jueves, 26 de agosto de 2010

José Ortega y Gasset

No somos disparados a la existencia como una bala de fusil cuya trayectoria está absolutamente determinada. Es falso decir que lo que nos determina son las circunstancias. Al contrario, las circunstancias son el dilema ante el cual tenemos que decidirnos. Pero el que decide es nuestro carácter.

La mayor parte de los hombres tiene una capacidad intelectual muy superior al ejercicio que hacen de ella.


Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande, sólo es posible avanzar cuando se mira lejos.

Algunas personas enfocan su vida de modo que viven con entremeses y guarniciones. El plato principal nunca lo conocen.



Zeitgeist Argentum

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martes, 24 de agosto de 2010

Traumas de la niñez


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La Maestra

Tan buena como mi vieja
y como ella nerviosa,
de las que agrandan las cosas
y que por nada se quejan;

Tenia entre ceja y ceja
esa cuestión del aseo
y en lo mejor del recreo
revisaba las orejas
.


Decía que un pajarito
al oído le nombraba
los niños que conversaban
cuando salía un ratito;

Y si un grandote de quinto
armaba la tremolina,
parecía una gallina
cuando tiene los pollitos.


Nos tomaba la lección
siguiendo el orden de lista
y obligaba con la vista
a seguir con atención;

Yo era medio remolón
porque andaba por la “G”
y cien veces me chasquié
al preguntar de a traición
.


Se pasaba todo el día
prometiendo malas notas
y que en vez de la pelota
estudiaran geometría

Era mujer...¡que sabia
de un golazo de boleo...!
por eso es que en el recreo
los muchachos se reían....

Pero un vez se enfermo
y mandaron la suplente
que enseñaba diferente
y hasta un día de “usted” nos trató;

Y nosotros ...¡que se yo!...
seria mejor maestra
pero fieles a la nuestra
declaramos el boy-cott.

Y cuando vino al grado
después de la enfermedad
nos pusimos a gritar
que casi la desmayamos
y cuando vio tantas manos
que la querían tocar
de floja se echo a llorar
y nosotros la imitamos.


Ah! Pobre maestra mía!
¡como estarás de vieja!...
revisame las orejas
soy un chico todavía.

No sabes con que alegría
quisiera volverte a ver:
no me vas a conocer
pero entonces te diría:

Yo ocupaba el tercer banco
al lado de la ventana
el que abría las persianas
cuando el sol no daba tanto

El que se ahogaba de llanto
el día que te dejo
y que nunca te olvido
y es por eso que te canto

Vos sos la dulce canción
de la edad que ya se fue
hoy he venido otra vez
para darte la lección:

Preguntame de a traición
maestra del cuarto grado
que cuanto me has enseñado
lo llevo en el corazón....


Héctor Francisco Gagliardi

lunes, 23 de agosto de 2010

LA MONTAÑA DE LAS DIFICULTADES


En la selva vivían tres leones. Un día el mono, el representante electo por los animales, convocó a una reunión para pedirles una toma de decisión:

Todos nosotros sabemos que el león es el rey de los animales, pero para una gran duda en la selva: existen tres leones y los tres son muy fuertes. ¿A cuál de ellos debemos rendir obediencia? ¿Cuál de ellos deberá ser nuestro Rey?

Los leones supieron de la reunión y comentaron entre si: -Es verdad, la preocupación de los animales tiene mucho sentido. Una selva no puede tener tres reyes.

Luchar entre nosotros no queremos ya que somos muy amigos... Necesitamos saber cual será el elegido, pero ¿Cómo descubrirlo?.

Otra vez los animales se reunieron y después de mucho deliberar, le comunicaron a los tres leones la decisión
tomada:

Encontramos una solución muy simple para el problema, y decidimos que ustedes tres van a escalar la Montaña Difícil. El que llegue primero a la cima será consagrado nuestro Rey.

La Montaña Difícil era la más alta de toda la selva. El desafío fue aceptado y todos los animales se reunieron para asistir a la gran escalada.

El primer león intentó escalar y no pudo llegar.

El segundo empezó con todas las ganas, pero, también fue derrotado.

El tercer león tampoco lo pudo conseguir y bajó derrotado.

Los animales estaban impacientes y curiosos; si los tres fueron derrotados, ¿Cómo elegirían un rey?

En este momento, un águila, grande en edad y en sabiduría, pidió la palabra: ¡Yo sé quien debe ser el rey!
Todos los animales hicieron silencio y la miraron con gran expectativa.

