martes, 13 de mayo de 2025
miércoles, 13 de marzo de 2024
Pasión
Tú tienes, para mí, todo lo bello
que cielo y tierra y corazón abarcan;
la atracción estelar -¡de esas estrellas
que atraen como tus lágrimas!
La sinfonía sacra de los seres,
los vientos y los bosques y las aguas,
en el lenguaje mudo de tus ojos
que, mirándome, hablan;
Los atrevidos rasgos de las cumbres
que la celeste inmensidad asaltan,
en las gentiles curvas de tu seno...
¡Oh, colina sagrada!
Y el desdeñoso arrastre de las olas
sobre los verdes juncos y las algas,
en el raudo vagar de tu memoria
por mi vida de paria.
Yo tengo, para ti, todo lo noble
que cielo y tierra y corazón abarcan;
el calor de los soles, -¡de los soles
que, como yo, te aman!
El gemido profundo de las ondas
que mueren a tus pies sobre la playa,
en el tapiz purpúreo de mi espíritu
abatido a tus plantas.
La claridad celeste de los besos
de tu madre bendita, en la mañana,
en la caricia augusta con que tierna
te circunda mi alma.
¡Tú tienes, para mí todo lo bello;
yo tengo, para ti, todo lo que ama;
tú, para mí, la luz que resplandece,
yo, para ti, sus llamas!
miércoles, 28 de noviembre de 2012
A tus pies
sábado, 3 de diciembre de 2011
El soñador
le estrujaron los sesos,
y el corazón ya frío
le arrancaron del pecho.
Todo lo examinaron
los oficiales médicos
mas no hallaron la causa
de la muerte de Pedro;
de aquel soñador pálido
que escribió tantos versos,
como el espacio azules
y como el mar acerbos.
¡Oíd! Cuando yo muera,
cuando sucumba, ¡oh, médicos!
ni me aserréis el cráneo
ni me estrujéis los sesos,
ni el corazón ya frío
me arrebatéis del pecho,
que jamás hasta el alma,
llegó vuestro escalpelo.
Y mi mal es el mismo,
es el mismo de Pedro;
de aquel soñador pálido
que escribió tantos versos,
y como el espacio azules
y como el mar acerbos.
jueves, 10 de noviembre de 2011
¡ MOLTISIMO PIU AVANTI ANCORA !
y los férreos, estúpidos leones,
encerrasen dos flacos mocetones
... ... en la frágil cárcel de las fieras:
No habrían de yacer noches enteras
en el blando pajar de sus colchones,
sin esperanzas ya, sin reacciones,
lo mismo que dos plácidas horteras;
Cual Napoleones pensativos, graves,
no como el tigre sanguinario y maula,
escrutarían palmo a palmo su jaula,
buscando las rendijas, no las llaves...
Seas el que tú seas, ya lo sabes:
a escrutar las rendijas de tu jaula !
Pedro Bonifacio Palacios
viernes, 8 de julio de 2011
Pasión
que cielo y tierra y corazón abarcan;
la atracció estelar -¡de esas estrellas
que atraen como tus lágrimas!
La sinfonía sacra de los seres,
los vientos y los bosques y las aguas,
en el lenguaje mudo de tus ojos
que, mirándome, hablan;
Los atrevidos rasgos de las cumbres
que la celeste inmensidad asaltan,
en las gentiles curvas de tu seno...
¡Oh, colina sagrada!
Y el desdeñoso arrastre de las olas
sobre los verdes juncos y las algas,
en el raudo vagar de tu memoria
por mi vida de paria.
Yo tengo, para ti, todo lo noble
que cielo y tierra y corazón abarcan;
el calor de los soles, -¡de los soles
que, como yo, te aman!
El gemido profundo de las ondas
que mueren a tus pies sobre la playa,
en el tapiz purpúreo de mi espíritu
abatido a tus plantas.
La claridad celeste de los besos
de tu madre bendita, en la mañana,
en la caricia augusta con que tierna
te circunda mi alma.
¡Tú tienes, para mí todo lo bello;
yo tengo, para ti, todo lo que ama;
tú, para mí, la luz que resplandece,
yo, para ti, sus llamas!
martes, 5 de julio de 2011
¡Molto piu Avanti!
sobre las penas que no son sus penas;
los que olvidan el son de sus cadenas
para limar las de los otros antes;
Los que van por el mundo delirantes
repartiendo su amor a manos llenas,
caen, bajo el peso de sus obras buenas,
sucios, enfermos, trágicos,... ¡sobrantes!
¡Ah! ¡Nunca quieras remediar entuertos!
¡nunca sigas impulsos compasivos!
¡ten los garfios del Odio siempre activos
los ojos del juez siempre despiertos!
