, es la realidad de cada uno tal como el sujeto la construye en su interior (idea ahora usada hasta para vender cervezas).Este paradigma centra el poder en el sujeto que posee la capacidad de cambiar su forma de interpretar la realidad.
La idea de cambio es la clave de todo proceso espiritual, querer ser más y mejor, o sufrir menos. Por un lado buscamos el cambio de lo que somos por un modelo interno en base al yo ideal, lo que nos gustaría ser, o al ideal del yo, lo que deberíamos ser. Por otro lado, buscamos el cambio por un modelo externo, un maestro, terapeuta, o el comportamiento ejemplar que sugieren los textos sagrados.
La no aceptación de lo que descubrimos en el panorama vital ( límites, muerte, dolor), es la principal huída hacia el cambio. Huída perfectamente comprensible. El cambio necesita modelos y es la desorientación la que nos remite a modelos externos. Y no porque los modelos externos sean buenos en sí mismos.Es posible que la gente piense: aprendo mucho con sus charlas, me ha ido muy bien tal práctica. Pero en el fondo lo que valoramos y nos alivia es depositar la confianza en otro, confiar en que el maestro sabe, en que la tradición no se equivoca. Eso sí, el bienestar es real. Todos vamos buscando algo con lo que sentirnos mejor. ¿Pero es eso un camino espiritual?
El tema de las prácticas también da mucho que hablar. Las respiraciones forzadas, los giros, inmovilizaciones, cantos, incluso las drogas, muchas veces son confundidas con vías de acceso a estados de conciencia alterados que son propios de lo espiritual. A través de estas prácticas se consiguen momentos de ver las cosas con más claridad, de acceso a sentimientos oceánicos asociados con estados de iluminación, estados de éxtasis o emocionales que quizás no consigamos de otra forma. De algún modo nos dan un poquito de ese paraíso prometido en los cuentos, en las películas, que de ese modo nos parece más cercano. (Anhelo de un pasado construido con recuerdos buenos). ¿Pero realmente cambia algo en nosotros?
No hay que confundir chuparse el dedo con comer. Las prácticas son medios para romper estructuras y hábitos que nos limitan pero que también nos conforman (identidad). El valor de las prácticas está en sus consecuencias a largo plazo. La satisfacción inmediata (de chuparse el dedo) no puede remplazar la necesidad de comer y el enfrentarse al mundo para conseguir esa comida. En algunos monasterios taoístas aceptan la entrada de un candidato una vez ha hecho fortuna. En la India se entiende el proceso del camino espiritual en la última fase de la vida, una vez criados los hijos.

Teoría de la doble verdad



Teoría defendida por algunos pensadores medievales según la cual hay dos verdades, una teológica o de fe y otra filosófica o de razón.
Una de las cuestiones fundamentales del pensamiento medieval es la de la relación entre la fe y la razón. El conocimiento al que se llega por la razón es un conocimiento evidente y da lugar a la filosofía y la ciencia; el que se fundamenta en la fe no es evidente –aunque pueda ser para un creyente más verdadero que el filosófico–, y da lugar a la experiencia religiosa.

Como consecuencia de la diferencia en el método de fundamentación de las creencias puede ocurrir que las tesis a las que se llega a partir de la fe sean distintas de las tesis a las que se llega a partir de la razón, y la historia muestra claramente el conflicto que se puede establecer entre estos dos ámbitos o esferas (la esfera sobrenatural y la esfera natural).

En el siglo XIII el conflicto se vivió intensamente con el redescubrimiento del pensamiento aristotélico. Aristóteles no es claro en el tema de la eternidad del mundo y la inmortalidad del alma, y algunos intérpretes consideraron que defendía la eternidad del mundo y la mortalidad del alma individual. Teniendo en cuenta que el dogma cristiano afirma la creación del mundo y la inmortalidad del alma no es extraño que los cristianos aristotélicos tuviesen aquí un conflicto.

La teoría de la doble verdad quiere ser una solución: según esta teoría hay dos verdades, la verdad de la religión, para la cual, por ejemplo, el alma de cada persona es inmortal, y la verdad de la razón y la filosofía para la cual el alma individual no es inmortal. Algunos de los defensores de este punto de vista, como Sigerio de Brabante, fueron perseguidos por la autoridad. Otros filósofos consideraron que la solución propuesta por esta teoría es inaceptable, pues parece absurdo que puedan existir dos verdades opuestas sobre la misma cuestión, e indicaron que una de las dos tesis estaba equivocada. Así, Santo Tomás se opuso a la teoría de la doble verdad reinterpretando el pensamiento aristotélico y haciéndolo compatible con las tesis cristianas.

El Aquinate considerará que el entendimiento agente al que se refiere Aristóteles en el “De Anima” y del que dice que es inmaterial e inmortal, se encuentra como una parte en cada una de las almas individuales, indicando por tanto la inmortalidad del alma humana.


