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martes, 18 de abril de 2017

Jacques y Victoria - Parte 4


Sabiduría del final

Las distancias y los parecidos los empujarán hacia una absorbente y agitada aventura amorosa de visitas relámpago, de viajes breves y larguísimas conversaciones. Si nos atenemos a las cartas, no se mantuvieron juntos en la cima más de tres meses. Parece que el teléfono tuvo un papel destacado; ese gadget evitado a toda costa por Freud y sus coetáneos había cambiado los modos de acercamiento de las siguientes generaciones; aunque Victoria era once años mayor que Jacques, ambos pertenecían al mismo mundo de Infancia en Berlín hacia 1900 de Walter Benjamin (“El ruido con el que el teléfono atacaba entre las dos y las cuatro, cuando un compañero de colegio deseaba hablar conmigo, era una señal de alarma que no sólo perturbaba la siesta de mis padres, sino la época de la Historia en medio de la cual quedaron dormidos”).

Victoria le confía a Angélica que el primer largo encuentro nocturno fue concertado por insistencia de Jacques, pegado al aparato telefónico de la guardia del hospital. Nueve días después, la iniciativa es de ella: lo llama porque necesita consultarlo por una carraspera. El va, como si fuera una emergencia, juegan al doctor y alardean de que todo el mundo está murmurando acerca de ellos: “Anoche vino a verme y nos reímos bastante de comunicarnos nuestras impresiones respecto a la curiosidad con que Isabel Danto y Jaime nos observan. Están ansiosos, dice Jacques, de ver quién será el devorado y, en ese momento, ya no comprenden más nada”, le escribe a su hermana.

Hacia febrero, los altercados comienzan a prevalecer sobre las risas, poniendo en vilo las escapadas de fin de semana. ¿Qué los hace enfrentarse? El mal carácter de él, dice ella. Y Jacques acabará admitiéndolo ante Roger Caillois.

En la Villa Ocampo, de San Isidro, se encuentran dos ejemplares de seminarios de Lacan, ambos firmados el 21 de marzo de 1975 en París. Uno es Encore y dice la dedicatoria: “Qué raro que nos reencontremos hoy, Victoria”; el otro es de Les écrits techniques de Freud y dice: “Victoria, amor mío, te dedico esto...”. Sé, de buena fuente, que luego de leerlas se dieron un abrazo tan sentido que se escuchó la rotura de un cristal; seguramente de los anteojos para la presbicia de él, que andaba por los setenta y cuatro, o de ella, que estaba por cumplir ochenta y cinco. ¡Algo se rompió!, exclamo Jacques.

No fue mi yo, replicó Victoria. Esta sabiduría del final, de reconocerse tan queridos como payasescos, faltó en el último encuentro de 1930.


Por Jorge Baños Orellana *
* Texto extractado de La novela de Lacan. De neuropsiquiatra a psicoanalista, de próxima aparición (Ed. El Cuenco de Plata).


Jacques y Victoria - Parte 1


Si alguna duda cabía de que el psicoanálisis se desarrolló gracias a las mujeres argentinas, la despeja este texto cuyo autor, a partir de investigaciones documentales, reconstruye la relación entre Victoria Ocampo y Jacques Lacan, durante unos pocos meses tormentosos de 1930 en París.

El 11 de enero de 1930, en carta a su hermana Angélica, Victoria Ocampo le contó: “Lacan es exactamente lo contrario de Drieu [la Rochelle], física y moralmente. Pelo negro o casi, entusiasmo, entusiasmo y entusiasmo, gran boca; ¡la boca más y más simpática que te puedas imaginar!”. El 20 de enero, volvió a escribirle: “Me quedé en cama ayer. Jacques Lacan me limpió la garganta con un desinfectante maravilloso. Ya no me incomoda pero tengo resfrío en la nariz”. Otra carta, el 7 de febrero: “Nos peleamos diariamente y a cada rato tomo la resolución de no verlo más. Pero como Jacques no tiene reemplazante que se le asemeje, lo sigo viendo. Pensábamos ir a Chartres este domingo, pero acabo de tener una discusión con él por teléfono y creo que no iremos”.

A lo largo del año anterior, 1929, Lacan ejercía sin contradicciones una doble tarea: era un neuropsiquiatra opuesto manifiestamente a la injerencia del freudismo en los temas de las psicosis, y era un psicólogo persuadido de que debía ofrecerse como yo ideal y que debía obturar cuanto antes las caídas del sentido. Algo tendrá que ocurrir, porque, en 1932, Jaques Lacan firmará una tesis doctoral donde se trasluce todo lo contrario: la propuesta de una interpretación psicoanalítica para la psicosis paranoica. Es verosímil que, en la marcha de las unas a las otras, el surrealismo le haya servido de puente: no se detenga ante la niebla, decía el Manifiesto surrealista. 

Incluso el espíritu explorador de Alfred Lacan pudo haber colaborado a que su hijo no retrocediera ante los aromas exóticos de nuevas vecindades. Sin embargo, algo más debía sumarse para que esa anuencia llegara a infiltrar la zona más resistente: la de la jactancia, la del engreimiento del yo de Jacques Lacan, más inclinado a tener razón que a soportar perderla, según lo aseguran testigos de su niñez y juventud.

Jacques y Victoria - Parte 3

 En cuanto vuelve a París, recibe el recado de Victoria de ubicar a Jacques Lacan; primero, se muestra reticente y simula torpeza, ella le replica que no sea mierda, que localice el nuevo domicilio de casado de Lacan preguntando a amigos en común. ¿Acaso no conociste a Bataille en casa de Lacan?, ¡pregúntale a él! Finalmente, Caillois envía a Buenos Aires la noticia: “Ayer cené en lo de Lacan. Me hizo muchas preguntas sobre ti. Deplorando el choque de caracteres entre ambos, que habría arruinado las perspectivas de un entendimiento agradable. Se lamentó de no haber sido flexible. A mí me pareció muy presuntuoso”. El mensaje llega a destino y sirve para confirmar otro cuerpo de pruebas, el de las cartas enviadas por Victoria a su hermana Angélica: “Lacan es muy extraordinariamente inteligente, pero de carácter intolerable”, diagnostica el 7 de febrero de 1930, luego de haber ellos intimado un par de meses.

Pero las cartas a Angélica Ocampo registran cómo Victoria le hizo tragar a Lacan su inflexibilidad. El diagnóstico de Victoria es de comienzos de 1930, mientras que la autocrítica de Lacan escuchada por Caillois es de fines de 1945; podría objetarse, entonces, que se trata de un juicio retrospectivo, debido a un cambio de posición adoptada por Lacan, vaya uno a saber en qué momento de esos quince largos años, y que no fue, necesariamente, consecuencia directa e inmediata de la relación con V. O., sino probablemente debido a otros acontecimientos sucedidos en el ínterin, como el de su análisis personal con Rudolph Loewenstein. Pero la vertiginosa flexibilidad de pensamiento, la auténtica metamorfosis que exhibió Lacan entre 1930 y 1931 parece indicar lo contrario.

