El alma está
normalmente escondida detrás de una cubierta o en la base del brazo. Hay
historias de almas que se apretaron tanto que rompieron en brazo o incluso se
terminó rompiendo toda el alma. Afortunademente eso pasa muy rara vez y de
llegar a ocurrir es porque seguro la guitarra ya estaba en malas condiciones.
La tuerca del alma puede girar muy suavemente, así que si sientes que ya no
puedes apretar más (en cualquier dirección) es porque ya llegaste al límite
permitido, así que detente ahí. Si sientes que necesitas apretar todavía más,
es prudente que lleves tu guitarra con alguien calificado para examinar la
guitarra, ya que puede haber algo mal en la estructura de ésta y que vaya más
allá de un simple ajuste de mástil. Recuerda, el alma está ahí para ayudar a
dar estabilidad, no es una solución mágica.
Si la acción está
baja en la zona media y ocasiona zumbidos, puede ser que el alma esté tan
apretada que el mástil se esté arqueando hacia atrás (backbow). Esto combinado
con una cejuela muy elevada levanta tanto el diapasón que el zumbido es
inevitable. Muchos tratan de elevar la acción en el puente, y de hacerlo en
este caso, es un desastre garantizado. Sólo libera un poco la tensión del alma,
baja el puente y cuando la acción en la cejuela sea demasiado alta, ve al punto
anterior.
Si la acción es
muy elevada o muy baja en los últimos trastes, hasta ahí es donde el ajuste de
puente es el remedio perfecto. Simplemente debes ajustar su altura con el
desarmador correspondiente.
Hay un problema que puede requerir ajustes mayores: un ángulo
incorrecto del mástil. Si el ángulo es muy cerrado, puede que el puente no
pueda bajarse lo suficiente para tener una acción útil. Si el ángulo es muy
abierto, el puente tendrá que ajustarse muy alto para que puedas tocar bien.
Este último se ve muy extraño, y en algunos casos puede deformar los soportes
de las cuerdas en el puente. Aún así, el problema más complejo es el primero.
Un remedio para el segundo problema es un reajuste del mástil, y en el caso de
uno atornillado, darle una nueva forma al contacto entre mástil y cuerpo.
En el caso del primer problema, la
solución es simple: Toma una lámina de madera (y si debe ser más delgada, un
pedazo de papel doblado un par de veces). Coloca el papel o la madera entre el
cuerpo y el mástil y aprieta los tornillos. El mástil habrá cambiado su ángulo.
Asumiendo que el puente no se ha movido, la acción ahora es muy baja. Esto
ocurre sólo si el puente ya no puede bajarse sin alguna modificación complicada.
Esta solución obviamente sólo aplica para mástiles atornillados.
Muchos problemas
se pueden resolver fácilmente en una guitarra siempre y cuando tengas la
paciencia de analizar cada uno de los pasos para su solución. Muchas guitarras
de los 40s y 50s todavía tienen almas funcionales, esto nos habla de la gran e
invisible fuerza del alma del mástil.
Muy linda información, me sorprende el cambio de rubro aunque pensándolo mejor, no me sorprende tanto. Es parte de los eternos cambios de ropaje.
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