http://www.e-torredebabel.com

miércoles, 17 de febrero de 2010

La camisa del hombre feliz


¿Dónde reside la felicidad? ¿Cuál es el camino para el bienestar emocional? ¿Depende del dinero que tenemos? ¿Depende de las cosas que nos pasan? La clave está en la actitud ante la vida, en aprender a valorar , disfrutar de cada instante, enfocar en lo realmente importante.Había una vez un rey cuya riqueza y poder eran tan inmensos, como eran de inmensas su tristeza y desazón.
- Daré la mitad de mi reino a quien consiga ayudarme a sanar las angustias de mis tristes noches - dijo un día. Quizás más interesados en el dinero que podían conseguir que en la salud del Rey, los consejeros de la corte decidieron ponerse en campaña y no detenerse hasta encontrar la cura para el sufrimiento real. Desde los confines de la tierra mandaron traer a los sabios más prestigiosos y a los magos más poderosos de entonces, para ayudarles a encontrar el remedio buscado.
Pero todo fue en vano, nadie sabía cómo curar al monarca. Una tarde, finalmente, apareció un viejo sabio que les dijo: - si encontráis en el reino un hombre completamente feliz, podréis curar al rey. Tiene que ser alguien que se sienta completamente satisfecho, que nada le falte y que tenga acceso a todo lo que necesita.
- Cuando lo halléis- siguió el anciano- pedidle su camisa y traedla a palacio. Decidle al rey que duerma una noche entera vestido solo con esa prenda. Os aseguro que mañana despertará curado. Los consejeros se abocaron de lleno y con completa dedicación a la búsqueda de un hombre feliz, aunque ya sabían que la tarea no resultaría fácil. En efecto, el hombre que era rico, estaba enfermo; el que gozaba de buena salud, era pobre.
Aquel, rico y sano, se quejaba de su mujer y ésta, de sus hijos. Todos los entrevistados coincidían en que algo les faltaba para ser totalmente felices aunque nunca se ponían de acuerdo en aquello que les faltaba. Finalmente, una noche, muy tarde, un mensajero llegó al palacio. Habían encontrado al hombre tan interesantemente buscado. Se trataba de un humilde campesino que vivía al norte en la zona más árida del reino. Cuando el monarca fue informado del hallazgo. Éste se llenó de alegría e inmediatamente mandó que le trajeran la camisa de aquel hombre, a cambio de la cual deberían darle al campesino cualquier cosa que pidiera.

Los envidos se presentaron a toda prisa en la casa de aquel hombre para comprarle la camisa y, si era necesario –se decían- se la quitarían por la fuerza... El rey tardó mucho en sanar en sanar de su tristeza. De hecho su mal se agravó bastante cuando de que el hombre más feliz de su reino, quizás el único totalmente feliz, era tan pobre, tan pobre... que no tenía ni siquiera una camisa.

http://www.vidaemocional.com/index.php?var=07092401

La Estación


Fue solo un momento, un encuentro casual, aunque el lo anhelaba desde hacia mucho tiempo, por eso cuando caminaba sin rumbo siempre miraba alrededor, intentando encontrarla en alguna esquina.
Era una tarde fría, el silencio solo era interrumpido por el ruido de los trenes que llegaban y partían sin cuestionar el destino de sus pasajeros. La estación, a pesar de estar repleta de personas, parecía vacía, la esencia de los viajeros es efímera.
No importa quien llegaba y quien se marchaba, entre muros, ventanas y sombras el la vio a lo lejos, dudo un segundo pero la reconoció, ella como siempre parecía distraída, aunque sus ojos reflejaban cierta certeza.
Al estar mas cerca la llamo por su nombre, ella lo miro, dudo un segundo pero lo reconoció; de repente hay estaban, dos viajeros perdidos en el tiempo y en la distancia, con maletas llenas de ilusiones y en un bolsillo solo el tiquete de ida.
El saludo fue incomodo, no sabían si darse un abrazo o solo un apretón de manos, después de la duda un beso en la mejilla y un hola fueron suficientes.
Se interrumpieron sin saber que decir, la curiosidad se hizo presente, triunfos y derrotas surgieron en un breve resumen, innecesario pero obligatorio; después de un momento, con la confianza de siempre hablaron del presente y de sus planes, el de su miedo al futuro y ella de sus sueños y temores, como siempre ella susceptible y el inseguro.
Un suspiro rompió un breve silencio, quizás ninguno quería pero alguno debía tomar la iniciativa; la promesa de un próximo encuentro menos casual y un beso en la mejilla marcaron la despedida.El se quedo nuevamente en silencio, ella estaba frente a el, callada, tan hermosa como el podía recordarla.
La miro por última vez, queriendo grabar en su memoria esa escena perfecta, con la ilusión de volverla a encontrar en algún sueño.El silbato de un tren rompió nuevamente el silencio, el encogió los hombros, dio un suspiro y se fue, sin mirar atrás, intentando recordar el reflejo de una mirada perdida en algún espejo.

La estación parecía vacía, no importaba quien llegaba y quien se iba, quizás algún día se encontrarían nuevamente, quizás cuando cada uno encuentre su propio camino.


http://pueblofantasma41.blogspot.com/

martes, 16 de febrero de 2010

No se culpe a nadie - parte 3


Irónicamente se le ocurre que si hubiera una silla cerca podría descansar y respirar mejor hasta ponerse del todo el pulóver, pero ha perdido la orientación después de haber girado tantas veces con esa especie de gimnasia eufórica que inicia siempre la colocación de una prenda de ropa y que tiene algo de paso de baile disimulado, que nadie puede reprochar porque responde a una finalidad utilitaria y no a culpables tendencias coreográficas.

En el fondo la verdadera solución sería sacarse el pulóver puesto que no ha podido ponérselo, y comprobar la entrada correcta de cada mano en las mangas y de la cabeza en el cuello, pero la mano derecha desordenadamente sigue yendo y viniendo como si ya fuera ridículo renunciar a esa altura de las cosas, y en algún momento hasta obedece y sube a la altura de la cabeza y tira hacia arriba sin que él comprenda a tiempo que el pulóver se le ha pegado en la cara con esa gomosidad húmeda del aliento mezclado con el azul de la lana, y cuando la mano tira hacia arriba es un dolor como si le desgarraran las orejas y quisieran arrancarle las pestañas.

