jueves, 15 de mayo de 2014
El oso, la mona y el cerdo
domingo, 11 de mayo de 2014
El toro y el ratón
sábado, 15 de febrero de 2014
El cuervo hambriento y la mata de higos
Vio una zorra al hambriento cuervo eternizado en la higuera, y le preguntó qué hacía. Una vez que lo supo, le dijo:
-Haces muy mal perdiendo el tiempo confiado a una lejana esperanza; la esperanza se llena de bellas ilusiones, mas no de comida.
Moraleja
Si tienes una necesidad inmediata, de nada te servirá pensar satisfacerla con cosas inalcanzables. Esfuerzate y conseguirás lo que quieres.
sábado, 8 de febrero de 2014
El boyero, y el ternero perdido
sábado, 3 de noviembre de 2012
Atos e Igón (Fábula)
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viernes, 2 de noviembre de 2012
El León y el Ratón
domingo, 17 de octubre de 2010
El gato y los ratones
Había una vez un gato muy cazador que no dejaba en paz a los ratones. Los ratones, del miedo, no salían de sus cuevas ni para ir a comprar queso a los ratones queseros.
Un sábado por la noche, el gato se fue de parranda y los ratones aprovecharon para reunirse.
- Tenemos que unirnos y luchar contra el enemigo gato -dijo un ratoncito.
- ¡Vivimos con el corazón en la boca! -dijo otro.
Entonces, un ratón viejo y sabio propuso lo siguiente:
- A este gato hay que agarrarlo dormido y atarle al cuello una cinta con un cascabel. Cuando oigamos ¡tilín! ¡tilín! Sabremos que se acerca. Y cuando no oigamos ¡tilín! ¡tilín! nos pasearemos tranquilos.
Era una idea genial. Todos la festejaron mucho. Pero… ¿quién le ponía el cascabel al gato?
- Yo no sé poner cascabeles -dijo un ratón.
- Yo no sé atar cintitas -dijo otro.
Uno por uno, todos se disculparon. Y, a pesar de que habían aplaudido al ratón sabio, nadie se atrevió a ponerle el cascabel al gato. Porque es fácil decir: "Hay que hacer esto. Hay que hacer aquello". Pero hacerlo es mucho más difícil.
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viernes, 17 de septiembre de 2010
La tortuga y los patos
La tortuga estaba aburrida de andar siempre por el mismo jardín.
- ¡Ah! -decía-. ¡Cuánto me gustaría viajar y ver mundo! Pero camino tan despacito que no llegaré muy lejos.
Dos patos la oyeron y se ofrecieron a ayudarla.
- Inventaremos un aparatito para que puedas viajar -le dijeron.
Entonces tomaron un palito y, entre los dos, lo sostuvieron con el pico. La tortuga no tuvo más que prenderse con los dientes del palo y los patos remontaron vuelo y la llevaron por el aire.
¡Por fin pudo ver las copas de los árboles, y los techos de las casas!
De pronto, se sintió tan poderosa, tan importante, que empezó a gritar:
- ¡Soy
- ¡Miren…cómo… vue… lo!... ¡Miren… cóo… o… o…
Pero, al abrir la boca, tuvo que soltar el palito y cayó a plomo.
¡Pataplúm! Cayó en el pasto y se dio un gran porrazo, tan grande que estuvo dos días quejándose:
- ¡Ay, ay, ay, ay! ¡Por creerme
Nunca hay que creerse demasiado importante. Porque se puede subir de repente, como la tortuga. Pero también se puede volver a bajar.
La zorra y las uvas
Una vez, la zorra pasó junto a un parral y vio que, muy alto, colgaba un racimo de uvas deliciosas.
Enseguida, dio un salto para arrancar las uvas, pero no pudo alcanzarlas.
Tomó impulso, saltó más alto, y nada. Saltó muchas veces, como si hubiese tenido resortes en las patitas.
Hasta que, por fin, miró las uvas con rabia y dijo:
- ¡Bah! ¿Quién las quiere? ¡Seguramente están verdes!
Y se fue caminando mientras repetía:
- ¡Están verdes!