¿Cómo?, Preguntaron todos. Es simple... dijo el águila. Yo estaba volando bien cerca de ellos y cuando volvían derrotados en su escalada por la Montaña Difícil escuché lo que cada uno dijo a la Montaña.

El primer león dijo: - ¡Montaña, me has vencido!

El segundo león dijo: - ¡Montaña, me has vencido!

El tercer león dijo: - ¡Montaña, me has vencido, por ahora! Pero ya llegaste a tu tamaño final y yo todavía estoy
creciendo.

La diferencia, completó el águila, es que el tercer león tuvo una actitud de vencedor cuando sintió la derrota en aquel momento, pero no desistió y quien piensa así, su persona es más grande que su problema: él es el rey de si mismo, y está preparado para ser rey de los demás.

Los animales aplaudieron entusiasmadamente al tercer león que fue coronado. El Rey de los Animales.

Moraleja: No tiene mucha importancia el tamaño de las dificultades o situaciones que tengas. Tus problemas, por lo menos la mayor parte de las veces, ya llegaron al nivel máximo, pero no tú. Tú todavía estás creciendo y eres más grande que todos tus problemas juntos.

Todavía no llegaste al límite de tu potencial y de tu excelencia.

La Montaña de las Dificultades tiene un tamaño fijo, limitado. !Tu todavía estas creciendo!

martes, 17 de agosto de 2010

EL ORGULLO DE DON PEPÍN PEPOTE


Érase don Pepín Pepote un varón al que había que temerle, por su altanería heredada, a causa de don dinero, donación de su tía Argentina, a la que nunca conoció, nada más que por la herencia multimillonaria que le dejó al zángano, que vestía camisa blanca y sombrero de terciopelo, dejándose acompañar siempre por señoritas rubias, a las que le solía firmar un cheque en blanco por los servicios prestados.

El señorito era un poco amanerado, aunque todo pretendía comprarlo, hasta su buena reputación. Cierto día le pagó una buena cena a un influyente periodista para que hablase de su último libro de poemas, que no tenía ni fondo ni forma, ni estética ni ética, solo ordinariez y mediocridad. “A estos tíos me los compro yo invitándolos al Don Roque” –fanfanorreaba el muy cretino-. Y aunque era cierto, que la atmósfera del valer, sube enteros si se tiene una buena cuenta bancaria, no por lo que se es en valores, sucedió que en la Redacción optaron por darle la invitación a un tipo, que aunque no era periodista, siempre estaba dispuesto a llenar cuartillas.

Quedaron pues, en Don Roque, a la hora pactada, pero el crítico que en este caso iba a hacer de “Negro”, se había adelantado a la llegada del señorito, y propuso al dueño, hacerle una encerrona. Durante la comida se hablaría del libro, y sería en los postres, utilizando la “Queimada” cuando se quemaría su libreto de poesía, delante de sus propios ojos, como reflexión última al comentario, puesto que, el libro sería elevado a las bajuras de las cenizas. Había querido comprar al crítico con un almuerzo pero le iba a salir el tiro al revés. ¿Para qué la pompa y la vanidad de su extravagante conducta? –se preguntaba el periodista una y mil veces-

Tal como estaba previsto se desarrollaron los actos. Y fue a la hora de la quema, cuando el Señorito, al ver la acción del “Negro”, le cambió la cara.

- Pero ... ¿Por qué quemas mi libro?.
- Para que escribas otro mejor.
- Pero...¡bueno!...¿ni un verso tiene valor?. ¡Te odio!. ¡Y esto me lo vas a pagar!.
Llamaré al director del periódico para que te de con las puertas en las narices.
Periodista de mierda.
- Oiga, ni mierda, ni nada...¡No se lo consiento que me eleve el tono de voz!.
- Pues te vas a la puta calle...¡A la calle!
- Se va Vd. don Pepín Pepote, si quiere... Ser poeta es un estilo de vida que no tiene el distinguido Ilustrísimo. No piense que puede asegurar su vida mediante la acumulación de bienes materiales, o la jactancia de ser poderoso, porque muy pronto se verá privado de ella. La vida pasa en un suplido. Y no servirán los ilustrísimos, ni la arrogancia. Ya lo decía Honore de Balzac: “Hay que dejar la vanidad a los que no tienen otra cosa que exhibir”. Le inunda a vuestra Merced una ceguera de orgullo incomprensible y preocupante. Le prometo que no hablaré de su obra poética porque no vale un pimiento berciano, pero sí de su manera de actuar.
- Te prohibo que hables de mi, te lo ordeno, y lo que yo ordeno se cumple. ¡Ya lo verás!.
- ¡A sus órdenes, mi capitán!. –le remató el periodista que no se “casaba” con nadie-