Entonces más despacio, entonces hay que utilizar la mano metida en la manga izquierda, si es la manga y no el cuello, y para eso con la mano derecha ayudar a la mano izquierda para que pueda avanzar por la manga o retroceder y zafarse, aunque es casi imposible coordinar los movimientos de las dos manos, como si la mano izquierda fuese una rata metida en una jaula y desde afuera otra rata quisiera ayudarla a escaparse, a menos que en vez de ayudarla la esté mordiendo porque de golpe le duele la mano prisionera y a la vez la otra mano se hinca con todas sus fuerzas en eso que debe ser su mano y que le duele, le duele a tal punto que renuncia a quitarse el pulóver, prefiere intentar un último esfuerzo para sacar la cabeza fuera del cuello y la rata izquierda fuera de la jaula y lo intenta luchando con todo el cuerpo, echándose hacia adelante y hacia atrás, girando en medio de la habitación, si es que está en el medio porque ahora alcanza a pensar que la ventana ha quedado abierta y que es peligroso seguir girando a ciegas, prefiere detenerse aunque su mano derecha siga yendo y viniendo sin ocuparse del pulóver, aunque su mano izquierda le duela cada vez más como si tuviera los dedos mordidos o quemados, y sin embargo esa mano le obedece, contrayendo poco a poco los dedos lacerados alcanza a aferrar a través de la manga el borde del pulóver arrollado en el hombro, tira hacia abajo casi sin fuerza, le duele demasiado y haría falta que la mano derecha ayudara en vez de trepar o bajar inútilmente por las piernas en vez de pellizcarle el muslo como lo está haciendo, arañándolo y pellizcándolo a través de la ropa sin que pueda impedírselo porque toda su voluntad acaba en la mano izquierda, quizá ha caído de rodillas y se siente como colgado de la mano izquierda que tira una vez más del pulóver y de golpe es el frío en las cejas y en la frente, en los ojos, absurdamente no quiere abrir los ojos pero sabe que ha salido fuera, esa materia fría, esa delicia es el aire libre, y no quiere abrir los ojos y espera un segundo, dos segundos, se deja vivir en un tiempo frío y diferente, el tiempo de fuera del pulóver, está de rodillas y es hermoso estar así hasta que poco a poco agradecidamente entreabre los ojos libres de la baba azul de la lana de adentro, entreabre los ojos y ve las cinco uñas negras suspendidas apuntando a sus ojos, vibrando en el aire antes de saltar contra sus ojos, y tiene el tiempo de bajar los párpados y echarse atrás cubriéndose con la mano izquierda que es su mano, que es todo lo que le queda para que lo defienda desde dentro de la manga, para que tire hacia arriba el cuello del pulóver y la baba azul le envuelva otra vez la cara mientras se endereza para huir a otra parte, para llegar por fin a alguna parte sin mano y sin pulóver, donde solamente haya un aire fragoroso que lo envuelva y lo acompañe y lo acaricie y doce pisos.

Final del Juego
Julio Cortázar

No se culpe a nadie - parte 2

Si fuese así su mano tendría que salir fácilmente pero aunque tira con todas sus fuerzas no logra hacer avanzar ninguna de las dos manos aunque en cambio parecería que la cabeza está a punto de abrirse paso porque la lana azul le aprieta ahora con una fuerza casi irritante la nariz y la boca, lo sofoca más de lo que hubiera podido imaginarse, obligándolo a respirar profundamente mientras la lana se va humedeciendo contra la boca, probablemente desteñirá y le manchará la cara de azul. Por suerte en ese mismo momento su mano derecha asoma al aire al frío de afuera, por lo menos ya hay una afuera aunque la otra siga apresada en la manga, quizá era cierto que su mano derecha estaba metida en el cuello del pulóver por eso lo que él creía el cuello le está apretando de esa manera la cara sofocándolo cada vez más, y en cambio la mano ha podido salir fácilmente.

De todos modos y para estar seguro lo único que puede hacer es seguir abriéndose paso respirando a fondo y dejando escapar el aire poco a poco, aunque sea absurdo porque nada le impide respirar perfectamente salvo que el aire que traga está mezclado con pelusas de lana del cuello o de la manga del pulóver, y además hay el gusto del pulóver, ese gusto azul de la lana que le debe estar manchando la cara ahora que la humedad del aliento se mezcla cada vez más con la lana, y aunque no puede verlo porque si abre los ojos las pestañas tropiezan dolorosamente con la lana, está seguro de que el azul le va envolviendo la boca mojada, los agujeros de la nariz, le gana las mejillas, y todo eso lo va llenando de ansiedad y quisiera terminar de ponerse de una vez el pulóver sin contar que debe ser tarde y su mujer estar impacientándose en la puerta de la tienda.

Se dice que lo más sensato es concentrar la atención en su mano derecha, porque esa mano por fuera del pulóver está en contacto con el aire frío de la habitación es como un anuncio de que ya falta poco y además puede ayudarlo, ir subiendo por la espalda hasta aferrar el borde inferior del pulóver con ese movimiento clásico que ayuda a ponerse cualquier pulóver tirando enérgicamente hacia abajo. Lo malo es que aunque la mano palpa la espalda buscando el borde de lana, parecería que el pulóver ha quedado completamente arrollado cerca del cuello y lo único que encuentra la mano es la camisa cada vez más arrugada y hasta salida en parte del pantalón, y de poco sirve traer la mano y querer tirar de la delantera del pulóver porque sobre el pecho no se siente más que la camisa, el pulóver debe haber pasado apenas por los hombros y estará ahí arrollado y tenso como si él tuviera los hombros demasiado anchos para ese pulóver lo que en definitiva prueba que realmente se ha equivocado y ha metido una mano en el cuello y la otra en una manga, con lo cual la distancia que va del cuello a una de las mangas es exactamente la mitad de la que va de una manga a otra, y eso explica que él tenga la cabeza un poco ladeada a la izquierda, del lado donde la mano sigue prisionera en la manga, si es la manga, y que en cambio su mano derecha que ya está afuera se mueva con toda libertad en el aire aunque no consiga hacer bajar el pulóver que sigue como arrollado en lo alto de su cuerpo.