Eso no impide, desde luego, que en Lacan haya sobrevivido, por siempre, un grado de presuntuosidad manifiesta, tal como Caillois informa imparcialmente (?) a V. O. Lo que importa es que, antes de conocer a Victoria, en Lacan dominaba una rigidez y una propensión al enfrentamiento mucho mayores a los que mostró muy poco después de que ellos se separaran. Las nuevas astucias que sofrenaron las proclividades del yo del Lacan de 1929 se instalaron luego de estar con Victoria, no porque ella fuese especialmente conciliatoria, sino porque era un amo que les cortaba la cresta a los jovencitos prometedores y miraba fijo los dislates de los señorones y le encantaba hablar y escribir para poner el dedo sobre esa llaga. En julio del ’29 había escrito encantada: “Yo también, como Nietzsche, he salido siempre de casa de los sabios, de los filósofos, de los artistas y de los filántropos pegando un portazo. ¿A quién busco?”. 

Crece el número de pruebas de que Jacques Lacan llegó a convertirse pronto en psicoanalista por haber estado entre las sábanas de seda de Victoria Ocampo. Sin ser, desde luego, condición suficiente; sí resultó una condición necesaria.

Jacques y Victoria - Parte 2


Para saltar el abismo que separa el paradigma de 1929 del de 1932, le hacía falta no solamente observar detenidamente y devanarse los sesos, sino y sobre todo ser capaz de desdecirse, de deponer el orgullo y admitir la propia ridiculez, de soportar que se quiebre el cristal del espejo elogioso del yo. Para ese trámite ineludible, el surrealismo no tenía nada para enseñarle: en la riña de gallos de los caballeros surrealistas nadie bajaba el copete del yo. ¿Cómo fue, entonces, que Lacan...? Hay indicios de que ese aplacamiento de la pasión yoica ocurrió en la cama de la burguesa Victoria Ocampo, en febrero de 1930.

Desde 1997, contamos con pruebas documentadas acerca de la sagacidad de Victoria Ocampo para deshonrar esos envanecimientos yoicos y, con desiguales resultados, aplacarlos en un joven amante suyo: Roger Caillois. Por más que ella misma era una señora de convicciones firmes y de gestos impugnables, V. O. dio muestras de una exquisita sensibilidad para avizorar las tonterías de la infatuación masculina (y las tonterías del acatamiento femenino). Por eso se volvió una enemiga instantánea y pertinaz del sectarismo inflado de Caillois, a quien conoció en el Collège de Sociologie. 

Muy pronto se volvieron amantes y, desde la primera carta de un nutrido intercambio epistolar, Caillois debió defenderse de las ironías de Victoria acerca de la aspiración de fundar una secta iluminada con un puñado de elegidos. Pero lo más persuasivo de ese debate pasará por los cuerpos, no por los forcejeos epistolares. Por el cuerpo de Caillois, al parecer frágil de salud a sus veinticinco años, que teme perder la unidad ante los avances del de Victoria, de cuarenta y ocho.

En 1945, durante una conversación entre caballeros, Jacques Lacan confiesa a Roger Caillois que la relación con V. O. lo volvió consciente de su propia inflexibilidad. Caillois permanece exiliado en la Argentina durante toda la guerra y va cediendo el papel de guerrero del Collège de Sociologie al de funcionario de la Unesco. Lo consigue sin perder todas sus mañas, porque es más fácil realizar un giro ideológico que uno yoico. 


martes, 3 de febrero de 2015

Tips para manejar el enojo



1.- Acepta las cosas que no puedes cambiar.
Hay muchas cosas que, a pesar de que nos lastiman o molestan, no podemos hacer nada al respecto.
Ya sea porque no tienen solución o porque ésta no depende de nosotros.

Sólo podemos cambiarnos a nosotros mismos y sólo en ciertos aspectos.
Nosotros nunca vamos a poder cambiar a otra persona, por mucho que la presionemos, si ella no quiere o puede hacerlo.

En ocasiones vivimos experiencias que nos hacen sufrir o nos enojan y no tenemos ningún control sobre ellas.
Enojarnos porque son injustas, porque no deberían de ser, etc., sólo aumenta nuestro dolor y coraje.
Por lo tanto, lo mejor es aceptarlas, es decir, reconocer que así son, que se están dando.

Esto no quiere decir resignarnos, sin hacer nada.
Al contrario, al aceptarlas, podemos ver que opciones tenemos.
Si no podemos cambiar la situación que estamos viviendo, podemos alejarnos de ella o cambiar nuestra actitud y forma de pensar.



2.- Evita ser un eslabón en la cadena de agresión y enojo.
Con frecuencia el enojo no manejado y no expresado adecuadamente, a la persona que nos lo provocó, lo descargamos en otras personas y estas pueden hacer lo mismo, dándose una cadena sin fin.

Por ejemplo, el jefe regaña al empleado, éste se desquita con su esposa, ella con los niños, ellos con el hijo de su vecino que va llorando con su mamá, ésta se enoja y …
Y así sucesivamente la cadena puede alargarse al infinito.

¿Cómo romperla?
Cuando se desquitan contigo, aunque sepas que es injusto, no discutas en ese momento.
Después, elige el momento adecuado y habla las cosas, utilizando técnicas adecuadas de comunicación.

Cuando tú estés enojada, analiza bien las causas y busca resolver los problemas con la persona adecuada.

Utiliza las técnicas adecuadas para relajarte y tranquilizarte y si es necesario, comenta con la gente con la que estás en esos momentos, que estás enojada y/o de mal humor, pero que no es con ellos.


3.- Date un "tiempo fuera".
No podemos dejar los problemas sin resolver, ni el enojo sin manejar, porque siguen surgiendo una y otra vez, creando nuevas dificultades.
Por eso es importante hablar y aclarar las cosas con la persona involucrada.

Sin embargo, si estás muy enojado, antes de hablar, date un tiempo para disminuir tu coraje.
Hazlo, distanciándote físicamente de la situación o la persona.
Pero evita, durante ese tiempo, tener pensamientos que mantengan tu coraje.

Lo ideal es hacer alguna actividad que te "obligue" a pensar en otra cosa.
Aprovecha ese tiempo para trabajar en tu enojo, relajándote, leyendo un libro, oyendo música, dando un paseo, etc. 


4.- Desarrolla tu empatía.
Ser empático significa comprender a la otra persona, entenderla, ponerse en sus zapatos.
Cuando realmente podemos hacerlo, contactando con sus necesidades, sentimientos y pensamientos, podemos entender la razón de su conducta.

Esto no significa que tenemos que estar de acuerdo con esa persona, pero sentir y ver las cosas desde su punto de vista, nos ayuda a tener una perspectiva diferente y a eliminar el enojo.


5.- No personalices. 
No des por hecho que cuando alguien hace algo que te enoja o lastima, es con la intensión de causarte un daño a ti.

En primer lugar no podemos adivinar el pensamiento y por lo tanto, la intención de la gente.
En segundo lugar, no todo lo que sucede está relacionado con nosotros, aunque a veces es lo que pensamos.

Pensar así es un error, que arrastramos de nuestra infancia y que nos hace sufrir innecesariamente.
Si lo piensas, pregúntale a la persona involucrada, pero sin atacarla.
Utilizando una comunicación adecuada.


