jueves, 15 de junio de 2017

Origen y evolución de la batería, conjunto de instrumentos de percusión - Parte 4


Los platillos utilizados en la batería:


Crash: Es un platillo o címbalo que se utiliza para dar énfasis durante los ritmos. Un crash pude ser de 12” o hasta 22”.

Hi-hats: Es un sistema compuesto por dos platillos que instalados en un soporte con pedal, hace el movimiento de uno contra el otro, produzca el sonido. También se pueden tocar abiertos o cerrados, dependiendo de la intención del baterista o el tipo de música ejecutada. Comúnmente, los hi-hats suelen ser de 14” o 15”, pero tambien se han fabricado de 16”. Charles, Charleston o contratiempos, son otro de los nombres que se les puede dar al Hi-hats.

Ride: Es un platillo grande de entre 17” y 32” que tiene como función llevar el ritmo en sustitución del Hi-hats, dependiendo de la intención del baterista y la cadencia que quiera otorgarle a las canciones.
Splash: Es un platillo de menor tamaño de entre 5” y 13”, el cual es utilizado para aportar ciertos efectos y para dar acento en canciones de poca intensidad.

China: Es un platillo que se utiliza para efectos especiales, son colocados al revés y pueden variar su tamaños entre las 10” hasta 22”.

Crash-ride: Se utilizan como crash y también como ride, debido a su sonido variable en color y potencia.

La batería se toca con baquetas o escobillas, las cuales pueden variar mucho en su forma, peso, tamaño, color y material. Nuevamente, cabe destacar que todas esas características variables, dependen la intencionalidad y los gustos del músico. Por lo cual en la música rock y sus variantes, es común el uso de baquetas pesadas, debido a la potencia que proporcionan.
En el caso de las escobillas, estas poseen en su extremo unas cerdas que pueden ser de material plástico o metálico, estas últimas generan un sonido un poco más brillante y con utilizadas con mayor frecuencia en el Blues o el Jazz.
En cuanto a los pedales, estos se emplean para controlar algunos elementos de la batería, como pueden ser los Hi-hats, el bombo, y en algunos pocos casos, para tambores. Los pedales para el bombo se componen de:
·                     Una plataforma sobre la cual, el pie aplica fuerza.
·                     Un mazo pesado que golpea el parche del bombo, sus extremo puede tener una superficie de materiales variables entre el plástico, la madera o el fieltro.
·                     Un sistema de tracción que provoque la transmisión del movimiento y la tensión necesaria para que el mazo del pedal vuelva a su posición de reposo.
En años recientes, el uso del pedal doble se ha hecho más común, pues este sistema permite al baterista tocar patrones más complejos sin tener que utilizar un segundo bombo.
En cuanto al Hi-hat, el funcionamiento es parecido al del pedal del bombo, aunque su función es la de hacer que el platillo superior golpee al inferior, abriéndolos o cerrándolos.

La batería electrónica:

Una batería electrónica está compuesta por elementos que basándose en pads electrónicos, proporcionan sonidos que imitan a las baterías acústicas. Estos sonidos programados para los pads son procesados por un módulo. Hoy en día, los fabricantes de baterías electrónicas tratan de lograr en sus sistemas, sonidos muy parecidos a los producidos por la ejecución de una batería acústica. Por otro lado, las baterías electrónicas pueden ser conectadas a una computadora, lo cual permite que los sonidos de los pads, se reprogramen o modifiquen.





miércoles, 14 de junio de 2017

Origen y evolución de la batería, conjunto de instrumentos de percusión - Parte 3


De los años 70 hasta nuestros días:

Durante los años 70, llegan al mercado las baterías procedentes de fabricantes asiáticos, como la marca japonesa Tama, quienes proporcionaron una fuerte competencia a las baterías americanas y europeas, debido a que estas eran de alta calidad y precios bajos. Otro de los aspectos a destacar en las historia de la batería, es que en esta se inventan las baterías electrónicas, así como también la utilización de sonidos y ritmos sintetizados. De aquí en adelante la influencia de la música rock sobre el jazz, y también del blues, contribuyeron en la evolución de la batería, hasta llegar a la configuración que conocemos actualmente.

 

¿Cuáles son los elementos que componen una batería?

Una batería se compone de una serie de tambores, que son mayormente fabricados en madera, los cuales están cubiertos por parches hechos de material sintético, estos parches en ocasiones, tienen aceite con la finalidad de optimizar el sonido. Los tambores constan de dos parches, uno superior y otro resonante los cuales pueden variar en su afinación debido a la tensión del mismo, así como también por el material del cuerpo de los tambores. Otros de los elementos presentes en un set de batería, son los platillos, los cuales pueden variar en su forma, tamaño y material de fabricación. Algunos elementos que también pueden incluirse en una batería son los timbales, cencerros y panderetas, esto depende de la intención y el gusto del baterista.

 

Los tambores utilizados en el set de batería son:

El redoblante o caja: Es un tambor membranófono que cuenta con unos bordones en el parche resonante, lo cual le proporciona un sonido brillante y estridente característico. Al redoblante también se le conoce como tarola y es parte fundamental de la batería.
El bombo: Es un tambor cuyo tamaño puede variar entre las 18” y las 26” de diámetro y las 14” y 22” de profundidad. Debido a su gran tamaño proporciona un sonido grave, ejecutado a través de un pedal que el percusionista maneja con el pie. En algunos casos, se maneja con pedal doble, utilizando ambos pies.
Los toms: Generalmente se utilizan uno o dos, y se soportan sobre el bombo, aunque en algunos casos no es así, sobre todo cuando se utilizan más de dos. Los toms pueden variar en su tamaño, desde 6” hasta 15 de diámetro.
Tom de piso o granadero: Algunas veces tienen soportes independientes, o pueden depender del pedestal de algún platillo. En una batería puede haber hasta dos toms de piso, uno con la afinación más grave que el otro, variando también en su tamaño desde 142 hasta 20”.