No se culpe a nadie - parte 1



El frío complica siempre las cosas, en verano se está tan cerca del mundo, tan piel contra piel, pero ahora a las seis y media su mujer lo espera en una tienda para elegir un regalo de casamiento, ya es tarde y se da cuenta de que hace fresco, hay que ponerse el pulóver azul, cualquier cosa que vaya bien con el traje gris, el otoño es un ponerse y sacarse pulóveres, irse encerrando, alejando. Sin ganas silba un tango mientras se aparta de la ventana abierta, busca el pulóver en el armario y empieza a ponérselo delante del espejo.

No es fácil, a lo mejor por culpa de la camisa que se adhiere a la lana del pulóver, pero le cuesta hacer pasar el brazo, poco a poco va avanzando la mano hasta que al fin asoma un dedo fuera del puño de lana azul, pero a la luz del atardecer el dedo tiene un aire como de arrugado y metido para adentro, con una uña negra terminada en punta. De un tirón se arranca la manga del pulóver y se mira la mano como si no fuese suya, pero ahora que está fuera del pulóver se ve que es su mano de siempre y él la deja caer al extremo del brazo flojo y se le ocurre que lo mejor será meter el otro brazo en la otra manga a ver si así resulta más sencillo.

Parecería que no lo es porque apenas la lana del pulóver se ha pegado otra vez a la tela de la camisa, la falta de costumbre de empezar por la otra manga dificulta todavía más la operación, y aunque se ha puesto a silbar de nuevo para distraerse siente que la mano avanza apenas y que sin alguna maniobra complementaria no conseguir hacerla llegar nunca a la salida. Mejor todo al mismo tiempo, agachar la cabeza para calzarla a la altura del cuello del pulóver a la vez que mete el brazo libre en la otra manga enderezándola y tirando simultáneamente con los dos brazos y el cuello.

En la repentina penumbra azul que lo envuelve parece absurdo seguir silbando, empieza a sentir como un calor en la cara aunque parte de la cabeza ya debería estar afuera, pero la frente y toda la cara siguen cubiertas y las manos andan apenas por la mitad de las mangas. por más que tira nada sale afuera y ahora se le ocurre pensar que a lo mejor se ha equivocado en esa especie de cólera irónica con que reanudó la tarea, y que ha hecho la tontería de meter la cabeza en una de las mangas y una mano en el cuello del pulóver.
....

Skid Row - Wasted Time

video

www.youtube.com/watch?v=jx9tMk3qoZI

lunes, 15 de febrero de 2010

Un mal sueño

Anoche tuve un sueño, soñé que estaba soñando, que caminaba por un bosque, por un camino ya recorrido.
Ya sabia la ruta, aunque la había evitado, yo mismo la había escogido, víctima de mis actos, víctima de mis omiciones.
El camino se prolongaba, tuve una sensacion extraña, un dolor en el estomago, como cuando algo malo pasa.
Dude por un segundo, respire hondo y seguí adelante, enfrentando lo que sabia que me esperaba, deseando no hallarla.
La ruta la sabia, no me era extraño estar hay, donde la luz se va apagando.Sentí que algo pasaba, sentí una escencia extraña, una mirada fría, una risa sin ganas.Me di cuenta que algo pasaba, que ya no era la misma, la oscuridad del bosque no ayudaba.Su sombra era extraña, borrosa e iluminada, y cuando hablaba su voz triste se escuchaba.Yo como siempre un tonto, con mi capacidad para arruinarlo todo, me canse del momento y dije que me marchaba.
Ella sonrió, dio un suspiro y me dio una ultima mirada antes de irse, sus palabras no llegaron, su presencia se esfumaba.Yo quede hay parado, mirándola con asombro, me parecía increíble, observarla mientras ella volaba.
De repente desperté y segui soñando.

viernes, 12 de febrero de 2010

La princesa y el sapo


Érase una vez una princesa que vivía en un reino muy, muy lejano. Su piel era pálida como la porcelana, según lo reglamentario en alguien de su condición, pero la genética le había jugado una mala pasada en lo demás; su cabello no era rubio como el trigo, ni sus ojos azules como el cielo, así que los príncipes preferían a las otras princesas antes que a ella, más que nada para seguir la tradición. Ya había cumplido y pasado los dieciséis años, que es la edad estipulada para encontrar al príncipe azul, pero todos acababan con sus amigas de cabello como el trigo y ojos como el cielo.


Un día, mientras paseaba por el bosque y cogía amapolas, se encontró con un sapo que tomaba el sol en una charca. El bicho le hizo un gesto para que se acercara y le explicó que en realidad era un príncipe muy apuesto al que una malvada bruja había hechizado, y que sólo el beso de una princesa le devolvería su forma. A la princesa le daba mucho asco el sapo, pero se convenció de que el esfuerzo merecía la pena, así que cerró los ojos y le besó. Y al abrirlos sólo había un sapo. “Uh…”, dijo él, “a lo mejor es que tiene que ser un beso de amor. La bruja no me dio muchos detalles”.

La princesa empezó a salir con el sapo, porque era el modo más fácil de enamorarse de alguien. Ni sus amigas ni sus padres creían la historia de que él fuese en realidad un príncipe, y querían que le dejara, pero ella tenía tantas ganas de ver su verdadera forma que siguió intentándolo.“Ya me he enamorado de ti”, le dijo un día la princesa, “pero sigues sin cambiar”. “A lo mejor es que tenemos que hacer el amor”, contestó él. La princesa realmente quería al sapo, pero seguía siendo un bicho repugnante, y la simple idea de imaginarse la escena le horrorizaba. Sin embargo, lo llevó a su habitación en la torre e hizo el amor con él. Era la única forma de que cambiase. Un rato después, la princesa se sentía triste y asqueada mientras en la cama, a su lado, el sapo se fumaba alegremente un cigarrillo. Él aseguró que no entendía por qué no había cambiado, que quizá tenían que encontrar la forma de hacerlo mejor, más perfecto.