6.- Lleva un diario. 
Cuando nos enojamos con frecuencia o cuando la gente lo piensa, es importante llevar un diario para darnos cuenta de:

Qué tan frecuentemente nos enojamos,
el nivel de nuestro coraje,
la causa o causas principales,
nuestra forma de pensar y cómo influye en alimentar nuestro coraje,
identificar "los disparadores" de nuestro enojo, para evitarlo,
desahogarnos.
Anota cada vez que te enojas, los siguientes datos:
El día y la hora y responde:
¿Del 1 al 10, en donde 10 es mucho y 1 nada, cómo crees que calificarían los demás tu enojo?
¿Cómo lo calificarías tú?
¿Qué está sucediendo?
¿Qué sucedió antes?
¿Qué piensas de lo que sucede o de la persona que te provocó el enojo?
Responde objetiva y detalladamente estas preguntas, cada vez que te enojes, para conocer la frecuencia e intensidad real, detectar qué tanto es un problema que te está afectando y cuáles son las causas.
Elige algunas técnicas adecuadas, para solucionar el problema.


7.- Analiza el nivel de tu autoestima. 
Una de las principales causas de nuestro enojo, es una autoestima baja.
Todos tenemos ciertas áreas con una buena autoestima y otras con una autoestima baja.

Creemos, equivocadamente, que reconocer que nuestra autoestima es baja, indica que estamos mal, que somos personas de "segunda".
Esto es un error.

Lo único que indica, es que tuvimos un aprendizaje equivocado en algunos aspectos y que sería conveniente que lo trabajáramos, para sentirnos mejor y obtener mejores resultados en todo lo que hacemos.



Psic. Silvia Russek
Lic. En Psicología Clínica.
Diplomado en Terapia de Pareja.
Orientación y terapia por internet, a través de videoconferencia.

viernes, 16 de enero de 2015

APORTACIONES DE JAQUES LACAN AL PENSAMIENTO PSICOANALTICO CONTEMPORANEO – Parte 7



3. Concepción lacaniana del amor

El decía: hay dos formas de amar. Una primera forma posesiva, egoísta y anal; y otra segunda forma que el llamaba «el amor evanescente». El bebe nace y desarrolla un estilo propio de su edad, que consiste en este amor posesivo, pero en un momento de su desarrollo, a los 5 años de edad, se produce una transformación de su interior y él cambia y empieza amar de otra manera, deja de ser posesivo y pasa a otro tipo de amor.
El amor posesivo se caracteriza por toda conducta que muestra un niño generalmente menor de 5 años, en el cual el egoísmo y la necesidad de posesiones es lo que prima: mi pelota, mi mamá, etc. El amor posesivo, según Lacan, no puede expresar satisfacción alguna y si hay algo de satisfacción estaría ubicado únicamente en el momento de la posesión de objeto. El amor posesivo deja vacíos porque no hay despedida de los objetos, no deja recuerdos, deja agujeros que no se pueden llenar. Esto también lo encontramos en los vínculos de muchas parejas adultas o adolescentes cuando plantean frases como la siguiente, cuando una chica le cuenta a otra amiga: si mi enamorado me saca la vuelta, se murió para mí, no quiero que me llame, no quiero que aparezca; eso es el típico amor posesivo en que «te amo en la medida que estés a mi lado». Llega la etapa del complejo de Edipo a los 3 años y medio y luego aparece el amor evanescente.

(Cuando explico esto me gano protestas del público). El amor evanescente es aquel amor que se práctica profundamente sabiendo que la persona a quien amamos se puede ir en el momento que quiera, y aunque me deje esta noche, yo puedo amarlo profundamente y aceptar que tiene a libertad de irse. En la misma medida me comprometo con un amor profundo a amarlo hasta que mi corazón deje de latir, y si me interesa otra persona, ahí me retiraré y tranquilamente. El amor evanescente es aquél que se duele con los celos, y que le altera que a su pareja la mire otro, pero aunque tenga celos, acepta, admite que la persona con la quien uno está puede irse y desaparecer en cualquier momento que él desee irse, respetando la libertad y el desarrollo de esa persona.
Se supera el amor posesivo a través del triángulo edípico, donde el niño va a resolver esas pasiones amorosas de su infancia. El complejo de Edipo dura un año aproximadamente y empieza cuando el niño ingresa al Edipo siendo un perfecto narciso, un egoísta; y después de un año dependiendo de como los padres manejen esta situación el niño va a salir aceptando hermanos, aceptando que tiene que dormir en otro cuarto, aceptando que mamá no es de él sino del padre y que él va a tener que buscarse el día de mañana su pareja, su esposa y tener sus propios hijos. Esta transformación edípica es el arte de la educación de los padres. Esto lo hacen los padres a través de una enseñanza llena de afecto, pero con una ley. El niño que atraviesa un edipo adecuado será una criatura que aprende a respetar los derechos del otro, que aprende a compartir y que aprende a perder. No hay cosa más dolorosa para un niño de 4 años que perder a su madre y perderla en materia de amor, eso lo convierte en un hombre de valor.

FERNANDO MAESTRE
Psicoanalista
http://www.angelfire.com/pe/actualidadpsi/lacan.html

Copyright © 2010 ACTUALIDAD PSICOLOGICA. Sólo se puede reproducir el material publicado citando al autor y la fuente.

APORTACIONES DE JAQUES LACAN AL PENSAMIENTO PSICOANALTICO CONTEMPORANEO – Parte 6



2. El nombre del padre
En relación a esto, Lacan planteó que hubo un vacío en el entendimiento de la función del papá dentro de una casa en toda la obra de Freud. Se pensaba que en algún momento Freud trató de ser más, amplio y más explícito, pero no lo pudo lograr y lo que se leía hasta esa época era lo siguiente: El padre es importante en la vida de un niño, pero es el rival del niño, es aquel que disputará con el hijo el amor de la madre y disputará con el padre la importancia frente a los hermanos. Se pensaba que era una especie de segundo hombre en importancia en la casa: primero la mamá, primero la lactancia, el vínculo madre-hijo, primero la mirada de la madre y a la sombra, escondido, el buen hombre ayudaba a su esposa a pasarle el biberón a cambiarle los pañales al niño, cuidando a la mujer para que esta pueda hacer una buena labor de madre.

El concepto del padre para Lacan es revolucionario dentro del campo del psicoanálisis. Para Lacan el padre es un figura fundamental desde el primer instante de la vida del bebé; empieza él por plantear que si el padre desea a su hijo, desea que nazca, desea que viva, desea darle su apellido, el bebé se va ha dar cuenta y en ese momento el bebito va ha recibir lo que el llamó «el nombre del padre», va ha recibir la certeza de que él es bienvenido a la vida, bienvenido al mundo y amado por su padre. En ese momento será un bebe feliz por que va ha saber que pertenece a una familia, que pertenece a una estirpe, que el apellida Perencejo y que su padre fue Perencejo y su abuelo también lo fue y su bisabuelo también, y así sucesivamente siguiendo una linea que desarrolla por ese lado y que el niño siente de alguna manera una trascendencia, una permanencia.