 

 

martes, 13 de junio de 2017

Origen y evolución de la batería, conjunto de instrumentos de percusión - Parte 1

 


Todos hemos oído y quizás visto en la interpretación de muchísimas piezas musicales, ritmos ejecutados desde una batería. Y es que estos instrumentos pueden utilizarse de diversas formas en distintos géneros musicales, logrando captar nuestra atención y admiración, mayormente cuando vemos a alguien tocar una batería en vivo.

Pero, ¿Cómo se originó? ¿Cuál fue su evolución a través del tiempo?
La batería es un conjunto de instrumentos de percusión, ensamblados de manera tal, que un solo músico sea capaz de ejecutarlos todos de manera coordinada y simultánea. Estos instrumentos de percusión tal cual los conocemos hoy en día, tuvieron orígenes en distintas latitudes del mundo. Se sabe que en África, se originaron los tambores, así como también otros que provienen de China; sin embargo, en el caso del bombo, este procede de Europa. Otro elemento muy utilizado en las baterías, son los platillos o platos, que también se les pueden denominar címbalos o cimbales, los cuales nacieron en medio oriente.

Se sabe que entre los años 1890 y 1910, existían orquestas en las cuales había de tres a cuatro percusionistas que tocaban varios elementos por separado, por ejemplo, uno tocaba el redoblante, otro músico se encargaba del bombo, y otros de distintos elementos más, como los címbalos y panderos. Tras las pérdidas generadas por la primera guerra mundial, se vio la necesidad de unir varios instrumentos de percusión, que luego de manera básica, constituyeron lo que más tarde conoceríamos como la batería actual, pero para esto pasó por una serie de transformaciones a través de los años.
En el año 1910, fueron comercializados por primera vez, los pedales para bombo, y los soportes de los redoblantes, por la compañía Ludwig. Esto permitió el ensamblaje de distintos elementos y así poder ser ejecutados por un solo instrumentista. Cabe destacar que en aquellos tiempos, la batería no era como hay la conocemos, sino que tenían elementos poco usuales como los Wood-blocks y un solo plato suspendido, y en cuanto a los parches, estos eran de piel animal.
Para principios del siglo XX, la batería no jugaba ningún papel relevante ni protagónico en las obras musicales, sino que cumplía con el rol de mantener el tempo de las canciones, basándose solo en los rudimentos del tambor clásico y marchas muy parecidas a las militares. Más adelante empiezan a aparecer mejoras en su configuración, surgiendo otros tipos de soportes para ensamblar elementos adicionales al bombo, se empiezan a utilizar los primeros toms-toms con la capacidad de afinarse, y se incorporan los llamados sock cymbals, Low Boy o low hat, que eran unos platillos que se tocaban con la ayuda de un pedal, concepto que más tarde daría lugar al actual Charles o Hi-Hat.

 


Origen y evolución de la batería, conjunto de instrumentos de percusión - Parte 2

La batería en décadas.

 

De la década de los 20 a los años 60:

Durante el último tercio de los años 20, se empezaron a utilizar intros en batería, que resultaron ser relativamente llamativos, los cuales luego se vieron enriquecidos gracias a los aportes del baterista Zutty Singleton, quien sin ser un revolucionario supo aprovechar los diferentes matices de la batería para la música instrumental de la época.
Con la llegada de la década de los 30, se hacen necesarios los bateristas de ritmo, esto debido al auge de la música para bailar, y la multiplicación de clubes de baile por doquier. Con esto, la fabricación de las baterías mejoró en tecnología y la calidad de los materiales con los cuales eran fabricadas, trayendo consigo la inclusión de otros implementos como el pedal de charles, lo cual transformó la manera de llevar el pulso, cambiando el desplazamiento de los sonidos de la batería a través del ritmo. De esta manera, poco a poco, los bateristas fueron ampliando la variedad de ritmos, incrementando la versatilidad del instrumento, con la implementación del plato ride, y las modificaciones hechas a los toms, en lo que refiere a afinación.
Para el año 1937, con el virtuoso baterista Gene Krupa, la ejecución de la batería gana mayor protagonismo, con esto, los baterías se convirtieron en auténticos solistas de sus agrupaciones y orquestas. Fue así como incluso, la forma de configurar la batería, cambió, y los fabricantes tomando en cuenta las ideas de los bateristas de la época, llegaron a formar el set de instrumentos que conocemos hoy en día.
En la década de los 40, aparecen más bateristas para marcar un periodo, como es el caso de Sid Catlett, en quien se puede apreciar una técnica muy versátil para ejecutar solos, sin embargo, aún se mantienen muchos de los rudimentos y las marchas similares a las militares en las canciones. Con la llegada del baterista conocido como el “Papa” Jo Jones, cambia un poco esa tendencia y le proporcionamas melodía a los sonidos de la batería.
Es importante destacar, que ya para los años 50 se introducen los parches fabricados con materiales sintéticos, con la marca Remo y el fabricante Rogers, específicamente en el año 1959, crea un sistema de soportes, con los que los toms, quedarían fijados sobre el bombo.
Con el boom del rock’n’roll, la llegada de grupos musicales como The Beatles yRolling Stone, la batería se vuelve un instrumento muy popular entre los jóvenes de la época. Los fabricantes de baterías, comienzan a implementar materiales diferentes llegando a producir baterías con un sonido de alta calidad. La década de los 60, trae consigo la aparición de muchos talentosos bateristas entre los cuales se pueden destacar Keith moon, de la banda Th Who y más tarde John Bonham junto aLed Zeppelin (en este artículo hablamos sobre ellos, pincha aquí).

