lunes, 5 de mayo de 2014

El farmacéutico



Los trenes pasan dejando 
con sus pitadas un reguero 
de distancia, luego el 
silencio, un pájaro que 
tiembla encima de una 
rama, una mujer distante 
que con la cabeza cubierta 
por un velo negro va hacia 
la iglesia, y todo ese 
conjunto de pequeñísimas 
cosas: un postigo que se 
entorna, una mujer que 
tras una reja lo mira, un 
señor gordo que entra en 
la farmacia, un coche que 
pasa, le deja a uno en los 
labios el sabor de la vida 
añeja. Y el alma más
tumultuosa se siente 
aquietada.


Arlt, R.«Hombre de ciudad», Aguafuertes, 1.ª ed., Bs.As., Losada, 1998, vol II, pág 237

3 comentarios:

  1. Volviste con Arlt?, tenés una onda cuando hablás ...salvando distancias claro!!!

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  2. distanciasss............................................

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  3. Jaaaajajaaaaa que comparacion!!!!

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