¡Y al echarte en la caja de los muertos,
menosprecia los llantos de los vivos!
Pedro Bonifacio Palacios
jueves, 26 de mayo de 2011
Mas de Almafuerte...
del cerebro en las frágiles mallas,
y lo colma, y lo absorbe, y lo atrofia,
cual huésped perverso que incendia la casa:
centinela perenne ¿qué quieres?
La razón de tu ser, ¿de quién sacas?
¿Si tú misma cegaste la fuente
que torvas ideas, o límpidas, mana?
....
comezón de vivir, de ser siempre,
¡de escalar de una vez la montaña!
¿Quién os puso en la sangre? ¿Qué objeto
tendrán los deseos, tendrá la esperanza?
Cuando vivan la vida sin muerte,
perfectas y eternas y libres las razas,
¿volverán otra vez a la sombra
como antes malditas, como antes esclavas?
...fragmento
¡ MOLTO PIU AVANTI !
lunes, 7 de febrero de 2011
Como los Bueyes
y concilia deber, altruismo y gusto:
con el que pasa lejos, casi adusto,
con el que viene a mi, tierno y humano.
Hallo razón al triste y al insano,
mal que reviente mi pensar robusto;
y en vez de andar buscando lo más justo
hago yunta con otro y soy su hermano.
Sin meterme a Moisés de nuevas leyes,
doy al que pide pan, pan y puchero;
y el honor de salvar al mundo entero
se lo dejo a los genios y a los reyes:
Hago, vuelvo a decir, como los bueyes,
mutualidad de yunta y compañero.
ALMAFUERTE
jueves, 12 de agosto de 2010
viernes, 13 de noviembre de 2009
A la Libertad
el sol eterno rutilante se alza,
como el seno turgente de una virgen
al fuego de la vida se dilata:
Así radiosa,
y así gallarda
se levantó del mar donde yacía
la exuberante tierra americana.
Como prende su túnica de raso
con su joya mejor, la soberana,
como entre todas las estrellas reina
el lucero magnífico del alba;
Así pulida,
y así gallarda
sobre todos los pueblos de su estirpe,
resplandor y joyel, ¡surge mi patria!
Como buscan la luz y el aire libre
las macilentas hierbas subterráneas,
como ruedan tenaces y tranquilas
al anchuroso piélago, las aguas;
Así sedienta,
y así porfiada,
la triste humanidad se precipita
al pie de la bandera azul y blanca.
¡Allí van congregándose a la sombra,
para formar después una montaña!
¡Allí van adhiriéndose en el tiempo
partícula a partícula las razas!
Allí se funde,
y allí se amasa
el hombre, tal como surgió en la mente
del autor de los orbes y las almas.
Que así pulida,
y así gallarda
sobre todos los pueblos de su estirpe,
resplandor y joyel, ¡surgió mi patria!
viernes, 24 de julio de 2009
Sin Tregua, de Pedro Bonifacio Palacios
I
Al clásico del compás establecido
para cantar las cosas soberanas:
invocando al amor y al buen sentido,
musas que deben ser hermanas:
sin temer ni a la crítica del ruido
ni a la pereza y cobardía humanas:
voy a cantar mis versos al trabajo?
¡al sin tregua, al feroz, al a destajo!
II
Pero pido, por Dios, se me permita
no lanzarme de golpe a la faena;
porque mi viejo numen necesita
saber si su cordaje siempre suena,
como el yacán sus miembros ejercita
para bajar sin dudas a la arena:
las aves de gran vuelo alzan su vuelo
después de breves pasos por el suelo.
III
Preludio que, tal vez, me salga largo,
y como largo, fatigoso enredo;
pues, al coger la pluma me hago cargo
de que me impongo más de lo que puedo,
y de mi propia fama sin embargo.
No fío de mi fama y tengo miedo:
¡para la eternidad fiarme de un pase
quisiera lograr yo, con una frase!
IV
Podrá ser que me valgan: ansia firme
de producir el bien de cualquier modo;
más que afán ateniense de lucirme,
furor de semidiós de hacerlo todo;
más que la pretensión de redimirme,
la de bruñir y honrar mi propio lodo;
¡y el fervor masculino, temerario
de hurgar mi corazón, no el diccionario!?
V
¡Y me valieron ya!?gran llamarada
me llenó de saber sin más estudio:
templó mis fibras, afiló mi espada,
con sólo cuatro gotas de preludio;
y aunque las cuatro en si no valen nada,
las dejo como están, no las repudio.
¡Para dar sus mazazos más certeros,
sólo escupen sus palmas los herreros!
VI
¡Levántate holgazán!?¿ves el conjunto?,
la gloriosa verdad de las estrellas,
pues sabe que sin ti, sombra, trasunto,
dejarían de andar y de ser bellas;
¡porque basta que ceda un solo punto,
para verlas caer a todas ellas!?