Durante los meses siguientes, lo intentaron una y otra vez, cada día, de diferentes maneras. El sapo iba sugiriendo cosas nuevas, pero ninguna funcionaba. “Va a ser que tenemos que casarnos”, dijo al fin. En ese tiempo, muchos príncipes se fijaron en ella. Al madurar habían descubierto que tener el cabello como el trigo y los ojos como el cielo no eran ni con mucho las cualidades más importantes en una mujer, pero ya era tarde. La princesa estaba segura de que su príncipe era el mejor de todos, y de que muy pronto los demás lo verían igual que lo veía ella.Todo el mundo le dijo a la princesa que no se casara con él; que si no había cambiado ya, nunca lo haría. Pero ella tenía fe en que derrotarían juntos a la bruja malvada, y se casaron. Y el sapo seguía siendo un sapo. “Cuando tengamos nuestro primer hijo, entonces”. Tuvieron dos hijos, un niño y una niña. Los dos eran bajitos, con la piel verde, y tenían la desagradable costumbre de cazar moscas en público con su lengua de metro y medio.
Y el sapo, por supuesto, seguía siendo un sapo.La princesa siempre estaba triste y vivía sumida en la desesperación. Muchas veces llegaba a su límite y tomaba la decisión de dejar al sapo, pero él le suplicaba que no lo hiciera, que la necesitaba, que sólo con su ayuda podría acabar con la maldición de la bruja. Y como ella le quería, se arrepentía y seguía a su lado. Y así pasaron los años, y el sapo seguía siendo un sapo, aunque tenía innumerables respuestas y excusas que darle a su esposa en cada ocasión. “Cuando seamos reyes”, fue lo siguiente. Los padres de la princesa murieron, ellos se convirtieron en reyes, y el sapo seguía siendo un sapo. “¡Ya lo entiendo!”, exclamó desde el trono, “será uno de nuestros hijos quien vivirá emocionantes aventuras y encontrará la cura”.
Su hijo no destacaba por su inteligencia ni por su afán de aventuras. Además dejó embarazada a la hija de un duque importante (que sí tenía el cabello como el trigo y los ojos como el cielo, pero era extremadamente vulnerable a los efectos del licor) y tuvo que hacerse cargo de su nueva familia, así que ya no le quedó tiempo para viajar en busca de dragones que derrotar, doncellas que desvirgar ni curas milagrosas que descubrir.Su hija, una muchacha poco agraciada, bastante tenía con intentar superar su propia depresión y su adicción a lamer la espalda de sus congéneres con propiedades alucinógenas.

Mucho tiempo después, la princesa yacía en su lecho de muerte, rodeada de su esposo y sus hijos y nietos mutantes. “Me prometiste que ibas a cambiar”, le recriminó al sapo, “y nunca lo hiciste”. “Aún no es tarde”, aseguró él. “Nos reuniremos de nuevo en el paraíso, y allí me verás con mi verdadera forma”.Y la princesa murió confiada, creyendo que encontraría a su amor verdadero por fin. Pero de haber existido otra vida, allí el sapo seguiría siendo sólo un sapo.

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miércoles, 10 de febrero de 2010

El Pozo


Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo. El pobre animal lloró amargamente durante horas, mientras el campesino trataba de buscar alguna solución. Finalmente, como no encontraba otra solución [...]

Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo. El pobre animal lloró amargamente durante horas, mientras el campesino trataba de buscar alguna solución. Finalmente, como no encontraba otra solución, pensó que el pozo ya estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas, así que realmente no valía la pena sacar al burro del pozo sino que era mejor enterrarlo allí. Pidió a unos vecinos que vinieran a ayudarle.

Cada uno agarró una pala y empezaron a echar tierra al pozo. El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró y rebuznó de nuevo con más amargura. Luego, para sorpresa de todos, se tranquilizó después de caerle encima unas cuantas paladas de tierra. Al cabo de un buen rato de trabajo, el campesino se asomó al pozo y vio con sorpresa que con cada palada de tierra el burro estaba haciendo algo muy inteligente: se sacudía cada palada de tierra y pisaba sobre ella. Había subido ya varios metros.


Siguieron así, y al final el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando pacíficamente. Algo parecido puede sucedernos en nuestra vida. La vida nos tira a veces tierra, todo tipo de tierra; lo mejor es saber sacudirse esa tierra y usarla para dar un paso hacia arriba. Así, cada uno de nuestros problemas es un escalón.


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El elefante


Este es un cuento precioso y muy útil para comprender como a veces el miedo nos impide ver la realidad, nos inmoviliza de tal manera que podemos llegar a vivir insatisfechos sin saber el poder que tenemos solamente con cambiar la actitud. [...]Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales.
También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de peso, tamaño y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.
Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de tajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.
El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye?Cuando tenía cinco o seis años, pregunté a algún maestro, a mi padre o a algún tío por el misterio del elefante.
Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.
Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: "El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy pequeño".Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo.
La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvía a probar, y también al otro y al que seguía... hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.Este elefante enorme y poderoso no escapa porque cree que no puede. Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquélla impotencia que se siente poco después de nacer.

Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás... Jamás intentó poner a prueba su fuerza otra vez...Cada uno de nosotros somos un poco como ese elefante: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos creyendo que un montón de cosas "no podemos hacer" simplemente porque alguna vez probamos y no pudimos.Grabamos en nuestro recuerdo "no puedo... no puedo y nunca podré", perdiendo una de las mayores bendiciones con que puede contar un ser humano: la Fe en uno mismo.