Pensemos en como son los delirios de los psicóticos, de los enfermos mentales, todos ellos tienen que ver con un problema de la identidad, todos tienen que ver con un problema de donde vienen, de donde provienen. La identidad la transmite el padre. Por eso es que los enfermos mentales tienen delirios que tienen que ver con la identidad. Por ejemplo: Yo soy Napoleón o creo que soy homosexual y están angustiados por eso, creo que soy padre de ese niño pero no me acuerdo de cuando lo hice, son problemas de filiación. Lo que pierde un psicótico en un primer momento es su filiación, puede creer que es hijo de otra familia, puede creer que es extraterrestre, puede creer mil cosas que no son la realidad. El encuentro fundamental del encuentro del hijo con el padre es el comienzo de la vida. No como se creía, que el padre aparece cuando el niño tiene dos años, ya es muy tarde, ya es un hijo sin padre. 
El padre tiene que estar presente desde el momento del parto, donde sin duda se va a dar una presencia importante y una transmisión de que «hijo quiero que nazcas», «te recibo y te traigo al mundo y quiero que estés conmigo y que recibas mi nombre», pero para que esto se de no solamente basta que se presente el padre, sino que la madre de alguna manera participe en esto haciéndole saber al hijo: «este es su padre, a quien amarás y respetarás»; el hijo tiene que ser posteriormente presentado por la madre. El padre no puede decir «tú eres mi propiedad, tú eres mi hijo y me vas a obedecer», eso no le sirve al bebe. Lo que le va a servir es que la madre haga el ritual de presentarle al padre y el padre lo reciba. Ahí el niño va a tener la impresión de que va a ser amado por el padre y el respetar a su padre. la presencia del padre es lo que va a dar la ley según Lacan, la ley es lo que va a dar el orden psíquico. 

El nacimiento de la ley va a estar ubicado, la ley vendría a ser la actitud que tiene el padre para prohibir el incesto; la ley que tiene que transmitir el padre es única: «con tu madre no te acostarás, con tu hermana no te acostarás y a mi no me matarás». Esa es toda la función que tiene que hacer un buen padre para instalar la ley, los otros aspectos son secundarios. Pero la ley llamada «la ley que estructura al ser» está dada por la prohibición del incesto. El niño que aprende la ley de la prohibición del incesto será un bebe que sin duda respetará las leyes, se respetará a si mismo, respetará el cuerpo, podrá retirarse a tiempo cuando hay una mujer que no le corresponde, ni entrará en crisis pasionales porque sabrá darse cuenta que hay una ley que tiene que respetar y que no tiene que violar ni tiene que sobrepasarse.

jueves, 15 de enero de 2015

APORTACIONES DE JAQUES LACAN AL PENSAMIENTO PSICOANALTICO CONTEMPORANEO – Parte 5


La metáfora es una figura a través de la cual le presenta una idea que alude a un concepto incambiable, inmodificable, constante; por ejemplo yo les digo: la «U» jugó un gran partido y los once muchachos mostraron una garra increíble. Creo que todos ustedes van a entender que me estoy refiriendo a que tuvieron valor, coraje, fuerza, no creo que ninguno crea que le salieron garras; eso se llama metáfora. Este es el lenguaje que usamos despiertos, pero en el inconsciente las cosas caminan de otro modo, la palabra garra puede que signifique una garra y muchas otras cosas más. por ejemplo para la consciencia la palabra soldado significa un señor con un fusil en el ejercito, para el inconsciente la idea es otra, la palabra soldado significa un dado, significa algo como soldadura y puede significar otras muchas cosas más; de ahí que en los sueños, que es un lenguaje totalmente del inconsciente, uno puede soñar con una mesa con un sombrero encima, y resulta que uno estaba preocupado porque el señor Carlos Meza no ha venido a verlo y lo está esperando, y el señor Meza usa sombrero. Entonces la intención del sueño es cambiar el lenguaje a través de otro sistema lingüístico que es lo que se va ha expresar.

Ahora quiero aclararles un punto. Los psicoanalistas no somos lingüistas y no pretendemos serlo. A nosotros no nos interesa la estructura normal del lenguaje. Nuestra tarea está en la estructura anormal del lenguaje. Si yo por decir una palabra digo otra, ésa me interesa, si yo por decir una frase se me sale, a manera de un lapsus, otra, eso es lo que a mí me va a interesar. La falla del lenguaje es la tarea del analista, no del lingüista. A nosotros nos interesa la falla del lenguaje únicamente para poder precisar que hay detrás. Algunas veces esta falla es inconsciente, y siempre va ha reflejar algo que hay en la profundidad.

Otra aportación sumamente interesante de Lacan en materia lingüistica es romper con el signo lingüistica de Saussure, en el sentido de que en el signo aparecería dos partes del mismo: el significado y el significante, en el cual el significante puede ser una palabra que remite a un significado. Lacan dijo que no era así, que el significante remite a otro significante y ese segundo significante a un tercer significante, nunca hay un significado final y eso se prueba de una manera fehaciente cuando, por ejemplo, nosotros decimos una palabra: madre, eso remite a la imagen de la madre de cada uno de nosotros pero no remite simplemente a una imagen, sino a un concepto añadido: madre-buena, madre-tierna, madre-afectuosa, madre-muerta, madre-viva, etc. Por lo tanto el significante no remite a un significado final total y cerrado, remite a otro significante, y ese significante a su vez remite a otro significante, creándose una cadena complejísima de seguir y de continuar.


Una de las frases típicas de Lacan, y que a el le gustaba mucho decirla por que el sabía que creaba cierto desconcierto, era: el lenguaje se impone y a la persona no le queda otro remedio que hablarlo. Entendiéndose que desde el inconsciente hay un lenguaje que empuja y se quiere expresar y nosotros simplemente le damos forma verbal lingüistica.

miércoles, 14 de enero de 2015

APORTACIONES DE JAQUES LACAN AL PENSAMIENTO PSICOANALTICO CONTEMPORANEO – Parte 4


El concepto central de Lacan en este punto no es el hecho que soy querido y mi mamá me entiende sino el júbilo por que se ha logrado la decodificación de su mensaje. El mensaje de dolor la madre lo ha decodificado y lo entiende y le devuelve consuelo. A partir de este momento de desarrollo el bebito va a cambiar y ya va ha ser una persona que va entrando poco a poco al símbolo y poco a poco, a un crecimiento más coherente. A partir de ahí también se abre toda una línea de entendimiento de la patología y del sufrimiento humano en el futuro y de las enfermedades mentales.

Cuando se encuentra un bebé con una mamá que no domina la misma sintonía ni lo entiende cuando él está mandando un mensaje, este bebé será el día de mañana, en el mejor de los casos, un neurótico y en el peor de los casos un psicótico, un enfermo mental. Algunos ejemplos cotidianos de desencuentros son: si la mamá da de mamar a su hijo y está viendo televisión no habrá descifrado el código. Si la mamá al darle de lactar le habla, le sonríe el bebito sentirá que aparte del flujo de la leche está recibiendo un flujo intenso de amor y de cariño; por eso a partir de este momento Lacan plantea que el ser humano se va a estructurar en la mirada del otro y que nosotros somos lo que somos porque fuimos mirados de una determinada manera fuimos tocados de otra manera y entendieron nuestro mensaje. De ahí que se ve popularizado esto y hoy en día en salud mental se dice no le digas mentiroso a tu hijo por que se vuelve mentiroso, no le digas ladrón porque lo vuelves ladrón, no le digas malo por que lo vuelves malo, etc. esto proviene del aporte de Lacan.
Esta teoría del espejo sirvió en un primer momento para indicar cómo desarrolla el bebé y que necesita él, en un momento de su vida pero también en un segundo momento Lacan repiensa esa teoría del espejo y dice: No solamente es un momento del desarrollo sino también es el momento en que nace el símbolo, la capacidad simbólica de la persona. El símbolo primario es el falo.
El inconsciente está estructurado como el lenguaje. No solamente como un lenguaje, diría él más adelante, sino como un lenguaje y un saber, un saber inconsciente. Antes de Freud ya se conocía que era el inconsciente, se hablaba de subconsciente, formaciones más allá de la consciencia, otros ya hablaban de que había un subconsciente, donde se depositaban los acontecimientos de primera persona a manera de un desván o closet donde uno iba metiendo los trapos, cuadernos, y luego un buen día, eso aparecía en la consciencia. El primer concepto del inconsciente fue que es un inconsciente tipo sótano, donde si se archivan las cosas para siempre.