¡Levántate holgazán: vibre tu pulpa,
peligra el universo por tu culpa!
VII
Nadie te dice, nadie, que no sueñes
y la luz de otros tiempos no vislumbres;
que sin haber subido te despeñes,
y a vivir despeñado te acostumbres;
que la visión angélica desdeñes,
de la paz que sospechas en las cumbres;
¡más de tus sueños de holgazán no hables!;
proque tienen que ser ¡muy miserables!
VIII
Aquel que se desploma en su miseria,
padece la miseria de si mismo?
en su nervio, en su músculo y su arteria,
desteje, desordena el raquitismo:
¡fiebre de destrucción, furor de histeria,
dinámica de sombra y cataclismo!?
¡Levántate chacal: deja tu acecho,
huye para in aeternum de tu pecho!
IX
¡Huye para in aeternun, en el carro
de los suspiros que al gemir exhalas!?
¡fuga, como una esencia de su tarro:
sueña, como una larva, con tus alas;
brota, como una flor brota del barro;
ten una vez, hermano, la inmodestia
de pensarte más hombre que una bestia!
X
Llenate de ambición, ten el empeño;
ten la más loca, la más alta mira;
no temas ser espíritu, ser sueño,
ser ilusión, ser ángel, ser mentira.
La verdad es un molde, es un diseño
que rellena mejor quien más delira?
¿que la ciencia es brutal y que no sueña?
¡eso lo afirma el asno que la enseña!
XI
Naciste en el peldaño de una escala,
no en el seno confuso de una nube;
con el cetro en las manos, o la pala
pero raudo y audaz como un querube;
si no son los peldaños es el ala
que te despierta y que te grita: ¡sube!?
¡sube sin timidez, no te abandones;
si te asusta volar, hay escalones!
XII
Escalones vibrantes que repelen
con poderosa percusión elástica,
que a salvar las alturas nos impelen
en una sin cesar marcha gimnástica;
¡anhelación de ser, marchas que suelen
rematar en la púrpura dinástica!?
¡no te duermas, por Dios; no hagas tu nido
en el vil escalón donde has nacido!
XIII
Yantar bien, dormir bien, es lo de menos;
pero soñar lo menos es afrenta;
no es digno del dolor romper los frenos
tan solo por la vianda suculenta;
delante de un redil de vientres llenos
¡prefiero yo la humanidad hambrienta!?
sueñan los grandes monstruos directrices
en un mundo bestial?¡sin infelices!
XIV
Genios de la igualdad, por cobardía,
o piratas protervos de alto bordo,
que quisieran un mundo sin porfía,
sin el pater familia, como el tordo;
mundo como el edén, pura ambrosía
hombre cual un rufián, feliz y gordo?
¡no desarrollan genio las mujeres,
porque sin gran dolor tienen placeres!
XV
¡Dolor, santo dolor; sol iracundo
que a las almas estólidas caldea;
que tortura a las fibras de lo inmundo
hasta que se hacen leña y se hacen tea!
¡Padre de lo mejor, amo del mundo;
generador supremo de la idea;
draga de remoción; llama expiatoria
que convierte las pústulas en gloria!
XVI
Odio por lo tranquilo y uniforme,
y ansia de otro nivel y de otro aspecto;
fiebre de perfección en lo deforme,
y hambre de superluz en lo perfecto;
soberbias de Luzbel; vacío enorme
en el alma sombría del insecto?
eso requiere Dios, para sus planes:
angustias de Satán?¡somos satanes!
Poema de Almafuerte
http://www.poemasde.net
lunes, 26 de enero de 2009
¡MOLTO PIU AVANTI!

Sobre las penas que no son sus penas;
Los que olvidan el son de sus cadenas,
Para limar las de los otros antes;
Los que van por el mundo delirantes,
Repartiendo su amor a manos llenas,
Caen, bajo el peso de sus obras buenas
Sucios, enfermos, trágicos ... ¡sobrantes!
¡Ah! ¡Nunca quieras remediar entuertos!
Nunca sigas impulsos compasivos !
¡Ten los garfios del odio siempre activos,
Y los ojos del Juez siempre despiertos! ...
¡Y al echarte en la caja de los muertos,
Menosprecia los llantos de los vivos!
Les envio tu nombre Almafuerte!!

Pedro Bonifacio Palacios, nació en San Justo, Buenos Aires, Argentina el 13 de Mayo de 1854. Sus padres fueron gente modesta y su educación no superó la de la escuela primaria. De adolescente intentó estudiar pintura, pero no logró ser becado para perfeccionarse en Europa. A pesar de no tener un título habilitante, por vocación, logró dedicarse a la docencia en escuelas de la provincia de Buenos Aires.