 

viernes, 2 de junio de 2017

La Rana Zarevna -Parte 6



Acuérdate del consejo que te doy: Cuando entres en la cabaña de Baba— Yaga, Basilisa la Sabia se transformará en un huso y mi hermana empezará a hilar unos finísimos hilos de oro que devanará sobre el huso; procura aprovechar algún momento propicio para robar el huso y luego rómpelo por la mitad, tira la punta detrás de ti y la otra mitad échala hacia delante, y entonces Basilisa la Sabia aparecerá ante tus ojos.


No se sabe cuánto tiempo anduvo ni por qué tierras, pero rompió tres pares de botas de hierro en su largo camino y se comió tres panes de hierro.


Al fin llegó a una tercera cabaña, puesta, como las anteriores, sobre tres patas de gallina.
— ¡Cabaña, cabañita! ¡Ponte con la espalda hacia el bosque y con la puerta hacia mí!


La cabaña le obedeció y el zarevich penetró en ella y encontró a la Baba— Yaga mayor sentada en un banco hilando, con el huso en la mano, hilos de oro; cuando hubo devanado todo el huso, lo metió en un cofre y cerró con llave. Iván Zarevich, aprovechando un descuido de la bruja, le robó la llave, abrió el cofrecito, sacó el huso y lo rompió por la mitad; la punta aguda la echó tras de sí y la otra mitad hacia delante, y en el mismo momento apareció ante él su mujer, Basilisa la Sabia.
— ¡Hola, maridito mío! ¡Cuánto tiempo has tardado en venir! ¡Estaba ya dispuesta a casarme con otro!



Iván Zarevich le contestó que más bien venía contra su voluntad.

Iván Zarevich dio a Baba— Yaga las gracias por tan preciosos consejos y se dirigió otra vez tras la pelota.

Se cogieron de las manos, se sentaron en una alfombra volante y volaron hacia el reino de Iván.
Al cuarto día de viaje descendió la alfombra en el patio del palacio del zar. Éste acogió a su hijo y nuera con gran júbilo, hizo celebrar grandes fiestas, y antes de morir legó todo su reino a su querido hijo el zarevich Iván.

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El gigante Verlioka - Parte 4


El Pisón se levantó, se apoyó con el asa en el suelo y se puso a caminar a saltos. Así anduvieron hasta que encontraron una Bellota, que les dijo:
— Buenos días, abuelito.
— Buenos días, Bellota.
— ¿Adónde vas?
— Voy a matar a Verlioka; no sé si lo conocerás.
— Ya lo creo que lo conozco. Es necesario castigarlo; llévame contigo y te ayudaré.
— Pero tú, ¿de qué me vas a servir?
— No me desprecies, abuelito. Acuérdate del proverbio que dice: No escupas en el pozo, porque tendrás que beber su agua.

El anciano pensó: ‘No hay inconveniente en que venga con nosotros; cuanta más gente haya, mejor será.’
Y luego, en alta voz, dijo:
— Vente detrás.

Pero la Bellota se puso a saltar delante de todos.

Al fin llegaron a un espeso bosque y vieron una cabaña en cuyo interior no había nadie. La lumbre del horno estaba apagada y sobre el hogar había un puchero lleno de gachas de mijo.
La Bellota se metió de un salto en el puchero, la Cuerdecita se tendió en el umbral de la puerta, el Pisón se subió encima de ésta, la Oca se sentó detrás de la estufa y el anciano se escondió en un rincón al lado de la puerta.

Pronto llegó Verlioka, echó un haz de leña al suelo y se puso a encender la lumbre del horno. Entonces la Bellota, desde dentro del puchero, empezó a cantar:
— ¡Pi, pi, pi, han venido a matar a Verlioka!
— ¡Calla, papilla de mijo, o te echaré en el cubo! — Exclamó Verlioka.

Pero la Bellota no le obedeció y siguió cantando su canción. Verlioka se enfadó, cogió el puchero y de un golpe vertió las gachas en el cubo. Al choque, la Bellota saltó y fue a dar en el único ojo de Verlioka, dejándole ciego. El gigante quiso escapar y echó a correr; pero apenas llegó al umbral, la Cuerdecita se le enredó a los pies y lo tiró al suelo. El Pisón saltó de la puerta, y el anciano se precipitó sobre Verlioka desde el rincón donde estaba escondido y ambos se pusieron a pegarle.

Mientras tanto, la Oca, sentada detrás de la estufa, aprobaba diciendo: ‘¡Así!, ¡Así!, ¡Así!’


Esta vez no le sirvió a Verlioka su fuerza, pues el anciano, con la ayuda de sus buenos amigos, logró matarlo y librar a la gente de un monstruo espantoso.


El gigante Verlioka - Parte 3


Y mientras Verlioka se divertía en la orilla, yo le gritaba sentada en el agua: ‘¡Ay!, ¡Ay!’ Entonces él, después de matar a aquel pobre hombre, corrió a mí, gritándome: ‘¡Yo te enseñaré a defender a los demás!’ Y me cogió por la cola. Pero yo nunca he sido cobarde y, haciendo un esfuerzo, me escapé, dejando mi cola entre sus manos espantosas. Claro está que la cola no es una cosa imprescindible; pero, de todos modos, siento haberla perdido y nunca se lo perdonaré a Verlioka. Desde entonces no soy tan tonta, y ya no grito ‘¡Ay!, ¡Ay!’, Si no que siempre apruebo: ‘¡Así!, ¡Así!, ¡Así!’; de lo que resulta que vivo más tranquila y la gente me respeta más. Todos dicen: ‘Esta Oca no tendrá cola, pero es muy lista.’
— Está bien — dijo el anciano—; entonces, ¿podrás enseñarme dónde vive Verlioka?
— ¡Así! ¡Así! — Contestó la Oca, saliendo del agua, y balanceándose sobre sus torpes patas se encaminó por la orilla, delante del anciano.