Posteriormente Freud empieza a indicar y hacer notar que no es así, que el inconsciente es dinámico, que no duerme, que no es un depósito ocioso de cosas, esas cosas están saltando y en movimiento todo el tiempo; si nosotros tenemos una impresión en el día, esa impresión va a durar 5, 10, 20, 50 años, lo que vivimos. Hay personas que un buen día sienten un particular olor, y automáticamente se les viene a la mente un recuerdo muy claro de una situación que se vivió a los cinco o cuatro años de edad mientras estaba de visita en la casa de la abuela, por ejemplo. Esta dinámica del inconsciente fue lo que primó en un tiempo; ya se sabía que los contenidos del inconsciente tenían vida, estaban y se podían evocar a través de sueños o síntomas. Pero Freud fue más allá; describe al inconsciente como un inconsciente organizado, con una lógica propia, y esto modifica bastante la situación, porque muchas personas de la época no lograban entender exactamente lo que él quiso decir. Freud lo dijo en 1999, en 1905 y en 1907: «el inconsciente está estructurado como un lenguaje». Lacan es el que tomando la clase de Freud dice: es un lenguaje que tiene un saber, que tiene un conocimiento pleno. De tal manera que las cosas que se presentan del inconsciente tienen una lógica. Y si nosotros, por lo tanto, vemos como habla un loco, un psicótico, que nos dice que su hígado es de plomo, que tiene comunicación con Dios, ustedes podrían pensar: son locuras, que sentido tiene eso con la realidad. Lacan, apoyándose en Freud, plantea que ese delirio es absolutamente lógico, que las palabras delirantes obedecen a un lenguaje más perfecto aún que el lenguaje consciente y el sentido del delirio es un sentido pleno, para el cual tiene él entonces que estructurar cuales son esas leyes que rigen, que regulan el inconsciente a diferencia de las leyes que rigen, que regulan el inconsciente a diferencia de las leyes que regulan la vida cotidiana. Y él plantea, con una admirable intuición, la formula siguiente: la consciencia va a funcionar como un lenguaje regido por la metáfora, por la metonimia.

martes, 13 de enero de 2015

APORTACIONES DE JAQUES LACAN AL PENSAMIENTO PSICOANALTICO CONTEMPORANEO – Parte 3


1. LA TEORIA DEL ESPEJO

Antes de que plantee esta teoría se entendía que el desarrollo del ser humano era un desarrollo lineal; el bebé nacía, tenía el pecho, tenía a la madre, luego de un tiempo desaparecía el pecho y pasaba a una segunda etapa (anal) en que el niño aprendía a tener control de esfínteres. terminaba esta segunda etapa y comenzaba una tercera (etapa de las diferencias anatómicas de los sexos) y así sucesivamente y el niño iba creciendo y desarrollándose en su proceso. Lacan dijo que esto estaba incompleto, que no era tal la situación, que había un momento alrededor sismo en el psiquismo del niño y a través de ese sismo él entraría recién a la cultura y describe lo que se llama la teoría del espejo.


El empieza planteando lo siguiente: observando a un bebé recién nacido él se da cuenta de que sus movimientos no están de acuerdo a su voluntad, por ejemplo el bebé tiene hambre y mueve los pies muy rápidamente en vez de dirigir la mano hacia el biberón o el pecho. Lacan se dio cuenta de que el cuerpo del bebé no respondía a las ordenes de su cerebro. Se dio cuenta de que el cuerpo del bebé funcionaba como si fuese fragmentado. El bebé a su vez comenzaba a tener una cantidad de miedos y sustos por fenómenos que actuaban en su cuerpo y que él no entendía. Por ejemplo sentía calambres de hambre, se mojaba, etc. A este primer momento Lacan llamó «el bebé con el cuerpo fragmentado» porque los fragmentos del cuerpo funcionan cada cual por su lado. 

Esta etapa produce en el psiquismo del bebé una sensación de caos y de miedo. El bebé sufre esto cuando toma conciencia de que su cuerpo no le obedece y esta situación de caos empieza a disolverse cuando el bebé descubre su imagen reflejada en el espejo, a esto se refiere como la aparición de la imagen del bebé en el espejo donde el sonríe al espejo y el espejo le sonríe. A Lacan no le fue ajena la situación de júbilo que aparece en el niño al verse reflejado en el espejo, pero este júbilo no era simplemente porque se ve en el espejo sino por que los movimientos que él realiza, el espejo los imita, de tal manera que siente que hay una comunicación. Este primer momento va seguido de otro momento, también dentro de esta etapa, en que el bebé siente igual de júbilo cuando ubica a otros bebitos de la misma edad. A esto Lacan lo llamará «el reencuentro con el idéntico» y desde ahí va a desarrollar otros puntos de vista muy interesantes. 

Finalmente, hay un tercer momento más importante que engloba esta teoría del espejo que, creo yo, es el momento más importante que el espejo en sí y que el encuentro con el semejante, es cuando encuentra la mirada de la madre. Para él, el primer espejo está en los ojos de la mamá que lo mira; si él sonríe que la mamá le sonría, si él llora que la mamá se ponga triste, si él grita que la mamá reaccione, si él se duerme que la mamá se duerma. Esta comunicación pre-verbal para él es fundamental y es motivo de júbilo.

lunes, 12 de enero de 2015

APORTACIONES DE JAQUES LACAN AL PENSAMIENTO PSICOANALTICO CONTEMPORANEO – Parte 2



El propone y se propone una lectura freudiana más severa y unas ideas que tendrían que ser la luz que guíe los tratamientos psicoanalíticos y el entendimiento del funcionamiento de la mente.

Lacan plantea que el inconsciente humano es inteligente, es dinámico y tiene una lógica más perfecta que la conciencia. En otro momento Lacan plantea que el criterio del Yo, o sea, aquello que nos comunica con el mundo exterior, aquello que nos da el gesto, la palabra, aquello que nos vincula el uno con el otro, era un intruso, era una astilla metida en el psiquismo humano que no servía para mucho, que había sido adquirido y que no era lo auténtico del hombre. 
Lo auténtico para Lacan era su concepto de «sujeto del inconsciente», es decir, una instancia mucho más profunda que el Yo y que estaba muda, que no podía hablar por que el Yo se había intromisado en el centro del ser y no permitía que esas voces profundas se expresaran. De ahí que él mantiene toda una lucha en contra de la hija de Freud, Anna Freud, quien se dedicó a aplaudir al Yo y a las defensas. El a su vez se opuso permanentemente a plantear un psicoanálisis creyendo en que lo que uno le dice al otro es lo auténtico y lo verdadero. 