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lunes, 8 de febrero de 2010

Las ranitas


Este cuento ilustra como en la vida no podemos esperar siempre la aprobación de los demás para cumplir nuestros sueños y objetivos, podemos aceptar consejos por supuesto, pero si realmente creemos en algo tenemos que hacer realidad ese sueño, nos lo debemos a nosotros mismos.
Érase una vez una carrera de “ranitas”. El objetivo era llegar a lo alto de una gran torre. Había en el lugar una gran multitud de espectadores… Mucha gente para apoyar y gritar por ellas.
Comenzó la competición. Pero como los espectadores no creían que las ranitas pudieran alcanzar lo alto de una torre, lo que más se oía era: “¡Qué pena! Esas ranitas no lo van a lograr, no van a poder…” Y las ranitas comenzaron a desistir. Pero había una que persistía y continuaba la subida en busca del logro. La multitud continuaba gritando”¡qué pena, no lo van a lograr, no lo van a conseguir…!” Y las ranitas estaban desistiendo una por una, menos aquella que continuaba tranquila, cada vez más segura. Y al final de la carrera, todas desistieron, menos ella…
La curiosidad se apoderó de todos; querían saber lo que había ocurrido. Y cuando fueron a preguntarle cómo lo había conseguido, cómo logró hacer la prueba, fue cuando descubrieron que era SORDA.
No permitas que personas con el mal hábito de ser negativas derrumben tus mejores y más sabias esperanzas de tu corazón.

Recuerda siempre: Hay poder en nuestras palabras y en todo lo que pensamos. Por lo tanto procura ser siempre POSITIVO.
Sé sordo cuando alguien te dice que tú no puedes realizar tus sueños… Piensa además que tu boca tiene poder: una palabra de aliento a alguien que está pasando un mal momento, puede reanimarlo y ayudarle a salir adelante… Una palabra destructiva puede ser lo único que se necesita para destruirlo… Seamos cuidadosos con lo que decimos.


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Días de Ira

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domingo, 7 de febrero de 2010

Problemas



Los problemas son parte de nuestra vida.
Los problemas, por sí solos, no provocan automáticamente el sufrimiento.
Si logramos abordarlos con decisión y compromiso, si logramos centrar nuestras energías en encontrar una solución, el problema puede transformarse en un desafío.
Solemos quejarnos diciendo: ¡No es justo!
Pero... ¿dé dónde sacamos nosotros que lo natural es la justicia?
De hecho no lo es.
No es justo que los ríos se desborden y arrasen construcciones hermosas.
No es justo que las erupciones volcánicas sesguen cientos de vidas.
No es justo que un incendio forestal termine con la existencia de miles de animales.
No obstante, si nos quedamos en el pensamiento o en la queja de lo que es justo o
injusto, añadimos un ingrediente de malestar y de distracción. Así, pasamos a tener dos
problemas en lugar de uno.
extracto de Jorge Bucal “el camino de la feicidad”


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Roy Rogers (slide guitar) - The Sky Is Crying


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sábado, 6 de febrero de 2010

El Problema


"Para que tú puedas beber vino en una copa que se encuentra llena de Té, es necesario primero tirar el té, y entonces podrás servir y beber el vino."Cuenta la leyenda que en un monasterio budista ubicado en una ladera casi inaccesible de las frías y escarpadas montañas de los Himalayas, un buen día uno de los monjes guardianes amaneció sin vida..

Le hicieron los rituales tibetanos propios para esas ocasiones, llenas de profundo respeto y misticismo.Sin embargo, era preciso que algún otro monje asumiera las funciones del puesto vacante del guardián. Debía encontrarse el monje adecuado para llevarlas a cabo.
El Gran Maestro convocó a todos los discípulos del monasterio para determinar quien ocuparía el honroso puesto de Guardián.
El Maestro, con mucha tranquilidad y calma, colocó una magnífica mesita en el centro de la enorme sala en la que estaban reunidos y encima de ésta, colocó un exquisito jarrón de porcelana, y en él, una rosa amarilla de extraordinaria belleza y dijo: “He aquí el problema.”
“Asumirá el puesto de Honorable Guardián de nuestro monasterio el primer monje que lo resuelva.”Los monjes se quedaron como petrificados, en el más respetuoso silencio, hundidos en sus interrogantes internas…
En momento determinado, uno de los discípulos sacó una espada, miró al Gran Maestro, y a todos sus compañeros, se dirigió al centro de la sala y ... Zaz!! destruyó todo de un sólo golpe.Tan pronto el discípulo retornó a su lugar, el Gran Maestro dijo:“Alguien se ha atrevido no sólo a dar solución al problema, sino a eliminarlo. Honremos a nuestro nuevo Guardián del Monasterio".

En realidad, poco importa cuál sea el problema.Hay problemas cuyo aspecto nos confunde, pues halaga los sentidos. En el fondo sigue siendo un problema.Muchas personas cargan la vida entera el peso de cosas que fueron importantes en su pasado y que hoy solamente ocupanun espacio inútil en sus mentes, espacio que es indispensable para recrear la vida.
Limpia tu vida, comienza por las gavetas, armarios,hasta llegar a las personas del pasado que no tienen más sentido que sigan ocupando un espacio en tu mente.


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jueves, 4 de febrero de 2010

Día Mundial contra el Cáncer

4 de febrero

El cáncer es una de las principales causas de mortalidad en todo el mundo. La OMS calcula que, de no mediar intervención alguna, 84 millones de personas morirán de cáncer entre 2005 y 2015.

Cada 4 de febrero, la OMS apoya a la Unión Internacional contra el Cáncer y promueve medios para aliviar la carga mundial de la enfermedad. La prevención del cáncer y el aumento de la calidad de vida de los enfermos son temas recurrentes.