Así hacen muchos cuando no saben alcanzar lo que quieren. Se conforman contándose una mentirita. Diciendo "¡están verdes!".
domingo, 23 de mayo de 2010
El guacho
viernes, 21 de mayo de 2010
terú-terú
El terú-terú, alegre, dispuesto, conversador, entrometido, burlón, lo mismo le hace los cuernos al gavilán que al buey, pero es amigo de todos, en la Pampa, y su principal oficio es avisar a cualquier bicho, de sus compañeros, de los peligros que corre o podría correr. Si cruza un perro, solo, por el campo ¡pobre de él! ¡Lo que le dirán de cosas los terús, a la pasada!, ni las ganas le dejarán de volver a pasar por allí.
martes, 29 de diciembre de 2009
El aguila, el cuervo y el pastor
La vio un cuervo y tratando de imitar al águila o de sorprender a los granjeros, se lanzó sobre un carnero, pero con tan mal conocimiento en el arte que sus garras se enredaron en la lana, y batiendo al máximo sus alas no logró soltarse.
Viendo el pastor lo que sucedía, atrapó al cuervo, y cortando las puntas de sus alas, se lo llevó a sus hijos.
Le preguntaron sus hijos acerca del tipo de pajaro que era ese, su papá les respondió:
-Para mí, sólo es un cuervo; pero él, se cree águila.
Moraleja
Pon tu esfuerzo y dedicación en lo que realmente estás preparado, no intentes mentir o engañar a los demás fingiendo algo que no eres
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El picador de piedra
Esto le hizo muy feliz hasta el día que conoció a un hombre aún más rico y poderoso que él. Entonces pidió de nuevo ser así y su deseo le fue también concedido. Al poco tiempo se cercioró de que debido a su condición se había creado muchos enemigos y sintió miedo.
Cuando vio cómo un feroz samurai resolvía las divergencias con sus enemigos, pensó que el manejo magistral de un arte de combate le garantizaría la paz y la indestructibilidad. Así que quiso convertirse en un respetado samurai y así fue.
Sin embargo, aún siendo un temido guerrero, sus enemigos habían aumentado en número y peligrosidad. Un día se sorprendió mirando al sol desde la seguridad de la ventana de su casa y pensó: "él si que es superior, ya que nadie puede hacerle daño y siempre está por encima de todas las cosas. ¡ Quiero ser el sol !".
Cuando logró su propósito, tuvo la mala suerte de que una nube se interpuso en su camino entorpeciendo su visión y pensó que la nube era realmente poderosa y así era como realmente le gustaría ser.
Así, se convirtió en nube, pero al ver cómo el viento le arrastraba con su fuerza, la desilusión fue insoportable. Entonces decidió que quería ser viento. Cuando fue viento, observó que aunque soplaba con gran fuerza a una roca, ésta no se movía y pensó: ¡ ella sí que es realmente fuerte: quiero ser una roca ! Al convertirse en roca se sintió invencible porque creía que no existía nada más fuerte que él en todo el universo.
Pero cuál fue su sorpresa al ver que apareció un picador de piedra que tallaba la roca y empezaba a darle la forma que quería pese a su contraria voluntad. Esto le hizo reflexionar y le llevó a pensar que, en definitiva, su condición inicial no era tan mala y que deseaba de nuevo volver a ser el picador de piedra que era en un principio.
domingo, 23 de agosto de 2009
Las ranas y el pantano seco
-- Amiga, bajemos las dos a este pozo.
-- Pero, y si también se secara el agua de este pozo, -- repuso la compañera --, ¿ Cómo crees que subiremos entonces ?
Al tratar de emprender una acción, analiza primero las consecuencias de ella.
martes, 18 de agosto de 2009
La rana gritona y el león
Esperó y observó con atención un tiempo, y cuando vio a la rana que salía del pantano, se le acercó y la aplastó diciendo:
-- ¡ Tú, tan pequeña y lanzando esos tremendos gritos !
Quien mucho habla, poco es lo que dice.
Las ranas y el pantano seco
-- Amiga, bajemos las dos a este pozo.
-- Pero, y si también se secara el agua de este pozo, -- repuso la compañera --, ¿ Cómo crees que subiremos entonces ?