Así anduvieron hasta que se encontraron en el camino una Cuerdecita, que les dijo:
— Buenos días, abuelito.
— Buenos días, Cuerdecita.
— ¿Cómo estás? ¿Adónde vas?
— Estoy ni bien ni mal y voy a castigar a Verlioka, quien ha ahogado a mi vieja mujer y matado a mis dos nietas. ¡Tan hermosas y buenas como eran!
— Conocía a tus nietas y a tu mujer y quiero ayudarte. ¡Llévame contigo!
El anciano pensó: ‘¡Quién sabe! Quizá me sirva para atar a Verlioka.’ 
Y contestó:
— Pues bien, ven con nosotros si conoces el camino. La Cuerdecita se arrastró tras ellos como si fuese una culebra. 

Anduvieron los tres un buen rato y vieron un Pisón tendido en la carretera, el cual les dijo:
— Buenos días, abuelito.
— Buenos días, Pisón.
— ¿Cómo estás? ¿Adónde vas?
— Estoy ni bien ni mal y voy a castigar a Verlioka, que ha ahogado a mi vieja mujer y matado a mis dos nietas. ¡Si supieses qué hermosas y buenas eran!
— Llévame contigo y te ayudaré.
— Bueno, anda si conoces el camino — le dijo el anciano, pensando: ‘Realmente, el Pisón podrá ayudarnos mucho.’


jueves, 1 de junio de 2017

El gigante Verlioka - Parte 2


El anciano, cansado de esperarlas, perdió la paciencia y dijo a su mujer:
— ¿Por qué tardan tanto en volver las niñas? Se habrán entretenido charlando con los mozos; mientras tanto los gorriones devorarán mis guisantes. Ve y llámalas a casa.
La anciana bajó de su lecho, sobre la estufa, cogió un bastón, salió al patio y se encaminó al huerto, donde se encontró a sus nietas sin vida; al percibir a Verlioka comprendió que aquella desgracia era obra del gigante, y, llena de dolor y de ira, se abalanzó a él y se agarró a sus barbas, con lo que Verlioka la mató con mucha más facilidad.

En tanto, el anciano, lleno de impaciencia, se levantó de la mesa, rezó sus oraciones y se fue despacito al huerto para ver lo que les había sucedido a su mujer y a sus nietas. Una vez allí vio a sus queridas niñas tendidas en el suelo como si durmiesen tranquilamente; pero una de ellas tenía toda la frente ensangrentada y en el cuello de la otra se veía la señal de cinco dedos; en cuanto a la anciana, estaba tan destrozada que era imposible reconocerla.

El desgraciado viejo lloró con desconsuelo, gimiendo y lamentándose durante un largo rato; pero poco a poco se tranquilizó, volvió a su cabaña, cogió un cayado de hierro y, lleno de ira y de ideas de venganza, se dirigió en busca de Verlioka para matarlo.

Después de andar bastante tiempo llegó a un estanque donde estaba nadando una Oca sin cola, la cual al ver al anciano empezó a gritarle:
— ¡Así! ¡Así! Estaba segura de que vendrías; por eso te esperaba. 
— ¿Cómo te va, abuelo?
— Buenos días, Oca. ¿Por qué me esperabas?
— Porque sabía que no perdonarías ni aun al mismo Verlioka la muerte de tu mujer y de tus nietas.
— ¿Y tú conoces a ese monstruo?
— ¡Ya lo creo! ¿Cómo no he de conocerle? Me acuerdo muy bien del día en que se puso a pegar en este mismo sitio a un desgraciado. Yo entonces tenía la costumbre de decir ¡Ay!, ¡Ay!, 


El gigante Verlioka - Parte 1




En tiempos remotos vivían en una cabaña un anciano con su mujer y dos nietas huérfanas, y tan preciosas y dóciles, que sus abuelos estaban constantemente alabándolas.


Un día el anciano sembró en su huerto guisantes. Los guisantes crecieron y se cubrieron de flores; el anciano contemplaba su huerto con gran satisfacción, pensando para sus adentros: ‘Durante todo el invierno próximo podré comer pasteles con guisantes.’

Pero, para desgracia del anciano, los gorriones invadieron el huerto y empezaron a picotear los guisantes. Viendo en peligro su cosecha, mandó a su nieta menor que espantase los gorriones, y ésta, provista de una rama seca, se sentó en el huerto al lado de los guisantes y empezó a amenazar a los pájaros malhechores, gritándoles:
— ¡Fuera, fuera, gorriones! ¡No os comáis los guisantes de mi abuelito!

De pronto se oyó un espantoso ruido por el lado del bosque y apareció el gigante Verlioka. Era de un aspecto terrible: tenía un solo ojo, la nariz como un garfio, la barba como un haz de paja, el bigote de una vara de largo y la cabeza cubierta con púas de puerco espín; andaba apoyándose en un enorme cayado y sonreía con una sonrisa espantosa.

Cuando se encontraba con algún ser humano lo estrechaba entre sus robustos brazos hasta que le hacía crujir los huesos y lo mataba. No tenía piedad ni de viejos ni de jóvenes, y lo mismo acometía a los cobardes que a los valientes. Apenas Verlioka divisó a la nieta del anciano, la mató con su cayado.

El abuelo esperó un rato a la niña, y al ver que no volvía, envió a buscarla a su nieta mayor; pero Verlioka la mató también.

viernes, 21 de abril de 2017

LA MUFA



Vos ves la Cruz del Sur,
respirás el verano con su olor a duraznos,
y caminás de noche
mi pequeño fantasma silencioso
por ese Buenos Aires,
por ese siempre mismo Buenos Aires.
Quizá la más querida

Me diste la intemperie,
la leve sombra de tu mano
pasando por mi cara.
Me diste el frío, la distancia,
el amargo café de medianoche
entre mesas vacías.