El siempre pensaba que había algo más allá de las palabras. debido a esta irreverencia que él tenía es expulsado de la Sociedad Internacional de Psicoanálisis porque plantea grandes modificaciones; entre otras, plantea la modificación de la técnica, en la cual él dice que las sesiones no deben durar una hora o 50 minutos sino podían durar hasta el momento en que surge el niño (pettite «a») del ser humano. En ese instante se trabaja con el niño que surge y la sesión termina. Esto rompía totalmente con las normas psicoanalíticas internacionales. tuvo también otros choques, por ejemplo, mantuvo esa irreverencia con respecto a las categorías de los analistas didactas, los jerarcas de las instituciones y los alumnos, que eran eternamente alumnos, y planteó que esa pirámide, esa estructura del psicoanálisis tradicional debería cambiar. 
Esto lo costo la expulsión y finalmente la creación de su propia escuela de Psicoanálisis, que mantuvo desde los años 55 aproximadamente hasta poco antes de morir en que él disuelve su propia escuela en un acto de consecuencia con lo que pensaba: que las instituciones no deberían tener una prevalencia demasiado intensa porque eso aligeraba la transmisión de la cultura.


Yo voy a hablarles de 4 ó 5 conceptos típicamente lacanianos. No son los únicos y por supuesto tuvo muchos otros.

domingo, 11 de enero de 2015

APORTACIONES DE JAQUES LACAN AL PENSAMIENTO PSICOANALTICO CONTEMPORANEO – Parte 1


Lacan es uno de los máximos exponentes del psicoanálisis actual y se puede decir que el mundo contemporáneo tiene una duda con él; aún no ha sido plenamente comprendido ni entendido, tampoco valorados los enormes aportes que ha dejado en el psicoanálisis, la lingüistica y los vínculos interpersonales.
El profesor Lacan tuvo una forma de pensar muy profunda, muy compleja y muy difícil de entender. El comentaba que su trabajo era complejo a propósito por que si resultaba demasiado claro las personas que lo escuchaban no iban a poder elaborar lo que había expuesto; de ahí que para entender a Lacan muchas veces hace falta revisar algunas ideas previamente dirigidas, por así decir, de otros profesionales que han estado cerca de él, y aún así, los entendimientos son bastantes parciales.

El decía que el Yo, que era la personalidad del ser humano, ocupaba el lugar del desconocimiento. Lo planteaba así porque decía que las personas cuando nos comunicamos las unas con las otras no sabemos lo que decimos ni tenemos claro cuales son las intenciones que nos mueve a hablar como hablamos o a comportarnos como nos comportamos. Desde esa perspectiva voy a hablarles de sus ideas teniendo en cuenta que esas ideas pueden tener otra forma de pensarse y de entenderse; por eso él dejó las cosas abiertas para que nosotros podamos seguir dándole vueltas y pensando en esa ideología.
El 90% de su obra está de su obra está centrada alrededor de Freud, es decir, él se dedicó a extender los alcances de la teoría freudiana y un buen 10%, a mi entender, han sido aportes personales valiosísimos y novedosos, y que lejos van más allá de la obra freudiana.


El profesor Freud, a fines del siglo pasado, ya tenía claro como funciona la mente humana. Para él ya estaba claro como era el problema de los vínculos, del lenguaje y como era aquello que causaba la patología, las enfermedades, el sufrimiento. Sin embargo, según la posición de Lacan, los discípulos de Freud no fueron personas brillantes. Llamaba a estos apóstoles «los grandes ineptos», los que no pudieron seguir al maestro de un modo adecuado y los denuncia desde el comienzo de su obra porque habían distorsionado conceptos fundamentales como el Yo, la personalidad, el inconsciente, la transferencia, etc.

domingo, 7 de diciembre de 2014

EL SECRETO, LA CONFIDENCIA Y LA PSICOTERAPIA – Parte 4

Es importante señalar que no basta la simple declaración de algunas experiencias guardadas como secretos para resolver el conflicto interior creado a partir de las mismas, sino que es necesario que el paciente desarrolle conciencia sobre la experiencia reprimida, de manera que se logre una representación real, adecuada en la mente del sujeto, logrando así un nuevo equilibrio más real, flexible y saludable.

 El vivenciar una experiencia reprimida o negada implica no sólo el recordar la manera como se desarrolló la misma sino también re experimentar las emociones, sentimientos, etc. Percibiendo la respuesta que  dicha experiencia desencadenó dentro de la mente del sujeto, es decir, darse cuenta de cómo lo ocurrido estaba en conflicto con los valores o creencias de entonces obligándose a reprimir la experiencia.

 Una vez que el paciente es capaz de darse cuenta del contenido de cierto  núcleo de conflicto, este se ve desenmascarado, se hace consciente lo que era inconsciente, el sujeto se libera de la culpa y otros sentimientos negativos ligados al evento, se libera la energía psíquica contenida, facilitando el continuar con el desarrollo personal, avanzando en el proceso de cura.

 Durante el proceso de psicoterapia pueden movilizarse los ejes de equilibrio de la personalidad, por lo que el proceso no debe ser conducido “empíricamente” pues pueden surgir “trampas” y dificultades  que sólo una buena formación profesional y entrenamiento preparan para hacerles frente. Y si bien la psicoterapia no es patrimonio exclusivo de ninguna disciplina o ciencia, en todos los casos existen cursos formativos para psicoterapeutas que posibilitan un trabajo serio y eficaz.
 Este proceso de re descubrimiento interior puede ser incómodo y hasta doloroso en algunos momentos. Por lo general se pueden apreciar algunos resultados en poco tiempo, pero consolidar cambios no es algo que se pueda lograr a corto plazo por lo que es necesario que el paciente tenga el valor y constancia necesarios para seguir el tratamiento hasta el final.

Ricardo Carmen Manrique
Psicoterapeuta
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EL SECRETO, LA CONFIDENCIA Y LA PSICOTERAPIA – Parte 3


Entonces, es necesario ser prudentes al elegir a nuestros confidentes para que este tipo de relación enriquezca nuestra vida y favorezca nuestro crecimiento. Igualmente es necesaria tener la seguridad de la aceptación de quien escucha la confesión, así como que los terapeutas, confidentes o confesores se hallen libres de tendencias a culpar, descalificar o rechazar a la persona que acude.   
Es de la mayor importancia que quien recibe una confidencia tenga un genuino interés por el bienestar de quien se confiesa, así como una adecuada perspectiva de las  consecuencias que podría tener su respuesta o consejo. 

La Psicoterapia


Todo lo mencionado anteriormente se encuentra íntimamente relacionado con la psicoterapia, pues esta se ocupa de aquellas experiencias que se han convertido en fuente de tensión al interior de estructura mental, produciendo desgaste de energías psíquicas, ocultando la real fuente del dolor interior, mermando la productividad de la persona y su capacidad de gozar de la vida. Convirtiéndose por ello en motivo de psicoterapia.
 En la psicoterapia quien acude a consulta busca resolver el origen de sus problemas y dar a su vida un nuevo sentido, pero esta vez libre de conflictos interiores.
 Durante el proceso el paciente hace un “acto de fe” en la humanidad (mas que nada, en la suya propia) deposita su confianza en el psicoterapeuta y lo convierte en su confidente, amparado en el secreto profesional el consultante vuelve al psicoterapeuta en el depositario de su historia personal, incluso de aquellos secretos que intuye puedan estar vinculados al origen de sus problemas o que aparezcan espontáneamente durante la consulta; dentro de este contexto el terapeuta conduce la relación hacia la exploración y re elaboración de las experiencias no digeridas.
 Es requisito indispensable la existencia de una alianza entre el paciente y el terapeuta, pues de otra forma no sería posible abordar los temas vinculados a los “núcleos de conflictos”. Si el consultante no deposita su confianza y se compromete a facilitar activamente la revisión del material que se va a trabajar se perderá valioso tiempo en juegos neuróticos y diversas formas de resistencia a la terapia.  Muchas veces, a pesar de acudir regularmente a consulta, el paciente inconscientemente trata de sabotear el accionar del terapeuta, aunque parezca contradictorio, algunos pacientes se resisten a dejar el “equilibrio” existente aunque sea inadecuado y frustrante, pero conocido y  “confiable” hasta el momento.
 El primer lazo de confianza permite al terapeuta acompañar al paciente en su revisión interior, facilitándole darse cuenta del matiz y valor atribuido a las distintas experiencias así como en la revalorización de aquellas que a la luz de la madurez y sistema de valores actuales resulten inadecuadas en la apreciación guardada en la memoria.

