sábado, 23 de febrero de 2013

Ansiedad: cuando lo malo se ve peor


La ansiedad es una emoción natural, presente en todos los humanos, que resulta muy adaptativa pues nos pone en alerta ante una posible amenaza; sin embargo, a veces se vive como una experiencia desagradable (emoción negativa), especialmente cuando alcanza una elevada intensidad, que se refleja en fuertes cambios somáticos, algunos de los cuales son percibidos por el individuo; además, esta reacción, cuando es muy intensa, puede provocar una pérdida de control sobre nuestra conducta normal.
A nivel cognitivo-subjetivo, la ansiedad se caracteriza por sentimientos de malestar, preocupación, hipervigilancia, tensión, temor, inseguridad, sensación de pérdida de control, percepción de fuertes cambios fisiológicos (cardiacos, respiratorios, etc.).
A nivel fisiológico, la ansiedad se caracteriza por la activación de diferentes sistemas, principalmente el Sistema Nervioso Autónomo y el Sistema Nervioso Motor, aunque también se activan otros, como el SNC, o el Sistema Endocrino, o el Sistema Inmune. De todos los cambios que se producen, el individuo sólo percibe algunos como la frecuencia cardiaca y respiratoria, sudoración, temperatura periférica, tensión muscular, sensaciones gástricas, etc.
 
La persistencia de estos cambios fisiológicos puede acarrear una serie de desórdenes psicofisiológicos transitorios, tales como dolores de cabeza, insomnio, disfunción eréctil, contracturas musculares, disfunciones gástricas, etc.
A nivel motor, la ansiedad se manifiesta como inquietud motora, hiperactividad, movimientos repetitivos, dificultades de comunicación (tartamudez), consumo de sustancias (comida, bebida, tabaco, etc.), llanto, tensión en la expresión facial, etc.
Entre los trastornos de ansiedad, uno de los más significativos es el Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG), que es una alteración prevalente e incapacitante caracterizada por una preocupación persistente, ansiedad, y tensión. El adecuado uso de terapia psicológica y de tratamiento farmacológico puede mejorar síntomas de la ansiedad y la depresión y desempeñar un papel importante en la prevención de la comorbilidad de depresión en TAG que supone al paciente individual y a la sociedad.
Las personas que padecen de TAG no parecen poder deshacerse de sus inquietudes aún cuando generalmente comprenden que su ansiedad es más intensa de lo que la situación justifica. Quienes padecen de TAG también parecen no poder relajarse. Frecuentemente tienen trabajo en conciliar el sueño o en permanecer dormidos. Sus preocupaciones van acompañadas de síntomas físicos, especialmente temblores, contracciones nerviosas, tensión muscular, dolores de cabeza, irritabilidad, transpiración o accesos de calor. Pueden sentirse
mareadas o que les falta el aire, sentir náusea o tener que ir al baño frecuentemente, o sentir como si tuvieran un nudo en la garganta.


Ana Domínguez
http://www.economiadelasalud.com/Ediciones/06/06analisis/06analisis_ansiedad.htm

1 comentario:

  1. que te anda pasando coco???, te olvidas subir una parte de un articulo...ahora pones este que esta mal encuadrado.....!!! a verrrrr, como te xplicooooooooooo...????
    jaejoder COCO!! y ponele garra al blog!!!

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