Siempre empezó a llover
en la mitad de la película,
la flor que te llevé tenía
una araña esperando entre los pétalos.

Creo que lo sabías
y que favoreciste la desgracia.
Siempre olvidé el paraguas
antes de ir a buscarte,
el restaurante estaba lleno
y voceaban la guerra en las esquinas.

Fui una letra de tango
para tu indiferente melodía.

Julio Cortázar
http://www.los-poetas.com

martes, 18 de abril de 2017

Jacques y Victoria - Parte 4


Sabiduría del final

Las distancias y los parecidos los empujarán hacia una absorbente y agitada aventura amorosa de visitas relámpago, de viajes breves y larguísimas conversaciones. Si nos atenemos a las cartas, no se mantuvieron juntos en la cima más de tres meses. Parece que el teléfono tuvo un papel destacado; ese gadget evitado a toda costa por Freud y sus coetáneos había cambiado los modos de acercamiento de las siguientes generaciones; aunque Victoria era once años mayor que Jacques, ambos pertenecían al mismo mundo de Infancia en Berlín hacia 1900 de Walter Benjamin (“El ruido con el que el teléfono atacaba entre las dos y las cuatro, cuando un compañero de colegio deseaba hablar conmigo, era una señal de alarma que no sólo perturbaba la siesta de mis padres, sino la época de la Historia en medio de la cual quedaron dormidos”).

Victoria le confía a Angélica que el primer largo encuentro nocturno fue concertado por insistencia de Jacques, pegado al aparato telefónico de la guardia del hospital. Nueve días después, la iniciativa es de ella: lo llama porque necesita consultarlo por una carraspera. El va, como si fuera una emergencia, juegan al doctor y alardean de que todo el mundo está murmurando acerca de ellos: “Anoche vino a verme y nos reímos bastante de comunicarnos nuestras impresiones respecto a la curiosidad con que Isabel Danto y Jaime nos observan. Están ansiosos, dice Jacques, de ver quién será el devorado y, en ese momento, ya no comprenden más nada”, le escribe a su hermana.

Hacia febrero, los altercados comienzan a prevalecer sobre las risas, poniendo en vilo las escapadas de fin de semana. ¿Qué los hace enfrentarse? El mal carácter de él, dice ella. Y Jacques acabará admitiéndolo ante Roger Caillois.

En la Villa Ocampo, de San Isidro, se encuentran dos ejemplares de seminarios de Lacan, ambos firmados el 21 de marzo de 1975 en París. Uno es Encore y dice la dedicatoria: “Qué raro que nos reencontremos hoy, Victoria”; el otro es de Les écrits techniques de Freud y dice: “Victoria, amor mío, te dedico esto...”. Sé, de buena fuente, que luego de leerlas se dieron un abrazo tan sentido que se escuchó la rotura de un cristal; seguramente de los anteojos para la presbicia de él, que andaba por los setenta y cuatro, o de ella, que estaba por cumplir ochenta y cinco. ¡Algo se rompió!, exclamo Jacques.

No fue mi yo, replicó Victoria. Esta sabiduría del final, de reconocerse tan queridos como payasescos, faltó en el último encuentro de 1930.


Por Jorge Baños Orellana *
* Texto extractado de La novela de Lacan. De neuropsiquiatra a psicoanalista, de próxima aparición (Ed. El Cuenco de Plata).


Jacques y Victoria - Parte 1


Si alguna duda cabía de que el psicoanálisis se desarrolló gracias a las mujeres argentinas, la despeja este texto cuyo autor, a partir de investigaciones documentales, reconstruye la relación entre Victoria Ocampo y Jacques Lacan, durante unos pocos meses tormentosos de 1930 en París.

El 11 de enero de 1930, en carta a su hermana Angélica, Victoria Ocampo le contó: “Lacan es exactamente lo contrario de Drieu [la Rochelle], física y moralmente. Pelo negro o casi, entusiasmo, entusiasmo y entusiasmo, gran boca; ¡la boca más y más simpática que te puedas imaginar!”. El 20 de enero, volvió a escribirle: “Me quedé en cama ayer. Jacques Lacan me limpió la garganta con un desinfectante maravilloso. Ya no me incomoda pero tengo resfrío en la nariz”. Otra carta, el 7 de febrero: “Nos peleamos diariamente y a cada rato tomo la resolución de no verlo más. Pero como Jacques no tiene reemplazante que se le asemeje, lo sigo viendo. Pensábamos ir a Chartres este domingo, pero acabo de tener una discusión con él por teléfono y creo que no iremos”.

A lo largo del año anterior, 1929, Lacan ejercía sin contradicciones una doble tarea: era un neuropsiquiatra opuesto manifiestamente a la injerencia del freudismo en los temas de las psicosis, y era un psicólogo persuadido de que debía ofrecerse como yo ideal y que debía obturar cuanto antes las caídas del sentido. Algo tendrá que ocurrir, porque, en 1932, Jaques Lacan firmará una tesis doctoral donde se trasluce todo lo contrario: la propuesta de una interpretación psicoanalítica para la psicosis paranoica. Es verosímil que, en la marcha de las unas a las otras, el surrealismo le haya servido de puente: no se detenga ante la niebla, decía el Manifiesto surrealista. 

Incluso el espíritu explorador de Alfred Lacan pudo haber colaborado a que su hijo no retrocediera ante los aromas exóticos de nuevas vecindades. Sin embargo, algo más debía sumarse para que esa anuencia llegara a infiltrar la zona más resistente: la de la jactancia, la del engreimiento del yo de Jacques Lacan, más inclinado a tener razón que a soportar perderla, según lo aseguran testigos de su niñez y juventud.