 De la evolución de la relación entre terapeuta y paciente surge un afecto y confianza propios de la relación terapéutica, los mismos que permiten engarzar la libido o energía psíquica fijada en la situación traumática, de manera que  se  facilite la re elaboración y superación de la misma continuando así con el desarrollo detenido.

sábado, 6 de diciembre de 2014

EL SECRETO, LA CONFIDENCIA Y LA PSICOTERAPIA – Parte 2





 El secreto por lo general está mas vinculado a personalidades con una estructura de valores muy rígido y punitivo, en donde la idea de “falta” o “pecado” está presente y amenazante. Por ello cuando alguna experiencia no es aceptada por  dicho sistema de valores o creencias, la experiencia es guardada como un secreto, si no es reprimida y confinada a los límites de lo  inconsciente. Este tipo de personalidad en su adaptarse a los cambios que exige la vida se flexibiliza a un costo muy grande (acompañado de sufrimiento) permitiendo que algunas de las experiencias reprimidas pasen a la conciencia y el sujeto las reconozca como suyas, pero las mantiene como secretos pues las considera como “travesuras” que prefiere mantener en reserva.

 Entonces tenemos que existe una amplísima variedad de secretos, algunos sirven para formar lazos o alianzas entre personas que los comparten, existe los circunstanciales, aquellos que tienen fecha de inicio y fin establecida, cuyo contenido no es “de vida o muerte”; así como también están los otros, cuyo contenido resulta muy incómodo o doloroso. Pudiendo ser entonces algo normal y cotidiano, así como también motivo de una psicoterapia.
  

La confidencia o confesión

  
La confesión o confidencia viene a ser una reconciliación, con uno mismo y con el mundo, a través del receptor de la revelación.  Implica aceptar a otra persona como digna de compartir el secreto y aceptarse a sí mismo como preparado para ser aceptado en nuestra real dimensión.
 La declaración de lo oculto en estos casos se da como parte de la liberación del impulso contenido que busca abrirse paso, tentando la aceptación o acogimiento de otra persona.
 La confidencia implica también en parte la restauración de la confianza en la condición humana, en la capacidad de perdonar y ser perdonado, en aceptar a otro ser humano tal como es y ser igualmente aceptado.
  El desahogo es menos común en la mayoría de las personas y de las situaciones. Por lo general se da como respuesta a una crisis que ha hecho posible el desembalse de la emoción y de los sentimientos contenidos que  acompañaban al secreto. Entonces con la confesión viene el alivio que produce el verse libre del conflicto entre los elementos represivos como la culpa, la vergüenza, el miedo, etc. y aquellos que impulsos que igualmente se hallan en el sujeto y pugnan por la reivindicación de los eventos reprimidos o guardados en secreto.
 La confesión viene a ser una suerte de rendición ante alguien reconocido como poseedor de cualidades extraordinarias o de la capacidad de librar a la persona del malestar que le produce el secreto.  Siendo elegidos por lo general para estos fines un sacerdote o un “amigo (a) íntimo”, quienes estarían en buena disposición para tan delicada labor. Sin embargo muchas personas se equivocan al escoger a los depositarios de sus confidencias y lo hacen en gente inmadura, que no posee un genuino interés por el bienestar de quien realiza  la confidencia o no posee una actitud saludable frente a la vida.

viernes, 5 de diciembre de 2014

EL SECRETO, LA CONFIDENCIA Y LA PSICOTERAPIA – Parte 1


Existe una íntima relación entre lo que conocemos como el secreto, la confesión y la psicoterapia pues en cierta forma vienen a representar diferentes momentos de un proceso que de concluir debe significar el final del sufrimiento. Me parece conveniente el reflexionar con mas detalle sobre este proceso pues en muchos casos ese viaje a la libertad se ve interrumpido por diversos motivos y tienen como factor común un crecimiento que se ha detenido.

 El Secreto

El secreto es común a todas las personas. Todos, sin excepción tienen una parte de sí que no llegan a comunicar a los demás,  existen experiencias, pensamientos, deseos que preferimos reservarnos, manteniendo su conocimiento restringido a unos pocos.  Está el secreto que rodea a una fiesta sorpresa de cumpleaños, están las cuitas de amor que se confían al amigo; incluso, hay una parte de sí mismo que no se llega a dar  a conocer por que hay una parte en nosotros mismos que no la acepta, que está convencida de que aquella característica es indigna y considera  inaceptable que nosotros la tengamos. Así, hay algunos secretos asociados a sentimientos vergonzosos o de rechazo tan fuertes que producen una negación de la experiencia.
 Con algunos secretos resulta ser que una parte de la experiencia o casi toda ella no alcanza a tener una representación dentro de nuestra estructura mental y así permanece en el inconsciente. En estos casos la experiencia posee una carga emocional, incluso un efecto dentro de nuestra vida sentimental, sin embargo como una parte importante de la experiencia es negada a la conciencia y a nuestro mundo de relaciones, queda sin ser procesada, sin digerir, generando tensión, disconformidad, incluso sufrimiento.
 Si la persona mantiene sectores importantes de su vida dentro de esa estricta reserva que excluye la aceptación de ciertas experiencias como propias, al cabo de un tiempo su estructura mental viene a ser como un mapa incompleto.  A pesar de que este “mapa” es de gran importancia para la vida pues debe representar interiormente el mundo y experiencias que ha vivido la persona.
 Esta representación del universo le sirve a la persona como guía y referencia; en ese sentido le facilita o entorpece el vivir. De acuerdo a la historia personal y formación que haya recibido, cada persona poseerá una estructura mental que representa al mundo, lo sustenta, justifica y convierte en algo viable.  Esta estructura puede ser amplia y flexible,  facilitando el ajustarse a una amplia gama de experiencias futuras o por el contrario puede ser estrecha y rígida, poniendo en dificultades para ajustarse a situaciones que no estén representadas adecuadamente en dicha estructura mental.