El tema de este año, «El cáncer también se puede prevenir», se centra en medidas simples que pueden aplicarse a la prevención del cáncer tales como:

no fumar;
alimentarse de modo saludable y realizar ejercicio con regularidad;
moderar el consumo de alcohol;
protegerse frente a las infecciones cancerígenas.

El cáncer es un proceso de crecimiento y diseminación incontrolados de células. Puede aparecer prácticamente en cualquier lugar del cuerpo. El tumor suele invadir el tejido circundante y puede provocar metástasis en puntos distantes del organismo. Muchos tipos de cáncer se podrían prevenir evitando la exposición a factores de riesgo comunes como el humo de tabaco. Además, un porcentaje importante de cánceres pueden curarse mediante cirugía, radioterapia o quimioterapia, especialmente si se detectan en una fase temprana.

http://www.who.int/

Guns N Roses - Paradise City

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miércoles, 3 de febrero de 2010

Los problemas de creerse el centro del universo - parte 2


Para tener un espectro amplio de los tipos de histriónicos basta con tomar el control remoto. "El rasgo de las estrellas televisivas es ser histriónico", dice el doctor Riquelme. "Algunos de ellos se ganan la vida así, haciendo de su vida cotidiana una teleserie, que si sus hijos se fueron o no con el padre, si mostró más o menos de las piernas, si citó a los periodistas a un restorán para que presenciaran su separación. Exhiben su vida íntima".

Para los psicoanalistas, el origen del trastorno está en un complejo de Edipo no resuelto. "La persona se quedó buscando la atracción del padre del sexo opuesto, pero al mismo tiempo siendo muy ambivalente porque sabe que no puede caer en el incesto", dice el doctor Riquelme.

Luego, al histriónico le cuesta establecer nexos interpersonales profundos o íntimos. Es superficial en sus relaciones de pareja y nunca concreta una relación sexual, aunque la busca.

En el caso de las mujeres es posible que traspasen su atracción por el padre hacia otro hombre, probablemente mayor, al que atraen y por el que buscan ser atendidas. Pero cuando llega el momento de intimar, lo rechazan o evitan, porque sienten la culpa de caer en una relación "incestuosa".

Esta relación superficial e incompleta los tiene permanentemente insatisfechos, por lo que no es raro que caigan en depresión. Y es por esta patología por la que suelen llegar a la consulta del psiquiatra. "A ellos les cuesta darse cuenta de que son la fuente de sus propios problemas. Cuando llegan, uno los evalúa y va viendo: trata la depresión y cuando el paciente está preparado se inicia una sicoterapia", explica el doctor Menchaca.
Eso significa que la persona sea capaz de darse cuenta que tiene un problema y que pueda asumirlo. Sólo así, y con la guía del terapeuta, podrá interpretar qué mecanismo inconsciente es el que gatilla determinada reacción y podrá utilizar las técnicas que éste le facilite para mejorar su problema.

Un libro abierto

"El cariño del público" es una frase muy típica de quienes pueblan la pantalla chica. Y no es una frase más; en realidad para algunos de ellos el sentirse queridos depende de la admiración que perfectos desconocidos les puedan prodigar.

"El histriónico busca que lo quieran, lo paren en la calle y lo saluden. Y será una persona obsequiosa, congraciativa o demasiado cariñosa, que convierte una relación superficial en algo más cercano de la cuenta", afirma el psiquiatra Raúl Riquelme. Luego, la primera vez que ven a una persona pueden tutearla de inmediato, darle un beso como si se conocieran desde siempre y establecer una aproximación innecesaria.

Además, son personas desinhibidas tanto con su cuerpo como con su vida. "Aparecen muy extrovertidos contando sus dificultades, sus problemas más íntimos. Y también en la ropa que usan, que generalmente muestra más de lo necesario".

Pamela Elgueda
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Los problemas de creerse el centro del universo - parte 1



Histrionismo:

Detrás de este trastorno de personalidad hay un sujeto que lo dramatiza todo y depende de las alabanzas ajenas.


Busca que lo quieran, que lo observen y le digan cuánto lo admiran. Todo le sirve para captar el interés de los demás: gritar a los cuatro vientos sus dificultades amorosas, usar un vestido cuyo escote termine donde empieza el tajo de la falda, ser el alma de las fiestas o sobredramatizarlo todo... Es lo que popularmente se llama "centro de mesa" y que la psiquiatría clasifica como trastorno de personalidad histriónica.

"Son personas necesitadas de estimación, de ser entendidas, queridas, alabadas o admiradas", describe el doctor Raúl Riquelme, psiquiatra y jefe del programa de Trastornos de Personalidad del Instituto Psiquiátrico doctor José Horwitz.

Junto al doctor Alex Oksenberg editó el libro "Trastornos de la Personalidad, hacia una mirada integral", en el que 55 psiquiatras y sicólogos abordan diversos aspectos del tema, entre los que se incluye esta desviación permanente del comportamiento, que hace sufrir tanto a quien lo padece como a los que lo rodean.

Un trastorno mental que afecta a entre el 1 y el 2% de la población general y del 10 a 15% de quienes consultan un servicio de psiquiatría. Además, es más prevalente en las mujeres.

¿Soy perfecto yo?

¡Alaracooooo!, el popular personaje creado por Themo Lobos, es una buena caricatura del histriónico. "Su esencia es sobrerreaccionar o sobredramatizar todo que habitualmente le pasa. Y lo hace de manera inflexible, o sea, en todas las áreas de la vida, lo que lo lleva a ser inadaptativo", complementa el doctor Antonio Menchaca, psiquiatra y jefe del Programa de Trastornos de la Personalidad del Instituto Neuropsiquiátrico de Chile y uno de los especialistas presente en el libro de Riquelme y Oksenberg.