Y diciendo esto, le dejó con su altanera palabra en la boca, el periodista. Al día siguiente, escribía una columna en la que denunciaba lo sucedido con don Pepín Pepote. Era la auténtica verdad, la que estaba grabada en el cassette. Pero esa misma tarde, el director del periódico, al que el periodista creía ser además su amigo, lo ponía de patitas en la calle. Se había cumplido lo que había previsto el acaudalado. Una vez más, don dinero había tronchado con su poder una amistad y la ética de un crítico que había actuado bajo el dictado de su conciencia crítica.

Pasó el tiempo, y llegó el gran juez, el periodista había escrito uno de los grandes libros, de tanto valor, que todas las agencias de noticias lo comentaban. Era un libro de experiencias vividas, en las que por supuesto, estaba don Pepín Pepote y su corte, como ejemplo de prepotencia y de arrogancia. Al verse reflejado en el mismo, intentó fusilarle, pero ya nada fue igual, el periodista había subido a los altares de la luna y había dejado escrito, como un testamento, el volumen “la voz de su corazón”, que sus amigos del Polígono de Mierda, juntando dinero, lo editaron como homenaje a su vida y obra. Y por su obra, el libro llegó a manos de un editor americano que lo puso en movimiento con miles y miles de copias. Hoy y mañana, y también pasado mañana, es y será el libro del año.

Víctor Corcoba Herrero

lunes, 16 de agosto de 2010

La Rana y el Orgullo

Una rana se preguntaba como podia alejarse del clima frio del invierno. Unos gansos le sugirieron que emigrara con ellos. Pero el problema era que la rana no sabia volar. "Dejenmelo a mi -dijo la rana-. Tengo un cerebro esplendido". Luego pidio a dos gansos que la ayudaran a recoger una cana fuerte, cada uno sosteniendola por un extremo. La rana pensaba agarrarse a la cana por la boca.

A su debido tiempo, los gansos y la rana comenzaron su travesia. Al poco rato pasaron por una pequena ciudad, y los habitantes de alli salieron para ver el inusitado espectaculo. Alguien pregunto: "¿A quien se le ocurrio tan brillante idea?" Esto hizo que la rana se sintiera tan orgullosa y con tal sentido de importancia, que exclamo: "¡A MI!". Su orgullo fue su ruina, porque al momento en que abrio la boca, se solto de la cana, cayo al vacio, y murio.

domingo, 15 de agosto de 2010

El castigo del orgullo

En el lejano reino del rey Miroslav se vivía una agitación inusual, pintores de todas partes del mundo, habían concurrido a palacio para cumplir con el encargo del retrato del monarca.

El joven rey había decidido casarse y para ello había recibido cuadros de princesas de todo el mundo, entre ellos, uno había cautivado su corazón. Por eso había citado a los pintores, deseaba que lo retratasen sin favorecerlo, para que la princesa no se decepcionara cuando lo conociera.

Eligió el soberano el retrato que menos le favorecía y lo hizo encuadrar en un marco de oro con perlas y lo envió con una comitiva, acompañado por una carta de petición de mano escrita por él mismo.

Tres semanas más tarde, regresó la delegación trayendo malas noticias. Pues, a pesar de que el monarca de aquel reino los había recibido con honores, la princesa Krasomila, había despreciado la petición, diciendo que el rey Miroslav no era digno de atarle la correa del zapato.

La princesa era muy orgullosa y no estaba dispuesta a aceptar como esposo a ningún hombre que no poseyera una elevada alcurnia, gran belleza física y una moral intachable. Consideraba que nadie era digno de ella y por eso no permitía siquiera que le tocaran la mano para saludarla.

El anciano rey, padre de la princesa estaba apesadumbrado por el comportamiento de su hija. Despidió a la delegación solicitándole discreción y ofreciéndose a intentar arreglar la situación.

Entonces el rey se dispuso a solucionar él mismo el contratiempo. Estuvo mucho tiempo pensando qué hacer y finalmente, su gran inteligencia lo proveyó de una idea. Partió de palacio dejando el reino en manos de sus consejeros. Luego de marchar tres días, en los confines de su reino, despidió a sus acompañantes y prosiguió con poco dinero y apenas los ropajes que llevaba puestos rumbo al palacio donde vivía Krasomila.