Jacques y Victoria - Parte 3

 En cuanto vuelve a París, recibe el recado de Victoria de ubicar a Jacques Lacan; primero, se muestra reticente y simula torpeza, ella le replica que no sea mierda, que localice el nuevo domicilio de casado de Lacan preguntando a amigos en común. ¿Acaso no conociste a Bataille en casa de Lacan?, ¡pregúntale a él! Finalmente, Caillois envía a Buenos Aires la noticia: “Ayer cené en lo de Lacan. Me hizo muchas preguntas sobre ti. Deplorando el choque de caracteres entre ambos, que habría arruinado las perspectivas de un entendimiento agradable. Se lamentó de no haber sido flexible. A mí me pareció muy presuntuoso”. El mensaje llega a destino y sirve para confirmar otro cuerpo de pruebas, el de las cartas enviadas por Victoria a su hermana Angélica: “Lacan es muy extraordinariamente inteligente, pero de carácter intolerable”, diagnostica el 7 de febrero de 1930, luego de haber ellos intimado un par de meses.

Pero las cartas a Angélica Ocampo registran cómo Victoria le hizo tragar a Lacan su inflexibilidad. El diagnóstico de Victoria es de comienzos de 1930, mientras que la autocrítica de Lacan escuchada por Caillois es de fines de 1945; podría objetarse, entonces, que se trata de un juicio retrospectivo, debido a un cambio de posición adoptada por Lacan, vaya uno a saber en qué momento de esos quince largos años, y que no fue, necesariamente, consecuencia directa e inmediata de la relación con V. O., sino probablemente debido a otros acontecimientos sucedidos en el ínterin, como el de su análisis personal con Rudolph Loewenstein. Pero la vertiginosa flexibilidad de pensamiento, la auténtica metamorfosis que exhibió Lacan entre 1930 y 1931 parece indicar lo contrario.

Eso no impide, desde luego, que en Lacan haya sobrevivido, por siempre, un grado de presuntuosidad manifiesta, tal como Caillois informa imparcialmente (?) a V. O. Lo que importa es que, antes de conocer a Victoria, en Lacan dominaba una rigidez y una propensión al enfrentamiento mucho mayores a los que mostró muy poco después de que ellos se separaran. Las nuevas astucias que sofrenaron las proclividades del yo del Lacan de 1929 se instalaron luego de estar con Victoria, no porque ella fuese especialmente conciliatoria, sino porque era un amo que les cortaba la cresta a los jovencitos prometedores y miraba fijo los dislates de los señorones y le encantaba hablar y escribir para poner el dedo sobre esa llaga. En julio del ’29 había escrito encantada: “Yo también, como Nietzsche, he salido siempre de casa de los sabios, de los filósofos, de los artistas y de los filántropos pegando un portazo. ¿A quién busco?”. 

Crece el número de pruebas de que Jacques Lacan llegó a convertirse pronto en psicoanalista por haber estado entre las sábanas de seda de Victoria Ocampo. Sin ser, desde luego, condición suficiente; sí resultó una condición necesaria.

Jacques y Victoria - Parte 2


Para saltar el abismo que separa el paradigma de 1929 del de 1932, le hacía falta no solamente observar detenidamente y devanarse los sesos, sino y sobre todo ser capaz de desdecirse, de deponer el orgullo y admitir la propia ridiculez, de soportar que se quiebre el cristal del espejo elogioso del yo. Para ese trámite ineludible, el surrealismo no tenía nada para enseñarle: en la riña de gallos de los caballeros surrealistas nadie bajaba el copete del yo. ¿Cómo fue, entonces, que Lacan...? Hay indicios de que ese aplacamiento de la pasión yoica ocurrió en la cama de la burguesa Victoria Ocampo, en febrero de 1930.

Desde 1997, contamos con pruebas documentadas acerca de la sagacidad de Victoria Ocampo para deshonrar esos envanecimientos yoicos y, con desiguales resultados, aplacarlos en un joven amante suyo: Roger Caillois. Por más que ella misma era una señora de convicciones firmes y de gestos impugnables, V. O. dio muestras de una exquisita sensibilidad para avizorar las tonterías de la infatuación masculina (y las tonterías del acatamiento femenino). Por eso se volvió una enemiga instantánea y pertinaz del sectarismo inflado de Caillois, a quien conoció en el Collège de Sociologie. 

Muy pronto se volvieron amantes y, desde la primera carta de un nutrido intercambio epistolar, Caillois debió defenderse de las ironías de Victoria acerca de la aspiración de fundar una secta iluminada con un puñado de elegidos. Pero lo más persuasivo de ese debate pasará por los cuerpos, no por los forcejeos epistolares. Por el cuerpo de Caillois, al parecer frágil de salud a sus veinticinco años, que teme perder la unidad ante los avances del de Victoria, de cuarenta y ocho.

En 1945, durante una conversación entre caballeros, Jacques Lacan confiesa a Roger Caillois que la relación con V. O. lo volvió consciente de su propia inflexibilidad. Caillois permanece exiliado en la Argentina durante toda la guerra y va cediendo el papel de guerrero del Collège de Sociologie al de funcionario de la Unesco. Lo consigue sin perder todas sus mañas, porque es más fácil realizar un giro ideológico que uno yoico. 


jueves, 13 de abril de 2017

Phil Collins Big Band - Pick up the Pieces





Tri­bute to Ahmet Ertegun at the Mon­treux Jazz Fes­tival 1998. 
The Phil Col­lins Big Band and so­loists: 
#1 - Ge­rald Al­bright: Alto Sax 
#2 - Klaus Dol­dinger: Tenor Sax 
#3 - Sadao Wa­ta­nabe: Alto Sax 
#4 - Ge­orge Duke: Piano
#5 - Pe­e Wee Ellis: Tenor Sax
#6 - James Carter: Tenor Sax

La Sangre De Los Templarios pelicula completa - Parte 1

jueves, 6 de abril de 2017

La Rana Zarevna -Parte 5


Iván Zarevich dio las gracias al anciano, tomó la pelota, la tiró y se fue siguiéndola.
Transcurrió mucho tiempo y al fin se acercó la pelota a una cabaña que estaba colocada sobre tres patas de gallina y giraba sobre ellas sin cesar. Iván Zarevich dijo:— ¡Cabaña, cabañita! ¡Ponte con la espalda hacia el bosque y con la puerta hacia mí!

