lunes, 27 de febrero de 2012

La libertad de la voluntad y fatum - parte 2

¿Cómo podrá refutarse el argumento de que no se haya obrado ya con conciencia desde la eternidad? ¿Desde la conciencia aún sin desarrollar del niño? Aún más, ¿no podremos afirmar que nuestra conciencia está siempre en relación con nuestras acciones? También Emerson dice:

«El pensamiento siempre se halla unido a la cosa que aparece como su expresión»

¿Puede afectarnos una nota musical sin que exista en nosotros algo que le corresponda? O, dicho de otro modo: ¿podremos captar una impresión en nuestro cerebro si éste no posee ya la capacidad de recibirla?
La voluntad libre tampoco es, a su vez, mucho más que una abstracción, y significa la capacidad de actuar conscientemente, mientras que, bajo el concepto de fatum, entendemos el principio que nos dirige al actuar inconscientemente.

El actuar en sí y para sí conlleva siempre una actividad del alma, una dirección de la voluntad que nosotros mismos no tenemos por qué tener ante nuestros ojos como un objeto. En el actuar consciente podemos dejarnos llevar tanto más por impresiones que en el actuar inconsciente, pero también tanto menos. Ante una acción favorable suele decirse: «me ha salido por casualidad». Lo cual no necesita en absoluto ser verdadero. La actividad psíquica prosigue su marcha siempre con la misma intensa actividad, aun cuando nosotros no la contemplamos con nuestros ojos espirituales.

Es como si, cerrando los ojos a la luz del sol, opinásemos que el astro ya no sigue brillando. Sin embargo, no cesan ni su luz vivificante ni su calor, que continúan ejerciendo sus efectos sobre nosotros, aunque no los percibamos con el sentido de la vista.

Así pues, si no asumimos el concepto de acción inconsciente como un mero dejarse llevar por impresiones anteriores, desaparece para nosotros la contraposición estricta entre fatum y libre voluntad y ambos conceptos se funden y desaparecen en la idea de individualidad.
Cuanto más se alejan las cosas de lo inorgánico y más se amplía la formación y la cultura, tanto más sobresaliente se hace la individualidad y tanto más ricas y diversas son sus características. ¿Qué son la fuerza interior y la autodeterminación para el actuar y las manifestaciones exteriores -su palanca evolutiva-, sino voluntad libre y fatum ?

En la voluntad libre se cifra para el individuo el principio de la singularización, de la separación respecto del todo, de lo ilimitado; el fatum, sin embargo, pone otra vez al hombre en estrecha relación orgánica con la evolución general y le obliga, en cuanto que ésta busca dominarle, a poner en marcha fuerzas reactivas; una voluntad absoluta y libre, carente de fatum, haría del hombre un dios; el principio fatalista, en cambio, un autómata.

Friedrich Nietzsche
Pforta, abril de 1862


10 comentarios:

  1. Me encanta cuando entras en tu locura!!!!

    ResponderEliminar
  2. No digas la palabra "locura", porque responde que esto es Sparta!!!!!

    ResponderEliminar
  3. Nooooo, Jorgito está mas tranquilo, ya no se le da por sacar la espada e ir a la lucha.

    ResponderEliminar
  4. jajaaja que lindos comentarios que hacen, pareciera que todos lo conocen y lo ven siempre. Todos saben como es cada día y que hizo el anterior. Y para el/la que escribió, que está mas tranquilo y no saca la espada, te comento que nunca la guarda.

    ResponderEliminar
  5. jajja...es verdad, no la guarda (la tiene escondida)....jjjajja

    ResponderEliminar
  6. Nunca la guarda???????????, con razón estan todas como locas.

    ResponderEliminar
  7. Despistaron un poco, pero por algo las minas estan locas y no pueden olvidarlo

    ResponderEliminar
  8. estamos locas porque es un dulce!!!...jjaajja

    ResponderEliminar
  9. Es un dulce de leche, lo amo profundamente.

    ResponderEliminar