El rey informó a Krasomila que había tomado como jardinero a un joven brillante llamado Miroslav, el que no sólo conocía de jardinería, sino que además sabía de letras y de música. La princesa pensó que era buena idea tomarlo como su profesor de arpa, ya que el anciano profesor que tenía, había muerto. Pidió entonces ver al nuevo jardinero.

Cuando Miroslav se presentó ante la princesa, rápidamente la cautivó con sus modales y ésta quedó perdidamente enamorada.

Al día siguiente comenzaron las lecciones. Miroslav era un buen profesor y Krasomila una alumna inteligente. A medida que transcurría el tiempo, la joven se iba enamorando más y más. Hasta permitía que el profesor besara su mano para despedirse.

Un atardecer, la princesa tocaba el arpa junto a la ventana y Miroslav la contemplaba fascinado, se sintió cansada y le pidió que tocara él. El joven profesor tocó entonces una melodía que había compuesto en honor a la princesa, y lo hizo de una manera tan dulce y melodiosa, que la joven derramó una lágrima sobre la mano del joven.

Miroslav le comunicó que era la despedida, pues debía marcharse. Ante lo que la princesa le dijo que se quedara y cuando llegó su padre, el rey, le comunicó que estaba enamorada del joven y que sólo con él quería casarse.

El monarca accedió a la petición de su hija, pero le pidió que abandonara el reino, pues sería vergonzoso que supieran que estaba casada con un simple jardinero.

Los jóvenes se casaron y partieron del reino, rumbo a otro reino vecino, donde Miroslav decía tener un hermano. Allí se establecieron pobremente y subsistieron con las tareas que podían desempeñar. Trabajó la princesa en varios oficios, siempre sin perder la determinación y sin que su amor flaqueara ni un instante. El esposo, a su vez, era tierno y solícito con su mujer, siempre preocupado por sus sentimientos.

Cierto día, Miroslav le dijo que habría una fiesta en palacio por el casamiento del rey, y que allí conseguirían trabajo fácil y bien pagado.

Llegaron los esposos a palacio y Krasomila fue a ofrecerse a la cocina, donde fue tomada de inmediato. Su marido fue a buscar alguna tarea que pudiese desempeñar.

Mientras la princesa se ocupaba de los quehaceres de la comida, se topó con un caballero ricamente ataviado, que seguramente era el monarca, quien buscaba un ayudante para atarle el zapato. La joven lo miró de reojo y al ver que era el rey, se arrodilló y ató sus zapatos. El soberano agradeció y se marchó sonriendo.

Poco después, Krasomila fue llamada por el rey para agradecerle su gesto y le ofrecieron vestidos maravillosos para que asistiera a la fiesta. La princesa no pudo aceptar, pues no creía correcto asistir a la fiesta y tal vez, bailar con el rey, sin la aprobación de su esposo. Por tanto, se excusó.

Fue entonces que llegó Miroslav y reveló el secreto. Había obrado con ayuda del anciano rey, para que la princesa aprendiera a dominar su orgullo.

Cuando llegó el anciano monarca, abrazó a ambos y se mostró complacido por el resultado que aquella prueba tan amarga para la princesa.

http://www.cuentos-infantiles.org

viernes, 13 de agosto de 2010

Always

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Bon Jovi - (MTV Acoustic Live)

Bienvenidos a mi reino



Después de tantos años viviendo en el mismo lugar, algo más cerca que juntos, aprendimos a conocernos, sabemos que cuando uno está despierto el otro tiene que dormir, los dos juntos no entramos. Eso está claro, pero la convivencia es difícil, muy difícil, desgastante; por momentos es humanamente imposible, lo cual también genera a su vez una necesidad de batirse a duelo constantemente, primero alimentar al enemigo, para luego tener una lucha digna y una victoria épica.

Nos odiamos pero necesitamos fortalecer al otro para engrandecernos.

La obsesión se está despertando y yo no tengo ganas de dormir….