La cabaña obedeció; el zarevich entró en ella y se encontró a la bruja Baba— Yaga, con sus piernas huesosas y su nariz que le colgaba hasta el pecho, ocupada en afilar sus dientes. Al oír entrar a Iván Zarevich gruñó y salió enfadada a su encuentro:— ¡Fiú, fiú! ¡Hasta ahora aquí ni se vio ni se olió a ningún hombre, y he aquí uno que se ha atrevido a presentarse delante de mí y a molestarme con su olor! ¡Ea, Iván Zarevich! ¿Por qué has venido?— ¡Oh tú, vieja bruja! En vez de gruñirme, harías mejor en darme de comer y de beber y ofrecerme un baño, y ya después de esto preguntarme por mis asuntos.

Baba— Yaga le dio de comer y de beber y le preparó el baño. Después de haberse bañado, el zarevich le contó que iba en busca de su mujer, Basilisa la Sabia.
— ¡Oh cuánto has tardado en venir! Los primeros años se acordaba mucho de ti, pero ahora ya no te nombra nunca. Ve a casa de mi segunda hermana, pues ella está más enterada que yo de tu mujer.

Iván Zarevich se puso de nuevo en camino detrás de la pelota; anduvo, anduvo hasta que encontró ante sí otra cabaña, también sobre patas de gallina.— ¡Cabaña, cabañita! ¡Ponte como estabas antes, con la espalda hacia el bosque y con la puerta hacia mí! — Dijo el zarevich.

La cabaña obedeció y se puso con la espalda hacia el bosque y con la puerta hacia Iván, quien penetró en ella y encontró a otra hermana Baba— Yaga sentada sobre sus piernas huesosas, la cual al verle exclamó:— ¡Fiú, fiú! ¡Hasta ahora por aquí nunca se vio ni se olió a ningún hombre, y he aquí uno que se ha atrevido a presentarse delante de mí y a molestarme con su olor! Qué, Iván Zarevich, ¿has venido a verme por tu voluntad o contra ella?
— Voy — dijo— en busca de mi mujer, Basilisa la Sabia.
— ¡Qué pena me das, Iván Zarevich! — Le dijo entonces Baba— Yaga—. ¿Por qué has tardado tanto en venir? Basilisa la Sabia te ha olvidado por completo y quiere casarse con otro. Ahora vive en casa de mi hermana mayor, donde tienes que ir muy deprisa si quieres llegar a tiempo. 



Andy Timmons - Resolution





Andy Timmons - Deliver Us - 2006

01. Deliver us 0:00
02. Hellipad 4:02
03. Ghost of you 8:48
04. Resollution 13:56
05. Redemption 19:35
06. Lydia 23:18
07. Gone 27:01
08. Move on 30:50
09. Beware dark days 33:49
10. The prayer/The answer 39:56
11. Headed for the ditch 44:50

La Rana Zarevna -Parte 4


Entretanto, Iván Zarevich, escogiendo un momento propicio, se fue corriendo a casa, buscó la piel de la Rana y, encontrándola, la quemó. Al volver Basilisa la Sabia buscó la piel, y al comprobar su desaparición quedó anonadada, se entristeció y dijo al zarevich:
— ¡Oh Iván Zarevich! ¿Qué has hecho, desgraciado? Si hubieses aguardado un poquitín más habría sido tuya para siempre; pero ahora, ¡adiós! Búscame a mil leguas de aquí; antes de encontrarme tendrás que gastar andando tres pares de botas de hierro y comerte tres panes de hierro. Si no, no me encontrarás.

Y diciendo esto se transformó en un cisne blanco y salió volando por la ventana.


Iván Zarevich rompió en un llanto desconsolador, rezó, se puso unas botas de hierro y se marchó en busca de su mujer. Anduvo largo tiempo y al fin encontró a un viejecito que le preguntó:
— ¡Valeroso joven! ¿Adónde vas y qué buscas?
El zarevich le contó su desdicha.
— ¡Oh Iván Zarevich! — Exclamó el viejo—. ¿Por qué quemaste la piel de la Rana? ¡Si no eras tú quien se la había puesto, no eras tú quien tenía que quitársela! El padre de Basilisa, al ver que ésta desde su nacimiento le excedía en astucia y sabiduría, se enfadó con ella y la condenó a vivir transformada en rana durante tres años. Aquí tienes una pelota — continuó—; tómala, tírala y síguela sin temor por donde vaya.