Tuvo que dejar este puesto, por su carencia de título, pero no obstante esto, gozaba de una gran reputación, gracias a artículos suyos que se publicaban en algunos diarios que lo hizo obtener un empleo en la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires. También fue bibliotecario y Traductor de la Dirección General de Estadísticas de la misma Provincia. Luego de trabajar de Periodista en la ciudad de Buenos Aires para el diario homónimo. Pero regresó a La Plata (ciudad en la que estaba desde 1887), ya que no le gustó vivir en una gran ciudad. Allí siguió su carrera dentro del periodismo para el diario "El Pueblo". Publicaba artículos y poemas con el seudónimo de "Almafuerte
También fue deficiente la cultura que logró adquirir más adelante por su solo esfuerzo, ya que su vida azarosa y llena de privaciones no le permitió superar la categoría de un rudimentario autodidacto. Pero su vocación era evidente y fue así como su generosa personalidad le condujo a ejercer la docencia en algunas localidades del interior, como maestro sin título. La actuación que le cupo como periodista en ciertas publicaciones de campaña dieron popularidad a su figura y gracias a ello, después de haber desempeñado el cargo de prosecretario de la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires, pudo obtener del Congreso una pensión vitalicia, que aseguró una relativa tranquilidad doméstica a los últimos años de su vida.
La casa que habito en La Plata hasta su muerte, ocurrida el 28 de febrero de 1917, fue escenario de sentidos homenajes populares, y constituye hoy un lugar de interesante recordación. No existe, por el momento, edición que comprenda la totalidad de su obra literaria, ya que su copiosa producción aparece diseminada en algunas colecciones populares, mientras es menester recurrir a los periódicos y revistas de aquella época para conocer sus discursos y conferencias.
Existen empero algunas recopilaciones de su labor poética: Lamentaciones, publicada en La Plata en 1906; Evangélicas, editada en Buenos Aires en 1915 ,y Poesías aparecida en 1916 con el prólogo de Juan Más y Pí, que había escrito en 1907 una laudatoria biográfica del autor. En 1917 se publicó en Montevideo un tomo titulado Poesías Completas, con prólogo de Alberto Las places. La mejor de éstas recopilaciones es sin duda la que, bajo el título de Poesías Completas, apareció en "Grandes Escritores Argentinos", dirigida por Alberto Palcos. El primer tomo, que lleva el número XIV de la colección, tiene prologo de Alfredo D. Torcelli y el segundo, número XXI, con prologo de Ernesto Morales.
Entre las poesías más famosas de Almafuerte figuran: La sombra de la patria, Jesús, Olímpicos, Milongas clásicas, El misionero, Cristianas, Cantar de los Cantares, Sonetos medicinales, La inmortal, Dios te salve, etc.
Los valores de Almafuerte son tan desiguales que la crítica literaria no ha dejado de discutirlo. En los años en que alcanzó indudable notoriedad se le consideró como inspirado bardo y modelo de maestros y puede decirse que su modo de vivir provocaba tales juicios. La opinión ulterior no le ha sido siempre favorable, pues se le ha reprochado su incapacidad para discernir entre lo noble y lo prosaico y su carencia de fineza artística.
Calixto Hoyuela declara que Almafuerte no merece ser incluido en su conocida Antología poética hispanoamericana, pero que porque otros lo elogian se decide a darle cabida en ella.
La nota dominante de la producción de Almafuerte, sea en verso sea en prosa, es la exaltación de las clases humildes de la sociedad, que él llamaba "la chusma de mis amores" y que presentaba siempre como oprimida y despreciada por los poderosos, a la espera de transformarse en una raza futura de superhombres.
Este tono profético, sus expresiones airadas contra los ricos y los anatemas que le arrancaba la visión de las miserias humanas, le valieron cierto prestigio popular. Se le aplaudió como "profeta bíblico" y "apóstol laico". Pero sus detractores sostienen que sus sentimientos, lejos de ser cristianos, parten de meras pretensiones retóricas, que sus indignadas imprecaciones son declamaciones vulgares y que la "vida suprema" y "la humanidad de mañana" , prometida por Almafuerte a los humildes, gracias a la educación, no pasa de ser una brumosa utopía romántica, ora entre las modernistas.
Son sus características el excesivo realismo, la agresividad impetuosa, la fantasía no siempre espontánea y el constante afán moralizador. A pesar de haber incurrido en defectos de lenguaje, propios de su falta de instrucción, y de haber abundado en neologismos a veces incompresibles, su personalidad tuvo aún bastante vigor como para ejercer cierta influencia sobre el estilo de algunos poetas de los primeros años del siglo XX.