miércoles, 11 de agosto de 2010

Hacen bien en creer que van a morir


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Jacques Lacan

Ensayo sobre la locura

El hombre que tiene el mayor uso de su razón, es así porque ha sabido controlar su locura.
En mi cabeza ha estallado la guerra, la guerra por el dominio de mi alma, dividida, en tantas partes iguales como amores busco entre cenizas.
Porque por buscar no pierdo nada, por lo que sigo buscando, buscando en la espesura, perdiendo, perdiendo la cordura.La demencia me persigue en el peor de mis sueños, persigue mi ranquilidad y mi salud mental, nunca me he visto en mayor peligro que cuando siento por momentos, que no pienso, que me he ido, que la razón me engaña, que me sujeto a la locura.
Y es en momentos como ese cuando en realidad tengo miedo, cuando ningún bien me ata con seguridad a la tierra, cuando una mala elección puede arrebatármelo todo, dejarme sin nada.Mas como esclavo de la demencia que soy (que somos) no echo de menos un destino mas justo, que por destino tenga entre mis manos la cordura, a elección de ser desdicha la mas violenta de las locuras.
Que más dar morir loco, que morir sin haber pensado, pues aunque no lo creáis, piensa mas el loco que ha elegido serlo que él más cuerdo de los cuerdos, que ni siquiera se ha planteado nunca porque razón perder la cordura.
Y ¿por qué perder la cordura?Y ¿por qué mantenerla? Que ha hecho de ti la cordura mas que inútiles decisiones que no te dan ningún bien. Cuando eliges entre alguna cosa, elijas lo que elijas, después darías cualquier cosa por saber que hubiera pasado si hubieras elegido la otra.
Porque somos esclavos de nuestra mente, porque somos unos grandes pensadores ignorantes, porque la verdad universal nos queda a todos muy grande, porque no hemos nacido para dominar por completo al mundo, solo hemos nacido para pensar que lo hemos dominado.

El lenguaje no sirve

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Jacques Lacan

martes, 10 de agosto de 2010

La chica del normal

Dejo de ser criatura
cuando ingreso a la Normal,
y ya empezó el delantal
a marcarle la cintura;
soñaba con la dulzura
del novio que ya tenia.
y cuya foto escondía
en el libro de lectura.

Maestra por vocación,
estudiaba sin desmayos;
llamaba "equino" al caballo,
y a un apuro "sofocón"....
estudió declamación,
arte escénico, francés...
y con el piano, después
¡cuantas siestas malogro!

Las manos muy bien cuidadas
las agitaba al descuido,
y con un gesto compungido,
por los deberes "que daban"
en el "subte" protestaba
con las demás compañeras,
pero joven que subiera...
si era lindo se callaba.

Ya maestra recibida,
con su diploma flamante,
a la espera de vacante
dejaba pasar los días,
pero, con ellos se iba
esperanza de ejercer,
y entre maestra y mujer,
no anduvo con mediodías.

Lo apuró al pretendiente
que hacia tiempo la esperaba,
y en el Civil, rubricaba
el mejor sobresaliente,
el, le salió suficiente,
y de conducta muy buena,
y Dios le mando una nena
para ejercer diariamente.

Se diplomó en cocinar,
en lavado y planchado,
y en los puestos del mercado
hace pruebas de restar.
Ya no puede recitar
esos versos de Rubén...
es que la nena, también,
no le deja respirar!

El piano, que está enfundado,
añora tiempos de ayer,
cuando Schubert o Chopin
lo dejaban descolado...
la polilla, ha debutado
con su tatuaje en las patas,
que fielmente se retrata
contra el piso bien lustrado.

¡Cómo ha cambiado la vida,
los sueños de la niñez!..
cuando sacarse algún diez
en Historia o Geografía,
le daban esa alegría
que nada podía igualar...
Hoy, su dicha es el hogar
que por nada cambiaría.

Y cuando cuelga cansada,
En un clavito el plumero
que ha reemplazado al puntero
de los tiempos que estudiaba,
y va a dar una puntada
mientras escucha la radio,
la nena. corre el rosario
de preguntas continuadas.

Deja entonces la costura
para explicarle a la nena
que se llama "luna llena"
cuando es más grande la luna,
y piensa en la criatura
que en los años del Normal,
se ajustaba el delantal
para marcar la cintura.

Héctor Francisco Gagliardi

Alejandro dolina- El ombligo del Mundo

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martes, 3 de agosto de 2010

EL AROMA

Flor dorada que entre espinas
tienes trono misterioso,
¡cuánto sueño delicioso
tú me inspiras a la vez!
En ti veo yo la imagen
de la hermosa que me hechiza,
y mi afecto tiraniza,
con halago y esquivez.
El espíritu oloroso
con que llenas el ambiente,
me penetra suavemente
como el fuego del amor;
y rendido a los encantos
de amoroso devaneo,
un instante apurar creo,
de sus labios el dulzor.
Si te pone ella en su seno,
que a las flores nunca esquiva,
o te mezcla pensativa
con el cándido azahar;
tu fragancia llega al alma
como bálsamo divino,
y yo entonces me imagino
ser dichoso con amar.
Esteban Echeverria