Al tratar de emprender una acción, analiza primero las consecuencias de ella.
domingo, 16 de agosto de 2009
La mariposa y las abejas
De flor en flor iba la mariposa, luciendo sus mil colores más linda que las mismas flores, más divina que un pétalo de rosa.A cada paso, en sus revoloteos, encontraba a las abejas, atareadas siempre, siempre afanadas. Asimismo, como sabía dejarles el paso, saludándolas afablemente, las abejas le habían criado cariño, y de cuando en cuando se dignaban algunas de ellas conversar un rato con ella.Así se enteró la mariposa de cómo las abejas edificaban su colmena, la proveían de todo lo necesario para el invierno, tenían sus depósitos llenos y hasta podían dedicarse a un negocio lucrativo de intercambio de productos con otros insectos.
El mono y la naranja
Un mono, sin dejar de rascarse, alzó una naranja y la quiso comer. Pero, primero la tenía que pelar.
No queriendo dejar su ocupación, tiró de la cáscara con los dientes, pero poco le gustó la amargura de la cáscara y buscó otro medio.
Siempre rascándose con una mano, puso un pie sobre la naranja, y con la otra mano la empezó a pelar. Posición cansadora.
Se sentó entonces y apretó la naranja entre las rodillas, sacando con la mano libre algo de la cáscara; pero la fruta se le resbaló y rodó por el suelo, donde se ensució toda.
Enojado, pero siempre rascándose, la limpió como pudo y la empezó a chupar. Con una sola mano poco jugo podía exprimir y sus esfuerzos no le daban resultado.Algo desconsolado, pestañeaba, mirando con sus ojitos la naranja sucia y deshecha, buscando la solución del problema, cuando de repente se le alegró la cara.
Había por fin encontrado el medio sencillo y seguro de poder pelar ligero y bien una naranja.
Dejó de rascarse por un rato, agarró fuerte la fruta con una mano, la peló con la otra en un minuto, la partió, la comió, la hizo desaparecer, y dando dos piruetas, se empezó a rascar otra vez, pero ya con las dos manos.
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sábado, 15 de agosto de 2009
El tigre y los chimangos.
Un tigrecito, joven y de poca experiencia, se había fijado que cuando volvía de la caza, los chimangos se juntaban por centenares alrededor suyo, saludándolo con su simpática gritería, mientras devoraba la presa.
-Nosotros los tigres -pensaba-, como príncipes que somos, pocos amigos leales solemos tener. Adulones no nos faltan, por cierto, que siempre tratan de sacar de nosotros alguna tajada, o miedosos y cobardes, que con tal de alejar de sí nuestra ira, serían capaces de las más bajas vilezas.
Un día, volvió sin haber podido cazar ninguna presa.
Como siempre, muchos chimangos había alrededor de la guarida paterna; pero calladitos.
-Tristes están los pobres -pensó el tigrecito-, porque ven que vengo sin nada y les da lástima verme pasar hambre. ¡Qué buenos amigos!
Enternecido, contó el hecho a su padre, quejándose sólo de no poder conocerlos a todos uno por uno, para quererlos más.
-¿Quieres saber cuántos son? -le dijo el viejo-. Pues, hazte el muerto, no más, y pronto se van a juntar todos.
Así hizo nuestro tigrecito. Al rato, empezó la gritería, y venían chimangos, y más chimangos; demasiados eran para poderlos contar, ¡y casi lloraba de gusto el tigrecito al verse rodeado de tantos amigos!...
De repente sintió que dos de ellos, creyéndolo muerto de veras, le empezaban a picotear los ojos, y conoció su error.
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miércoles, 5 de agosto de 2009
El buen rey león
Bajo su reinado se celebró una reunión general de los animales para disculparse y recibir mutua satisfacción: el lobo dio la paz al cordero, la pantera al camello, el tigre al ciervo, la zorra a la liebre, etc.
La tímida liebre dijo entonces:
-- He anhelado ardorosamente ver llegar este día, a fin de que los débiles seamos respetados con justicia por los más fuertes.
E inmediatamente corrió lo mejor que pudo.
Cuando en un Estado se practica la justicia, los humildes pueden vivir tranquilos..., pero no deben atenerse.