La Rana Zarevna -Parte 3


Estaba adornada con oro y plata y tenía dibujos admirables.
Al recibirla el zar se quedó asombrado y dio las gracias a Iván; pero no contento con esto ordenó a sus tres hijos que se presentasen con sus mujeres ante él.
Otra vez volvió triste a su palacio Iván Zarevich; se dejó caer en un sillón y apoyó en su mano su cabeza.
— ¡Kwa, kwa, zarevich Iván! ¿Por qué estás triste? ¿Acaso te ha dicho tu padre algo desagradable o se ha enfadado contigo?
— ¿Cómo quieres que no esté triste? Mi señor padre me ha ordenado que te lleve conmigo ante él. ¿Cómo podré presentarte a ti?
— No te apures, zarevich. Ve tú solo a visitar al zar, que yo iré más tarde; en cuanto oigas truenos y veas temblar la tierra, diles a todos: ‘Es mi Rana, que viene en su cajita.’
Iván se fue solo a palacio. Llegaron sus hermanos mayores con sus mujeres engalanadas, y al ver a Iván solo empezaron a burlarse de él, diciéndole:
— ¿Cómo es que has venido sin tu mujer? — ¿Por qué no la has traído envuelta en un pañuelo mojado?
— ¿Cómo hiciste para encontrar una novia tan hermosa?
— ¿Tuviste que rondar por muchos pantanos? De repente retumbó un trueno formidable, que hizo temblar todo el palacio; los convidados se asustaron y saltaron de sus asientos sin saber qué hacer; pero Iván les dijo:
— No tengáis miedo: es mi Rana, que viene en su cajita.
Llegó al palacio un carruaje dorado tirado por seis caballos, y de él se apeó la Sabia Basilisa, tan hermosísima, que sería imposible imaginar una belleza semejante. Acercóse al zarevich Iván, se cogió a su brazo y se dirigió con él hacia la mesa, que estaba dispuesta para la comida. Todos los demás convidados se sentaron también a la mesa; bebieron, comieron y se divirtieron mucho durante la comida.

Basilisa la Sabia bebió un poquito de su vaso y el resto se lo echó en la manga izquierda; comió un poquito de cisne y los huesos los escondió en la manga derecha. Las mujeres de los hermanos de Iván, que sorprendieron estos manejos, hicieron lo mismo.
Más tarde, cuando Basilisa la Sabia se puso a bailar con su marido, sacudió su mano izquierda y se formó un lago; sacudió la derecha y aparecieron nadando en el agua unos preciosísimos cisnes blancos; el zar y sus convidados quedaron asombrados al ver tal milagro. Cuando se pusieron a bailar las otras dos nueras del zar quisieron imitar a Basilisa: sacudieron la mano izquierda y salpicaron con agua a los convidados; sacudieron la derecha y con un hueso dieron al zar un golpe en un ojo. El zar se enfadó y las expulsó de palacio.

La Rana Zarevna -Parte 2


Por la mañana se es más sabio que por la noche — le dijo la Rana.
Acostóse el zarevich y se durmió profundamente; entonces la Rana se quitó la piel y se transformó en una hermosa joven llamada la Sabia Basilisa, salió al patio y exclamó en alta voz:
— ¡Criadas! ¡Preparadme un pan blanco y tierno como el que comía en casa de mi querido padre!

Por la mañana, cuando despertó el zarevich Iván, la Rana tenía ya el pan hecho, y era tan blanco y delicioso que no podía imaginarse nada igual. Por los lados estaba adornado con dibujos que representaban las poblaciones del reino, con sus palacios y sus iglesias.
El zarevich Iván presentó el pan al zar; éste quedó muy satisfecho y le dio las gracias; pero enseguida ordenó a sus tres hijos:
— Que vuestras mujeres me tejan en una sola noche una alfombra cada una.
Volvió el zarevich Iván muy triste a su palacio, y se dejó caer con gran desaliento en un sillón.
— ¡Kwa, kwa, zarevich Iván! ¿Por qué estás tan triste? — Le preguntó la Rana—. ¿Acaso te ha dicho tu padre algo desagradable o se ha enfadado contigo?
— ¿Cómo quieres que no esté triste cuando mi señor padre te ha ordenado que tejas en una sola noche una alfombra de seda?
— ¡No te apures, zarevich! Acuéstate y duerme tranquilo. Por la mañana se es más sabio que por la noche.
Acostóse el zarevich y se durmió profundamente; entonces la 
rana se quitó su piel y se transformó en la Sabia Basilisa; salió al patio y exclamó:
— ¡Viento impetuoso! ¡Tráeme aquí la misma alfombra sobre la cual solía sentarme en casa de mi querido padre!
Por la mañana, cuando despertó Iván, la Rana tenía ya la alfombra tejida, y era tan maravillosa que es imposible imaginar nada semejante. 


miércoles, 5 de abril de 2017

La Rana Zarevna -Parte 1




En un reino muy lejano reinaban un zar y una zarina que tenían tres hijos. Los tres eran solteros, jóvenes y tan valientes que su valor y audacia eran envidiados por todos los hombres del país. El menor se llamaba el zarevich Iván.

Un día les dijo el zar:
— Queridos hijos: Tomad cada uno una flecha, tended vuestros fuertes arcos y disparadla al acaso, y dondequiera que caiga, allí iréis a escoger novia para casaros.

Lanzó su flecha el hermano mayor y cayó en el patio de un boyardo, frente al torreón donde vivían las mujeres; disparó la suya el segundo hermano y fue a caer en el patio de un comerciante, clavándose en la puerta principal, donde a la sazón se hallaba la hija, que era una joven hermosa. Soltó la flecha el hermano menor y cayó en un pantano sucio al lado de una rana.

El atribulado zarevich Iván dijo entonces a su padre:
— ¿Cómo podré, padre mío, casarme con una rana? No creo que sea ésa la pareja que me esté destinada.
— ¡Cásate — le contestó el zar—, puesto que tal ha sido tu suerte!

Y al poco tiempo se casaron los tres hermanos: el mayor, con la hija del boyardo; el segundo, con la hija del comerciante, e Iván, con la rana.

Algún tiempo después el zar les ordenó:
— Que vuestras mujeres me hagan, para la comida, un pan blanco y tierno.

Volvió a su palacio el zarevich Iván muy disgustado y pensativo.
— ¡Kwa, kwa, Iván Zarevich! ¿Por qué estás tan triste? — Le preguntó la Rana—. ¿Acaso te ha dicho tu padre algo desagradable o se ha enfadado contigo?
— ¿Cómo quieres que no esté triste? Mi señor padre te ha mandado hacerle, para la comida, un pan blanco y tierno.
— ¡No te apures, zarevich! Vete, acuéstate y duerme tranquilo.