 De esta manera hay tan diversas estructuras o “formas de pensar” como personas existen; siendo las mismas aprendidas o “heredadas” de la familia.  Siendo cada arquitectura mental familiar la forma “natural” y “saludable” de ser.  Sin embargo toda estructura mental puede ser mejorada, optimizada o reformulada. De hecho, muchas se beneficiarían grandemente con un re diseño.

sábado, 18 de octubre de 2014

Funciones motivacionales


La relación entre emoción y motivación es íntima, ya que se trata de una experiencia presente en cualquier tipo de actividad que posee las dos principales características de la conducta motivada, dirección e intensidad. La emoción energiza la conducta motivada. 
Una conducta "cargada" emocionalmente se realiza de forma más vigorosa. La emoción tiene la función adaptativa de facilitar la ejecución eficaz de la conducta necesaria en cada exigencia. Así, la cólera facilita las reacciones defensivas, la alegría la atracción interpersonal, la sorpresa la atención ante estímulos novedosos, etc. Por otro, dirige la conducta, en el sentido que facilita el acercamiento o la evitación del objetivo de la conducta motivada en función de las características 
alguedónicas de la emoción. 
La función motivacional de la emoción sería congruente con lo que hemos comentado anteriormente, de la existencia de las dos dimensiones principales de la emoción: dimensión de agrado-desagrado e intensidad de la reacción afectiva. 
La relación entre motivación y emoción no se limitan al hecho de que en toda conducta motivada se producen reacciones emocionales, sino que una emoción puede determinar la aparición de la propia conducta motivada, dirigirla hacia determinado objetivo y hacer que se ejecute con intensidad. Podemos decir que toda conducta motivada produce una reacción emocional y a su vez la emoción facilita la aparición de unas conductas motivadas y no otras. 

Mariano Chóliz (2005): Psicología de la emoción: el proceso emocional 
www.uv.es/=choliz 

domingo, 24 de agosto de 2014

Las mascaras internas


Cualquier disfraz o máscara, refleja algo que nosotros mismos no nos atrevemos a revelar cuando nos vestimos
El Carnaval es una época de colorido, donde niños, adultos, grupos, carros y calles se llenan de alegría y cordialidad.

Un disfraz es un "artificio para desfigurar una cosa con el fin de que no sea conocida". Se usan vestiduras que distinguen de ordinario a personas de condición social o sexo diferente a los de la persona que se disfraza. Se pueden adoptar para diferentes finalidades, entre ellas, ocultar la verdadera identidad o permitir realizar ciertas aventureras.

El disfraz tiene su origen en la mitología grecorromana. Consistía en colocarse unas máscaras de sátiro para que las ninfas accedieran a mantener relaciones sexuales. Existía la llamada caravana, barcos en los que llegaban los sátiros a fecundar a las ninfas o vírgenes una vez al año. Los sátiros poseían una mitad humana, la parte superior, y otra mitad, la parte inferior, con la forma de los machos cabríos. Era una fiesta orgiástica y de fecundación. A medida que se unen las tradiciones paganas y lo religioso, van perdiendo la idea original que la fundamentaba, derivando en el actual Carnaval.

A lo largo de toda la historia, el ser humano ha utilizado el disfraz para simplemente divertirse, por una parte, pero también para celebrar bacanales paganas, tomarse libertades en todos los sentidos, liberar impulsos y los deseos más reprimidos, y hasta para cometer crímenes. Quizá sea esta la razón que convierte al disfraz en una auténtica desdramatización de los deseos más recónditos de la personalidad.

El verdadero éxito del disfraz reside en quien lo lleva no sea reconocido como la persona que es, sino como la deseada.

Los disfraces permiten modificar nuestra realidad para realizar un sueño. El pobre se puede convertir en príncipe, el bueno en demonio, el blanco en negro y viceversa, y el hombre en mujer o al revés. Las personas encarnan aunque tan sólo sea por unas horas, la vida de aquellos personajes que siempre les hubiera gustado ser.

Cualquier disfraz o máscara, refleja algo que nosotros mismos no nos atrevemos a revelar cuando nos vestimos en el día a día. El individuo se libera de su identidad establecida, sale a la calle como "otra persona" para dar riendas sueltas a la libre manifestación de su cuerpo y del espíritu.

Nuestra personalidad es muy compleja. La misma palabra "persona", deriva del griego que significa "máscara" y una máscara no es lo que uno es, sino una representación, verdadera o falsa, que se exhibe. Se utilizan en todas partes del mundo porque cada ser tiene diferentes facetas: Lo que somos, lo que queremos ser, lo que aparentamos, lo que los demás ven o quieren ver en nosotros. Estas distintas "caras" de nosotros mismos, la mayoría escondidas, son las que nos hacen desear ser otro de manera subjetiva y constituyen proyecciones arquetípicas inconscientes.

El disfraz permite sacar temporalmente la máscara que siempre llevamos. La sociedad impone ciertos roles que a veces enmascaran nuestro verdadero ser. Esto quiere decir que una parte de nosotros mismos esta "enmascarada" y cuando nos disfrazamos, nos permitimos ser como en realidad quisiéramos y después nos volvemos a colocar la máscara de nuestra "personalidad socializada".


http://www.psicologiaparatodos.com

lunes, 11 de agosto de 2014

Tiempos de crisis



Nos hacen estar de mal humor, frustrados y propensos a reaccionar con rabia contra los demás.

En todo el mundo se habla de la crisis económica que estamos viviendo y en efecto, de una u otra forma, nos afecta individualmente, así como a nuestro entorno familiar.  El primer factor que nos aflige es la falta de recursos para cubrir nuestros presupuestos.  Bien sea porque nos quedamos sin empleo, por la inflación, por haberse mermado los ahorros en bienes que ahora valen menos o porque la empresa que teníamos no produce igual que antes o estamos en pérdida.

Esta situación se traduce en una permanente incertidumbre, además del estrés por las preocupaciones derivadas de la insolvencia. Lo cual a su vez nos hace estar de mal humor, frustrados y propensos a reaccionar con rabia contra los demás, como mecanismo de defensa interno. Lo peor es que peleamos y tenemos conflictos con nuestros seres queridos sean familiares, amigos o compañeros de labores.

Si dejamos que las cosas se sucedan "como vayan viviendo" esteramos a merced de las circunstancias y lo único que lograremos es agravar el cuadro. Lo peor que podemos hacer en estas circunstancias difíciles es ¡No hacer nada!

Debemos prepararnos para lo más desfavorable y ponernos en acción para lograr el mejor escenario posible. Lo primero es abandonar la incertidumbre, lo cual alcanzaremos si nos fijamos metas ante las posibles eventualidades.

Si está empleado, establezca una estrategia para hacer notar su trabajo en estos tiempos complicados. Que su empleador observe que usted es quien más cumple sus deberes, toma iniciativas, mantiene el buen humor y va más allá de sus obligaciones contractuales. Esto le ubicará entre las personas con mayores posibilidades de mantener el empleo en caso de reducción de personal.

Si el dinero no le alcanza para cubrir las deudas y el costo de vida, no espere que sus acreedores lo presionen. Adelántese y hable con ellos, dígales que no puede pagar lo convenido en los términos trazados, pero que está dispuesto mientras dure la crisis a pagar una cantidad razonable. No se sorprenda cuando ellos le propongan fórmulas, al fin y al cabo también sufren la crisis y su mejor opción es negociar con clientes que den la cara.

Baje todos sus costos y adáptese a las nuevas realidades. Son tiempos de algunas privaciones. En la alimentación busque cómo puede reducir los gastos sin perder nutrientes. Posiblemente deba cambiar algunos rubros por otros y quitar las chucherías. .. y lo más importante, junto a sus familiares exploren nuevas fórmulas para obtener nuevos ingresos, sin abandonar los que tengan ahora.

"Haciendo", el estrés pasará a un segundo plano y poco a poco las preocupaciones se irán desvaneciendo.