Un ejemplo típico, agrega, es el sujeto que en una reunión social se convierte en el alma de la fiesta, el invitado celebrado por todos como el más entretenido y chistoso del lugar. Sin embargo, la impresión sobre él cambia cuando al encontrarlo en una situación laboral o más seria se comporta exactamente igual, porque es incapaz de adaptarse a otras circunstancias.

Además, el individuo con personalidad histriónica vive buscando "la ovación" de los demás, pues si no lo aplauden siente que no lo quieren. "Es cansador, porque necesita que todo el tiempo le digan que lo aman, que es fantástico. Y si nadie se lo dice se victimiza". Esta verdadera "caza" de estima lo convierte en una persona dependiente, que sólo se autoafirma a partir de las opiniones externas. Y también genera el rechazo del entorno, que lo ve como una persona superficial y ególatra.

Pamela Elgueda
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"Avatar" levanta una cortina de humo



Hay quienes, con ingenuidad, han visto en la película de James Cameron un mensaje antimilitarista e incluso pacifista y ecologista. Por el contrario, aun cuando invierte roles y caricaturiza al ejército estadounidense, elogia la guerra y la violencia.

Muchos, ingenuamente, han visto en Avatar de James Cameron una película antimilitarista, incluso pacifista y ecologista. Sin embargo, no es nada de eso. Muy por el contrario, este film es un elogio de la violencia y la guerra. Es cierto que, al invertir los roles y caricaturizar al ejército estadounidense, esta película arroja una cortina de humo y confunde a más de uno. Pero, tras sus escenarios campestres idílicos, se oculta un discurso eminentemente corrosivo: el de la justificación de la guerra para los pacíficos occidentales que somos.

Recordemos, en primer lugar, la escena del árbol enorme que cae con estrépito en medio de una población horrorizada. ¿Cómo no ver allí la analogía con la caída de las torres del World Trade Center? Además, a partir de esta escena grandiosa, quedará justificado todo lo que haga el pueblo indígena salvajemente atacado en su propio planeta. Y no es otro que un marine estadounidense, Jake, el protagonista de la película, el que propondrá a los habitantes autóctonos unirse (como las fuerzas aliadas) para reprimir y matar a los que, como terroristas, los atacaron cobardemente. Es en ese momento cuando aparece en la pantalla en todo su esplendor el águila imperial estadounidense (bajo la forma de un dragón gigante al estilo de Transformers) sobre la que se montará intrépidamente nuestro héroe americano para llevar a los nativos a la victoria final.

Este héroe, un simple soldado norteamericano herido en la guerra al que han dotado de un nuevo cuerpo, va a volver a prestar servicio pero esta vez por una buena causa. En este sentido, es el ejemplo perfecto del americano medio, es decir un ser inocente que no quiere la guerra pero que, por necesidades de la causa, acabará por transformarse en un combatiente implacable que exhorta a la población indígena a seguirlo al combate. Cuando a uno lo atacan, tiene que saber defenderse. Este es un derecho absoluto. Tal es el mensaje central de esta superproducción estadounidense de 300 millones de dólares que es la expresión de la ideología guerrera, es decir la de la guerra llamada justa o, si se quiere, la del bien contra el mal .

La película distingue entre los buenos guerreros (los na'vi) y los malos guerreros (los soldados). Pero como todos sabemos, no existen buenos y malos guerreros. Toda guerra, aun la que parece más insensata, se libra por motivos que se consideran justos puesto que son de defensa. Recordemos que hasta para Hitler la guerra era justa: se trataba de extender el territorio alemán para asegurar la supervivencia de su pueblo. No vamos a la guerra para combatir, nos dirá todo beligerante, sino para defendernos. Esa es la esencia de la guerra, y es esa esencia fundamental la que quiere remozar según el gusto de hoy la película Avatar. La misma palabra avatar, que proviene del sánscrito, designa a un enviado de Dios que vigilará el combate del bien contra el mal.

Advirtamos, por otra parte, cómo varias escenas de combate en la jungla recuerdan lo que fue para los estadounidenses la guerra de Vietnam donde, pese al uso del napalm, el poderío norteamericano fue aplastado y humillado. A semejante humillación, propone subrepticiamente la película, hay que saber responder con inteligencia. No descaradamente, destruyendo todo a nuestro paso o empleando estúpidamente gas tóxico, sino poniendo la mira con precisión sobre el enemigo, y ello de común acuerdo con las otras naciones amenazadas. ¿No es esta la justificación perfecta de la guerra de Afganistán?

Y, como siempre, los nativos nos son presentados como seres apegados a ritos anticuados, a quienes debe guiar a la batalla el héroe inteligente de la película. Armado con una ametralladora para aniquilar al invasor, este na'vi de un nuevo tipo con el aspecto de un feroz exterminador se ofrecerá como ejemplo y mostrará a esos pobres nativos cómo luchar sin piedad y establecer su supremacía. Esto trae a la memoria los westerns americanos en los que casi siempre un valiente cowboy termina asociándose con los indios para incitarlos a luchar a muerte contra el ejército estadounidense. Al servir de justiciero, ese héroe participaba sutilmente en una desculpabilización necesaria respecto del genocidio de los pueblos amerindios.

El realizador del film, James Cameron, sin duda ha comprendido mejor que ningún otro cineasta que, para que una película guste, hay que saber confirmar las convicciones del público. ¡Matar, sí, pero matar únicamente a aquellos que amenazan la seguridad de nuestro país! Eso sí que es tranquilizador y reconfortante.

Por: Pierre Desjardins
Fuente: ESCRITOR, PROFESOR DE FILOSOFIA (QUEBEC, CANADA)

Copyright Clarín y Le Monde, 2010.
Traducción: Elisa Carnelli.

Guns N' Roses - Welcome To The Jungle [ Live Era ]

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